lunes, marzo 26, 2007

Gajes del oficio

Generalmente a los reporteros no se les pide ser la nota.
Tampoco es muy bueno cuando un reportero termina siendo la nota.
Mucho menos en la muy citada, pero mal llamada nota roja.*
Y resulta que cierto día ahí vamos la Tere —compañera fotógrafa de mi muy honorable pasquín— y yo. Camino al Mercado Unión a unos días de su clausura.
El viernes 16 de marzo se armó tremendo operativo donde detuvieron 11 presuntos narcomenudistas. “El Hoyo Negro” le dicen al mercado. Ustedes sabrán.
Amigos míos me han contado que allá se surtían pa’cuanto viaje fuera necesario. Sí, mota, coca y otras cosas se vendían ahí. Pero zaz, que lo clausura, para desgracia de locatarios y clientes. Porque aparte de mota el mercado tiene sus puestecillos de carnicerías, cocina económica y un chingo de bazares de ropa usada.
Entonces ya sabrán que a unos días de su clausura los locatarios no iban a estar muy contentos que digamos.
Y retomó. Ahí van la Tere y el Inmundo Animal. A su suerte y aventurándose. Al deber pues.
Apenas dimos tres pasos después de la banqueta frontal al mercado, recién Tere tomaba la cámara y sonaba el clic del obturador, cuando aparece tremendo cabrón con una chela en la mano y en la otra un boxer.
Un puño de metal, pues.
El boxer era como una perilla con forma de carnero —como de esas que les pone la automotriz Dodge Ram a todas sus camionetas en el cofre— aplastada a los lados, enroscada en la mano del wey que o iba pedo o pacheco.
“¡Qué onda reina! ¡Sácame una foto a mí mi reina!”, gritó en el tono más ñero posible aquél cabrón. A la par que lo decía dio unas zancadas para ponérsele enfrente a Tere.
La neta los testículos se me pusieron a la par de la garganta.
No pensé.
Di unas zancadas parecidas a las del tipo y me le puse enfrente. Cubrí a Tere y antes de que fuera hacer algo saqué una sonrisa de vendedor de seguros.
—¡¿Cómo está?! Buenos días, joven—dije estirando la mano.—Mi nombre es Edmundo Velázquez, reportero del periódico Cambio, mi compañera fotógrafa es Tere Murillo—continué mientras seguía extendiendo la mano en el más de los afables saludos.
—¿Eh?—alcanzó a decir el tipo. El aliento era indescriptible.
—¿No me va a saludar? Me está dejando con la mano extendida—dije con tono de madre ofendida.
El tipo guardó el puño de hierro en la bolsa del pantalón. Se acomodó la chela en una mano y con la derecha me saludó forzado. Después de que me pidió “para una tarjeta”, porque debía hablarle por teléfono a los líderes del mercado se puso un poco pesado. Yo por supuesto seguía con los testículos en la garganta y la Tere alejándose lo más posible.
El wey me sacó 50 pesos quesque para su tarjeta.
Y 20 pesos más quesque para protección en el mercado, “no me fueran a madrear”, como dijo.
Salió barato, la neta.
Dos minutos más tarde ya estaba sentado con doña Cari, la líder de los locatarios. Con lágrimas en los ojos me contó el desmadre de su calvario y tuve nota para el día.
Lo mejor, la nota no fuimos nosotros.
¿Qué ocurrió con los locatarios?
Pues el mercado fue abierto momentáneamente al otro día para que señalaran sus locales todos aquellos comerciantes lícitos. Ya para ese día doña Cari y su servilleta hasta nos llevábamos de piquete de ombligo.
Hoy tengo que regresar al lugar para saber cómo van las negociaciones con el ayuntamiento.
En la foto estamos la Bibis, fotógrafa de El Sol de Puebla y su servilleta. La foto nos la tomó la Déctor, de la Agencia Golfo Centro, mientras matábamos el tiempo cuando la gente de la Segob Municipal arreglaba las broncas con los locatarios. Atrás de nosotros un puñado de polis chacalones de la municipal. Por cierto, el Inmundo Animal se ve bastante cachetón en esa foto. Es culpa del lente gran angular de Bárbara Déctor... espero.
____________________

*Término que alguna vez Marco Lara Clark, jefe de investigaciones especiales de El Universal, me corrigió en medio de una conferencia de la Upaep y lo reemplazó por periodismo de seguridad pública; esos serán debates que aborde después.




miércoles, marzo 21, 2007

Special needs

Remember me when you're the one who's silver screen
Remember me when you're the one you always dreamed
Remember me whenever noses start to bleed
Remember me, special needs


Pues sí.
Vi a la reina Molko.
En vivo y a todo color. Cerca, cerquita. Y lo habría visto aún más de cerca si los empujones en el Salón 21 no se hubieran puesto tan hard core.
Creo que de ese fin me quedo con el recuerdo de lo bien que me la pasé. De la tierna compañía y del agrado por sorprenderme.
También me quedo con el sonido de la metálica voz de Molko cantando Special needs, canción que hoy tomo de epígrafe.
La empatía de Stefan con el público y la energía de Steven en la bataca.
“Lleve la playera de estos weyes, lleve la playera de estos weeeyes”, me quedo con esa frase de los ambulantes que ni sabían de quién era el concierto.
También con un poco de rencor me quedo por no haber escuchado ‘Pure morning’, ‘Where is my mind…’ y ‘Blind’.
Y me quedo por supuesto con las noches de hotel barato.
Me quedo con algo que me perdura aún.
El escuchar ‘Soulmates never die’ y sentir el abrazo más cálido de mi vida.

jueves, marzo 15, 2007

Enchiladas

En la madrugada de un mes no bisiesto soñé con enchiladas.
Quizá estuve muy pendiente de mis sensaciones pues por algo noté hasta el aroma y sabor de las imágenes.
Quizá ya tengo muy atrasado y arrinconado el antojo por comerme un buen plato de enchiladas como las que hace Doña Columna en su changarro de la calle Matamoros en Huauchinango.

***

Mis padres y yo íbamos los miércoles de cada semana; cuando nos daba el antojo terminábamos haciendo cola mientras se desocupaban los bancos de la barra de Columba.
Los molotes de papa con chorizo o pollo, las tostadas, las gorditas de fríjol, las quesadillas de sesos, los taquitos dorados, la salsa verde en que se ahogaban y la cecina para acompañar la cena. ¡Riquísimo!
Llevo meses, por no decir años, de no ir a sentarme frente a Columba, quizá ya ni me reconozca. La señora debe seguir como siempre, chambeadora. Media vetusta, media gruñona, con su vida en la cocina, ordenas siempre entre el cazo lleno de aceite hirviendo y su refrigerador lleno de Sidral Mundet y Orange Crush.
Mamá me llevó desde niño.
A mi padre siempre le gustaba llevarnos. Él se atascaba hasta tres órdenes surtidas. Yo comenzaba siempre con una orden de molotitos. Si tenía mucha hambre seguro pedía una de tostadas. Mi madre se quedaba con las quesadillas.
Queso, cebolla y salsa verde y el platillo estaba listo.
Y qué decir de mi tía Leonor y mi tía Luisa.
Si bien a mi abuela no le heredaron el don para los tamales, mi tía Leonor y mi tía Luisa la armaron rico con su puesto de enchiladas.
La gran ventaja era tenerlas a unos pasos de la puerta de mi casa. Los lunes no abrían y era la regla no escrita. Se le amontonaban las familias de Necaxa para cenar, ahí en la bajadita de la colonia Azteca. Nada mal sabían. Nada mal.
A pesar de que le negocio siempre se movió bien la dupla de las tías Velázquez se rompió por pleitos de familia.
Mi tía Leonor se apropió del changarro y mi tía Luisa dejó de vender con ella.
Meses después Leonor lo abandonaría para darse a la fuga con un albañil de León, Guanajuato, donde murió tras un curioso accidente doméstico. Nomás se fue de espaldas. Nunca me dijeron si fue un paro cardiaco.
La tía Luisa jamás recobró el ánimo de volver a cocinar para el pueblo. Ahora, creo, les heredaron el guiso unas muchachas que adoptaron en su casa desde niñas.
Y curioso, doña Columba, que bien les ha de doblar la edad, ahí sigue. Enredando pollo en tortillas, friendo tacos y tostadas en escuadrones de seis.
***

En la madrugada de un mes no bisiesto soñé con enchiladas.
Pero me las hacía mi mamá.
Tal platillo nos lo servía en platos hondos de barro a su estilo.
Pude oler la salsa, pude ver el vaporcillo tibio de la comida y sentir cómo ella estaba ahí, sirviéndonos a Miriam y a mí con una sonrisa que me iluminó.
Aún sigo con el antojo.
A veces me da miedo soñar tan vivo todo.

domingo, marzo 11, 2007

Quiero verme como un chico Almodóvar

Las cosas que hace el cine.
Por su culpa ahora me pregunto porqué carambas no puedo ser estéticamente perfecto.
Observé a Banderas en sus ayeres, cuando Almodóvar era más complejo y tenía un lenguaje visual mucho más rebuscado y sus giros inverosímiles en la historia se los metía al espectador así sin cremita.
La ley del deseo provocó en mí tremenda envidia.
Quiero verme como un chico Almodóvar…
Lo exijo.
El problema es que tengo que poner de mi parte.
Ayer mientras buscaba mis pantalones y ponía un poco de música en mi cuarto noté que Marco fijamente observó mis piernas. En términos de nuestro gandul idioma “me estaba sabroseando”. Ja, eso lo admitió él entre risas.
Bueno, el chiste es que el halago que me hizo acto seguido nomás no me llenó.
Desde que vi a Banderas con cero panza. Con una imagen aniñada y ese pelo engominado, me provocó sentirme feo.
Y sé bien que no soy un Adonis.
Vaya, ni quiero ser un vil Antonio Banderas.
Pero me gustó esa imagen un tanto inocente, un tanto de aniñada, con un poco de psicópata y un mucho de pasión que se le refleja en el rostro cada que se abalanzaba sobre el personaje principal —del que a la fecha se me ha olvidado el nombre—.
Insisto, no quiero ser Antonio Banderas, pero sí me agradaría tener cierto aire Almodovariano…
Creo que dejaré el café, por aquello de provoca la retención de líquidos.
Creo que me quitaré todos los refrescos de la dieta, dicen que a uno lo hacen más panzón.
Creo que debo comenzar a hacer algún ejercicio cardiovascular, volveré a correr.
Y si bien, ya bajé el sobrepeso que me dejaron las fiestas navideñas —subí casi cuatro kilos y hasta papada tenía—, creo que podría mejorar mis hábitos alimenticios y tomar las tres comidas diarias.
Eso sí, el pelo engominado en exceso, ni madres.
Ya veremos si funciona.

martes, marzo 06, 2007

2 giros dramáticos

Pues vi C.R.A.Z.Y.
No la pude soltar y hasta llegué tarde a la chamba por verla.
Selene la había rentado desde el domingo, también quedó impactada.
Yo no me la iba a perder.
Incluso pagaré los recargos al Bluckbuster (yo odio pagar recargos).
Un amigo me dijo que probablemente me abriría a soluciones, que ayudaría para entender más a mi padre. Que le juzgaría menos.
Que lo entendería un poco más.
Y sin que él se parezca tanto al padre de familia que a ahí se retrata, y sin que yo me parezca a Zach, la trama se me hizo tremendamente conocida. Es el retrato de lo que algún día me pudo, o me puede pasar.
***
Un ángel se ha aparecido entre sueños.
No sé si es San Miguel.
Aparece entre noches de lluvia, en esas que temía de niño, cuando me traicionaba la mente y el sueño me ganaba.
De los siete a los diez años tuve un problema que me mataba de pena.
Me despertaba medio húmedo. Al abrir los ojos sabía que algo no estaba bien.
Levantaba las sábanas y notaba que hasta el colchón estaba mojado.
Aterrado de pena, con una combinación de miedo, me paraba de noche desde el cuarto que compartía con mi hermano.
Tocaba a la puerta de mis padres.
Mamá tenía el sueño ligero y notaba mi entrada inmediatamente.
Cuando doña Emma me veía ahí de madrugada sabía ya que había tenido un problema de incontinencia.
Juntos lavabamos las sábanas mientras ella me pedía no preocuparme.
***
San Judas Tadeo era el santo de mi madre.
Ella también me inculcó su fervor católico.
Iba bien, hasta que noté que ni su santo ni su Dios le hiceron caso cuando pidió todas sus últimas noches el eliminar el cáncer que crecía en su cuerpo.
Recuerdo que teníamos una ruta para ver a sus santos.
Cada que ella iba a Huauchinango se daba su vuelta por la iglesia de Santo Entierro, llegaba ante ese maniquí dormito, tocaba el féretro de cristal, rezaba en silencio y seguía a para ver a San Judas Tadeo.
A él le rezaba más tiempo. Yo la veía ahí incada ante el muñeco de yeso.
Si podía seguía ante el retrato de la Virgen de Guadalupe. Le dejaba rosas de vez en cuando.
***
Pues sí, vi C.R.A.Z.Y. y me hizo notar aún más que me queda mi padre.
Que lo quiero.
Que lo quiero tranquilo, y lo quiero bien.

martes, febrero 27, 2007

Just because you feel good


¿Sentir bonito se siente feo?
¿Hay culpas que matan?
Eso me pregunté cuando escuché a Skun Anansie.
En mi vida había los había escuchado.
En mi vida.
Y hoy por equivocación puse la rola que Marco dejó en el iPod, rola que no le pedí, pero que cuando empezó a sonar nomás no la solté.
Y así ocurrió en todo el día.
“Hedonism”, me enteré que se llamaba después de escucharla…

Just because you feel good
Doesn't make you right
Just because you feel good
Still want you here tonight


Se supone que la banda se formó en 1994 y en el 1996 fue que la armaron con esta rola. Qué curioso que una rola del '96 haya quedado justa, como traje a la medida.
Será que la rola define un poco eso de sentir bonito sin dejar de sentirse mal.
Yo la verdad he aprendido a dejarme llevar.
Es como cuando creces, cuando te liberas un poco de casa, cuando dejas a papá y mamá. Cuando dejas esa casa sigues sientiéndote mal por estar absolutamente solitario.
Pero por dentro se siente bonito, eres libre.
O también podría ser como cuando el ser esclavo comienza a saber bien.

martes, febrero 20, 2007

Coño, y apenas es martes



Traigo penas en el alma

que no las mata el licor,

en cambio ellas sí me matan

entre más borracho estoy…

Necesito un tequila

lunes, febrero 19, 2007

Tu mateix

Don Marco Torres andaba por el zócalo cierto día que me desocupé temprano. Nos encontramos y me pidió que le acompañara a buscar plumones de agua y acuarelas, no porque anduviera con inspiración para ser el próximo Chagall, sino porque agarró contrato con los de la luz —osease CFE—, les armará unos proyectitos y tenía que hacer sus perspectivas para la propuesta. A toda madre pues, bien pintaditas y adornadas.
Y ahí voy, de metiche.
Y que a él le recomiendan el bodrio de tienda que es “Importaciones Mundiales”, sí, esa donde venden pura fayuca, cosas horrendas, baratas y sin sentido por módicos precios. Puro MADE IN CHINA.
Pues nos dimos a la tarea de buscar sus mentados plumones.
Y nada.
Puros plumoncitos con Winnie Pooh, todos feitos, vaya, ya ni unos Paper Mate de aquellos que según eran mágicos, de esos buenos para que los sobrinos los gasten haciendo rayones sin sentido sobre sus libros para colorear.
Decepcionado don Marco me dijo que mejor recurriéramos a una típica papelería. Pero de salida mi morral se topó con una lámpara de 100 o 150 pesos —ya sabrán qué tan fina—. Mi morral se enamoró de ella y la jaló. O fueron quizá los chaneques, no sé.
Crash… nomás se oyó.
La cajera, un vendedor y varios clientes se vieron unos a otros. Yo miré a Marco, me volví hacía la lámpara en el suelo. Echa cachitos pues.
La volví a ver y para mí pensé: “¿Corro y ni madres que la pago? ¿La pago? ¿Me hago wey como niño que rompe frasco de mayonesa en el Wal-Mart?”.
Tu mateix, diría el buen Marco Torres. Vaya, de hecho, él no dijo nada de principio, nomás se rió un poco, pero con la mirada lo dijo. Tu mateix, tú mismo, es tu pez, es tu bronca, es tu pedo. Bueno, esas serían las probables traducciones a una de las frases que mucho repite el señor, oración que me agrada y que del catalán al español es algo así como “pues ahí tú sabes”.
Todo eso se me vino a la mente pero también vino entonces el dechado de virtud que soy. Dios santo, ¿quién me manda a ser tan buen chico?
Costo de lámpara de fayuca estilo MADE IN CHINA de forja barata. 150 pesos.
El pasar el ridículo frente a empleados, propios y extraños en una tienda barata. No tiene precio.
Muerto de la risa, con el coraje —pero con harta filosofía— recibí en una bolsa de “Importaciones mundiales” mi desecho de lámpara.
Ay, ya tengo adorno nuevo para la casa. Lo digo con harta felicidá.
Qué bonito es comprar algo inútil que ni siquiera te gusta.
Pero, creo que fue una ganga, ¿qué no?

lunes, febrero 12, 2007

Días de peda

Serían las cuatro de la madrugada cuando tomaron esta foto.
Exactamente a esta hora que hoy participio en el cierre de edición.
Esos eran días de pachanga, si bien ya tenía chamba ese fin me desafané totalmente.
Ja, cómo olvidarlo. Desde viernes celebramos mi cumpleaños 21 ese septiembre del 2004.
Recuerdo que llegué a la casa, supermadreado por la escuela y la reporteada, todavía estaba en E-Consulta. Y madres… más de 50 personas en el depa. Coutiño llevó su bajo y hasta el escenario le armaron con veladoras (recordé la cera por meses consecutivos cuando intenté quitarla de la alfombra), el Jimmy Aureoles puso el karaoke con todas sus listas de José José para el drama. Todo mundo invitó al amigo, al compadre, al cuate, me llevaron tequila y la pasamos pocamadre.
Bien recuerdo que a las seis de la mañana Selene seguía chingando con el micrófono cuando ya todo mundo dormía en la alfombra.
Al otro día a alguien se le ocurrió que termináramos en Teziutlán para la final de un maldito concurso de belleza de feria de pueblo. Quién sabe porqué hicimos caso a la propuesta que en nos trepamos al Seat del James y corrimos para allá. A la mera hora todo era lluvia y alguien más sugirió la cercanía a Casitas… ¡Pues a Casitas vámonos!
Y sí terminamos en Casitas, compramos como cuatro cartones de cerveza, dormimos en la playa de sábado para domingo. En la madrugada creo que Paula o Viridiana tomaron la foto. Pueden verse mis ojeras y mi carota chelera.
Regresamos domingo a Puebla y yo no tenía notas. Todo el fin de semana me la había pasado tirando la peda.
Ja, qué recuerdos aquellos. Y qué diferente madrugada vivo hoy.
Las cosas cambian.

viernes, febrero 09, 2007

Todavía hay gente decente

Ese día ocurrió de todo en mi vida.
Un perro orinándome el pantalón no habría hecho ni peor, ni mejor el día, lo habría mantenido en el mismo tenor. Un día de mierda en que la furia a uno se le guarda quemando un poco de su alma.
Había salido temprano de casa para un desayuno en el que, yo pensé, la información que me brindarían sería mi mejor platillo.
Cero. Nada. Equis la información.
Quizá lo bueno fue un par de conectes y el repartir tarjetas de presentación.
Cuando estaba apenas metiendo mi tenedor en la fruta me di cuenta que mi celular —el que aparece en las chorrocientas tarjetas de presentación que aún no termino en repartir— no estaba en mi bolsillo.
Me puse pálido. Me preguntaron por lo que me pasaba.
Y marcamos.
Contestó un hombre. Dijo que pasara por él en unos minutos. Se decía abogado y que tenía su despacho no muy lejos del Centro Histórico, donde estaba yo en la tertulia.
Corrí al despacho. Chin, es abogado —pensé—, qué me pedirá a cambio.
¿Las nalgas? Ni madres. ¿Un varo? Quizá…
Pues la neta pensé mal. Todo me había pasado en esas fechas, todo. Y todo de la chingada, así me sentía pues.
Llegué apurado, como con apariencia de mucha prisa pues. Hablé con la secre del mentado abogado, bendito en ese momento, bendito, pero con mis reservas.
Me presenté como el estúpido que había perdido su celular.
“Un minuto”, respondió la secre. Su patrón no tardó en llegar:
Chaparrito, morenito, bonachón, chistoso. Las nalgas ni madres —pensé otra vez—.
Y va el Inmundo a poner su cara de estúpido. “Pues fíjese que el celular que encontró es mío, mire que soy reportero, es vital para mí, mi número, mis fuentes”, dije cuanta pendejada se me ocurrió.
El señor quedó no sé si agradado, no sé si asombrado, pero me contó la anécdota. Algo retecasual pues… como mi error, meter mal el celular en el bolsillo derecho y por los audífonos no escuchar el chingadazo.
“Hoy se me descompuso el coche. Tuve que ir a dejar a mi hija en camión al kinder. Cuando sonó el celular ella lo tenía en las manos, pensé que era uno de sus juguetes, pero noté que el aparato era muy real, ja. Y pues le contesté”, relató en un segundo el abogado.
Mientras relataba yo veía mi celular en su mano. ¿Qué me va a pedir este cabrón a cambio de mi celular?, pensé.
Agradecí apenado y mientras sonreía con misma cara de estúpido noté que le estiraba la mano y me devolvía el aparatejo.
¡Jesús! No pidió nada a cambio, pero entonces me quedó una deuda de honor.
“Le debo una, no sabe cuánto agradezco”, terminé diciendo.
Me despedí de la secre y corrí a encontrarme con más mierda en ese día de furia.
Así fue esa jornada en la que el único detalle de decencia fue de un desconocido.

lunes, febrero 05, 2007

Del tío Nuno

Esta foto la tomé en un viaje a Tecolutla.
Esos horrorosamente familiares.
Recuerdo que en la camioneta de mi padre veníamos divertidos con la exploración de ritmos de Lila Downs, tremendamente novedoso para mi familia.
Nos quedamos en un hotel barato pero bastante lindo. No sé porqué carambas siempre termino en Tecolutla si el lugar no es de mis preferidos. Mil veces me habría gustado ir al despoblado paraíso de jipis chilangos que resulta ser Hacienda de Cabañas.
En fin. Esa vez me pegué a los Velázquez que tanto niego pero más adoro.
Mi sobrino Rodrigo muy sonriente y su madre, mi hermana Miriam abrazandolo en una pose que refleja parte de todo el cariño que le tiene.
Mucho me hubiera gustado pasar el puente con ellos, mi padre, Adriana, Blanca y sus niños, mi carnal... vaya, no se pudo.
Hoy terminó el puente y una vez más estoy en la oficina.
Rodrigo alguna vez me bautizó como el tío Nuno, no podía pronunciar mi nombre completo.
El apodo se me quedó para ciertas ocasiones.
Soy el tío Nuno.

lunes, enero 29, 2007

Entre los legajos me encontré esto:

Levantamiento de cadáver
AP 93/2007/EDC
Efectuado en 23 Poniente, a la altura de 23 Sur, del que en vida se llamó Antonio Abad Villalobos Guzmán, de 25 años de edad, de quien se desconoce su domicilio.
Murió a consecuencia de las lesiones que sufrió al impactar el vehículo que conducía, marca Chevrolet, tipo Chevy, sin placas de circulación, contra una camioneta doble cabina, con placas SE-38787 del estado de Puebla.
La camioneta era conducida por Paul García Pavón, quien resultó lesionado y se encuentra hospitalizado.
Según testigos, el hoy occiso conducía con exceso de velocidad, y al llegar a las calles referidas, el semáforo estaba en amarillo, sin embargo no disminuyó la velocidad y se pasó, por lo que se produjo el percance.
Hasta el momento no se han presentado los familiares del hoy occiso.
MP Gloria Adriana Camacho.

Yo lo conocí como ‘Toti’ en la universidad.
Nunca fuimos grandes amigos pero no sé porqué me pesó tanto encontrar esto y confirmar lo que Xu me dijo por el msn.
Cómo recuerdo una media borrachera en que terminamos cantando en su casa y los vecinos terminaron soltando tuercas sobre sus vidrios para que nos calláramos. Hace más de un año que no le veía, pero siempre tenía ese porte alivianado… no sé, se veía bastante libre, era una persona sin mayores ataduras que los propios vicios de ser chamaco. Estudiaba ciencias políticas, al parecer no se graduó pero la gente lo identificaba como alguien inteligente.
Selene sacó el detalle curioso de que fue cagado y sorpresivo hasta en su nombre completo. Ja, ni ella ni yo sabíamos que se llamaba Antonio Abad.

miércoles, enero 24, 2007

Jugando, jugando

Cobayo visitó el blog de don Medeo Mandarino…
Se encontró un jueguito bastante cagado, no sé porqué, pero le entré al juego
El inmundo animal a su vez siguió las siguientes instrucciones:

1. Coja el libro que tenga más cerquita.
2. Vaya a la página 123.
3. Váyase ahora a la quinta oración.
4. Copie las siguientes tres oraciones.
5. Publíquelas en su blog junto con el nombre del libro y el autor.

Ahí va lo que respondí…
1. Las calles de Puebla.
2. La página 123 se refiere desde las calles de la Espalda de las Piadosas y a la de Espíndola.
3. La quinta oración dice: “Este fue guardia mayor del puerto de Acapulco, pero su elección para alcalde de Puebla en 1730 no se aprobó por el virrey, quien nombró en su lugar al alférez mayor Ignacio Victoria”.
4. Copio las tres siguientes oraciones: “El nombre de a calle se menciona desde 1790. Hacia 1836 se hallaba establecida en la casa colonial, después núm. 1, la línea de Diligencias que luego se traslado a la Calle de Echeverría. En la casa núm. 5 se hallaba por los años de 1907-14 la Capilla de las Reparadoras o Reparatrices, una institución de religiosas, de origen francés, que tiene el objeto de satisfacer con la adoración perpetua del Sacramento los pecados de los humanos”.
5. Hugo Leicht. Séptima —y pésima— reimpresión, 2006.

martes, enero 23, 2007

Leo did it again

Alguna vez mi peluquero me sorprendió haciéndome todo un mohicano casi en contra de mi voluntad. Después de dos sesiones ya me había embaucado con tal apariencia y pues ya ni me dolían las críticas en la redacción ni las miradas de “pinche holligan” que me tiraban en la calle.
Y justo cuando pensé que ya me había hecho de todo en el cabello, una vez más, el Leo, mi peluquero, me sorprendió.
Lo dejé libre de hacerme lo que fuera y vaya que me sorprendió.
Me dejó peor de lo que nunca pude esperar.
Ahora soy un mohicano más radical, o más bien… no sé qué soy. Tanta gente me ha dicho que parezco de tantas maneras, que ya ni sé cuál creerme:

Conductor de VideoRola.
Paciente del batán.
Cantante grupero.
Chofer de la Ruta 10.
Fugado de una razia.
Residente de campo de concentración.
Paciente de quimioterapia.

Vaya, aún no decido cuál de todas las explicaciones puedo atinar o si de plano tengo que decir que perdí una apuesta en el último partido del América.

domingo, enero 21, 2007

En fin

El día del informe del góber precioso apareció otro que fue multicitado por un videoescándalo. A don Luis Paredes le conocí hace rato, cuando comencé a cubrir ayuntamiento en E-Consulta, pasquín electrónico que tuvo la locura de darme la oportunidad de escribir mis primeras líneas. A Paredes se le dio con tubo. Su trienio fue bastante polémico, sus obras más, y qué decir su auto exilio por el proceso de daño patrimonial que tiene aún en su contra... una cifra millonaria que no recuerdo a ciencia cierta. Ahora debe venderse a cualquier postor para robar un poco de cámara, como hizo el pasado 15 de febrero. Posteo hasta ahora la foto que me roló Tere Murillo cuando fuimos los primeros en saludarlo ahí en su nalgódromo, como vulgarmente le decía a los portales, donde por cierto, sacó a pasear a sus dos hijas y las sometió también al show de grabadoras, cámaras y micrófonos. Ahora me pregunto si algún día le cobrarán todo el varo perdido en el Dsitribuidor Vial Juárez Serdán, o si algún día alguien volverá a preguntar por el destino de la verdadera fuente de Los Frailes.

martes, enero 16, 2007

Carricoches de miga de pan

Crudo, y apenas es martes.
Resulta que maldito informe de Mario Marín —menor, pueblerino y bastante cargado de información como la exportación de 500 cajas de jitomate poblano a EEUU o la nueva cosecha de papaya maradol— dejó notas pa’aventar pa’rriba. Ya sabrán.
Debido a esto la edición del adorado pasquín donde laboro dio harta presión y harto dolor de cabeza. Así que nada más terminamos acá y salí corriendo a La Citté.
Ahí me esperaban Martín y Selene.
Dos tequilas y ámonos, ya entonado el tenor terminamos en mi casa.
La botella de 1800 Añejo que me mandaron de regalito navideño de parte de la Policía Municipal sucumbió entre una canción de Sabina (sí, una en toda la noche) y la atmósfera de mi suit jom.
La pasé rico. Riquísimo.
Años tenía de no ponerme una borrachera tan deliciosa.
La conversación, las velas, la canela incendiándose.
Las risas. La rola, de una garganta también encendida en un franco nú tango que me enamoró del señor Sabina.
¿Cómo iba?

Sentados en corro merendábamos besos y porros
Y las horas pasaban deprisa entre el humo y la risa.
Te morías por volver "Con la frente marchita" cantaba Gardel
Y entre citas de Borges, Evita bailaba con Freud.
Ya llovió desde aquel chaparrón hasta hoy.

Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte
carricoches de miga de pan, soldaditos de lata.
Con agüita del mar Andaluz quise yo enamorarte,
pero tú no querías más amor que el del Río de la Plata.

Duró la tormenta hasta entrados los años ochenta.
Luego, el sol fue secando la ropa de la vieja Europa.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca, jamás, sucedió.
"Mándame una postal de San Telmo, adiós, ¡cuídate!"-
Y sonó entre tú y yo el silbato del tren...

Se llama “Con la frente marchita”.
Y no se si sería el tequila derecho aquél que me hizo encontrarle tonos distintos cada vez que la escuchaba.
A Martín lo escuché como nunca, bastante íntimo, y lo escuché solamente porque mi vista al caballito número nueve perdió su ya menguado poder; Selene como siempre, muerta de la risa, encantadora, con esos saltos en la conversación que te provocan indignarte o ahogarte con las carcajadas y yo. Yo bastante pensativo de principio, después más lleno de curiosidad y al final corriendo al baño para devolver el medio litro de tequila.
Así mientras la casa se ahumaba con canela, se repetía una vez y otra y otra “Con la frente marchita”, fue que terminamos la pachanga en petit comité a eso de las cinco y media de la mañana.
Hoy me la curo con un poco de sopita que Lulú, la secre del pasquín, le despreció a su madre.
Híjole.
A mí me cae de perlas.
Casi como la noche de anoche.

domingo, enero 14, 2007

Bodas de odio

Cuando me ponía en el pecho la mano y decía por mi culpa, por mi culpa, por mi grande culpa…
Cuando le di una felicitación a un novio que nunca había visto en mi vida…
Cuando me noté entre una bola de machos bailando la víbora, víbora de la mar…
Cuando veía cómo le quitaban la liga a Lupita…
Cuando estuve un poco ebrio tras seis tequilas para aguantar la velada…
Cuando miraba los detalles del salón Libanés…
Cuando veía dar de vueltas a las niñas vestidas de pajes…
Cuando los viejitos zarandeaban sus huesitos para pulir el piso mientras se escuchaba una de Celia Crú.
Cuando noté todo eso… noté que odio las bodas.
¿Será pura envidia?

jueves, enero 11, 2007

La Pic

En la foto aparece un soldador desde un punto que imagino es el Distribuidor Vial 475. Me la regaló la Bibis. Llevo años pidiéndole una de la serie que hizo sobre bomberos en medio de un incendio forestal. No la encontró pero me mandó esta. La chispa me encantó y casualmente esa es la zona por donde vivo. A unas calles del Office Depot que sale ahí chiquitito.

A cuenta de titulo

Mucho caminar.
Eso quiero hacer mañana viernes.
Levantarme temprano –no tanto, como a las 9 o10—, ir a la lavandería —ya tengo cerros de ropa en mi cuarto—, comprar un café, caminar por todo el circuito Juan Pablo II.
De preferencia salir en short y chancludo, que la maldita mañana me provoque una gripe marca diablo para enfermarme y pasar tirado al menos una semana en cama.
No sé, como que esta semana nomás no me fue.
Dos que tres cosillas saltaron a mi mente, demás pensamientos amorfos y mezquinos se tragaron mis expectativas. Digamos que se me perdieron dos que tres ilusiones.
Vienen planes, hubo cambios y hasta la Pitonisa del Amor dijo que al pasquín le irá de perlas en el 2007.
Por lo pronto yo me divierto con lo que me topo entre letras.
Entre la nota roja uno encuentra sus detalles de humor negro, los legajos brindan enormes cargas de diversión.
Qué tal el que envió doña Lety Ánimas. En La Ceiba —tierra de nadie de la sierra norte poblana y los límites con el norte de Veracruz— mataron al hijo de un expresidente municipal. El pobre murió justo cuando pedía dos tacos de gordito en una taqueria. La PGJ nunca describió si se los pudo comer.
Ah, pero lo que sí se pudo describir la PGJ, fue el brasier color rojo con que apareció el cuerpo de un hombre de 27 años por el rumbo de Huejotzingo. Al parecer el primer crimen de odio en Puebla.
A este o ahorcaron con una blusa negra que traía puesta. Era un travesti, salió del “Bar Güera” con un cliente y jamás regresó. Al otro día encontraron su cadáver.
Tremendo colofón para su vida.
O que tal el que se tiró del tercer piso recién salido de su terapia. Su hermano hablaba con el psicólogo cuando el otro aprovechó para aventarse. Nueve metros de altura, suficiente para reventársele las vísceras, el cráneo y la columna vertebral. Según el legajo alguna vez en julio del 2006 intentó cortarse la yugular —no la encontró— con un cutter. Bueno, se lo propuso y lo obtuvo.
Ojalá mi vida no termine en un legajo.
Never knows.

miércoles, enero 10, 2007

De la duda a la mierda

¿Porqué nuestras dudas deben siempre estar satisfechas? Eso me preguntaba mirando al suelo del camión. Imagino mi postura, como buscando un chicle pisado, como si fuera una paloma buscando migajas en el suelo.
Minutos atrás me había rendido a esos indefinibles tonos que te regala un atardecer, mientras la voz de Thom Yorke con su Harrowdown Hill me servía de fondo musical.
So don’t ask me / ask the ministry / don’t ask me / ask the ministry / We think the same things at the same time / There are so many of us / So you can't count…
Ahora pienso mucho, me hago preguntas, pienso en preguntas ajenas. Pienso en mis dudas y en las dudas ajenas. En el dolor. En lo doloroso que es no tener un poco de confianza.
Y en tanto —mientras que me defino, que me explico y que me redimo— me siento como un grano de alverjón recién hervido.
Así: muy suave, muy blando, tibio.
I'm coming home / I'm coming home / To make it all right / So dry your eyes / We think the same things at the same time
Tan tibio, tan blando y suave como la mierda.