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sábado, octubre 01, 2011

Las noches blancas



¿Qué ha sido de ti?
¿De aquella canción?
¿De las horas muertas en tu habitación?
¿Quién dijo que no perdería el control cuando iba camino de la destrucción?
Amaral-Riazor


Darío se ha vuelto un recuerdo recurrente en las noches locas.
Cómo olvidar que él roló el primer artefacto, novedoso y a la vez provocador de tanta adrenalina.
Recuerdo una noche en Garotos. Hará ya más de cinco o seis años. Ya perdí la cuenta.
El artefacto era curioso, pequeño, compacto y con una precisión de engranaje. Un giro era suficiente para euforia inmediata. Para tener reacciones de recuperación al cuerpo que comenzaba a cansarse por la fiesta. En ese entonces eran maratones que arrancaban en jueves y terminaban, seguro, en domingo con algún almuerzo de una bola de zombies.
Ayer escuchaba al Rano hablar de él.
Ah, cómo se le extraña, cómo se le quiere.
Fue buen maestro en noches como esas y hoy debe morirse de la risa con lo que nosotros llamamos ‘excesos’.
Me tengo que quitar el sombrero con él.
Siempre por dentro le admiré y nunca se lo dije.
En su velorio no pude decir gran cosa. Vi gente conocida y tuve dos que tres recuerdos como este en la mente. Y le agradecí.
Gracias a él, hoy no puedo espantarme de nada.
La memoria de todos lo cuida con amor y respeto.
Y en las noches blancas, a veces en silencio, a veces para mí, a veces con sus amigos, pero siempre se brinda a su salud.

domingo, marzo 02, 2008

Amo y odio

Amo
1. Sentir ese nervio en el estómago cuando estoy a punto de conseguir una buena nota.
2. Ver concentrados a mis alumnos y en reflexión mientras trabajan en el aula.
3. Salir corriendo a casa después de un día pesado de trabajo, sentir el aire fresco.
4. Perderme en un pueblo después de horas de autobús sin saber siquiera qué hago ahí.
5. Escuchar o leer algo que eriza la piel, que lo hace a uno pensar.

Odio
1. Que me presionen a través del chantaje emocional.
2. Mantenerme lejano a viejos amigos, y no poder remediarlo por el trabajo.
3. Sentirme incómodo entre mi propia familia.
4. Guardarme comentarios por ser “políticamente correcto”.
5. Que me cachen cantando en la ducha, más si la canción es muy gay.
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*La imagen és de Banksy, la tomé de su página en la red.

lunes, febrero 19, 2007

Tu mateix

Don Marco Torres andaba por el zócalo cierto día que me desocupé temprano. Nos encontramos y me pidió que le acompañara a buscar plumones de agua y acuarelas, no porque anduviera con inspiración para ser el próximo Chagall, sino porque agarró contrato con los de la luz —osease CFE—, les armará unos proyectitos y tenía que hacer sus perspectivas para la propuesta. A toda madre pues, bien pintaditas y adornadas.
Y ahí voy, de metiche.
Y que a él le recomiendan el bodrio de tienda que es “Importaciones Mundiales”, sí, esa donde venden pura fayuca, cosas horrendas, baratas y sin sentido por módicos precios. Puro MADE IN CHINA.
Pues nos dimos a la tarea de buscar sus mentados plumones.
Y nada.
Puros plumoncitos con Winnie Pooh, todos feitos, vaya, ya ni unos Paper Mate de aquellos que según eran mágicos, de esos buenos para que los sobrinos los gasten haciendo rayones sin sentido sobre sus libros para colorear.
Decepcionado don Marco me dijo que mejor recurriéramos a una típica papelería. Pero de salida mi morral se topó con una lámpara de 100 o 150 pesos —ya sabrán qué tan fina—. Mi morral se enamoró de ella y la jaló. O fueron quizá los chaneques, no sé.
Crash… nomás se oyó.
La cajera, un vendedor y varios clientes se vieron unos a otros. Yo miré a Marco, me volví hacía la lámpara en el suelo. Echa cachitos pues.
La volví a ver y para mí pensé: “¿Corro y ni madres que la pago? ¿La pago? ¿Me hago wey como niño que rompe frasco de mayonesa en el Wal-Mart?”.
Tu mateix, diría el buen Marco Torres. Vaya, de hecho, él no dijo nada de principio, nomás se rió un poco, pero con la mirada lo dijo. Tu mateix, tú mismo, es tu pez, es tu bronca, es tu pedo. Bueno, esas serían las probables traducciones a una de las frases que mucho repite el señor, oración que me agrada y que del catalán al español es algo así como “pues ahí tú sabes”.
Todo eso se me vino a la mente pero también vino entonces el dechado de virtud que soy. Dios santo, ¿quién me manda a ser tan buen chico?
Costo de lámpara de fayuca estilo MADE IN CHINA de forja barata. 150 pesos.
El pasar el ridículo frente a empleados, propios y extraños en una tienda barata. No tiene precio.
Muerto de la risa, con el coraje —pero con harta filosofía— recibí en una bolsa de “Importaciones mundiales” mi desecho de lámpara.
Ay, ya tengo adorno nuevo para la casa. Lo digo con harta felicidá.
Qué bonito es comprar algo inútil que ni siquiera te gusta.
Pero, creo que fue una ganga, ¿qué no?

jueves, noviembre 23, 2006

En un cuarto barato de hotel

Y ahí estabas tú.
Tirado en la cama de hotel.
Con un sabor a salado desperté esa mañana.
Una noche antes nos perdimos en la carretera entre Veracruz y Papantla.
Estaba muerto de miedo y el camino mucho muy oscuro.
Recuerdo que al pueblo de pescadores llegamos como a las 3 de la madrugada. Ocurrencia tuya la de manejar de noche.
Había norte en el puerto, pero no nos quitó el ánimo.
A pesar de la madrugada había gente en el zocalito de aquél lugar.
Encontramos hotel por pura coincidencia.
Esa noche te soñé como cualquier mañana en tu casa.
Lo poco coherente de mi mente comenzaba a dibujarte poniéndote la camisa y atando las agujetas de tus zapatos.
Te añoré así.
Para siempre.
Entre sueños me decidí por ti.
De una vez por todas.
En un cuarto barato de hotel.

lunes, agosto 01, 2005

Dedicatoria

Me dedicaron Ojalá que te mueras.
Pensé que algún día alguien lo haría.
No pensé que fuera a ser ella quien lo hiciera.

miércoles, abril 20, 2005

Envidio a tus sábanas

No estás aquí.
No estoy ahí.
El contacto son vagas tipografías que se mueven en renglones.
Vil interfaz gráfica de la red.

No quiero eso.
Deberías estar aquí y cumplir una vil fantasía.
Deberías estar aquí para cumplir mi capricho.
Deberías estar a mi lado y no respondiendo con monosílabos.
Y yo debería hacer tanto, tanto que no hago, tanto que se quedó en el tintero.

Me voy solo esta noche.
Hoy duermo sin tú compañía.
No te tuve ayer en la noche, no te tuve esta mañana, no se qué pase este viernes, no sé qué carajos puede cambiar el panorama.

A veces siento algo de piedra dentro de la caja torácica.
A veces creo que no existe una mano donde el latir de mi pecho pueda resonar.
A veces prefiero pasar la noche en vela con fantasmas ajenos, con aullidos recién adquiridos.

Pero, hoy... hoy envidio tus sábanas, que te acompañan, que te cubren, que en las noches calurosas no te estorban.
Quisiera ser ellas, fetiche de algodón de estampados florales o de rombos ilógicos. Sin pensamiento, sin sensación, sin dolor, sin pena, sin preocupaciones, pero aderezadas por tu cuerpo, por tu compañía, por tus suspiros, por tus gemidos nocturnos, por tu saliva escapando de tu boca.

lunes, abril 11, 2005

Boda

Con ramo y arroz

Al Pollo lo vi muy contento. A su pareja, siendo sincero, ni lo conocía, pero lo vi feliz. Ambos uniformados en saco largo negro, parecían casi chambelanes. Pero no, no eran los acompañantes de una cursi quinceañera forrada de color rosa en un vestido de pastel, que bailaría con un fondo musical al estilo de Celine Dion entonando "My heart will go on". Eran más bien... el novio y el novio.
Fue una fresca noche de inicios de marzo de este año. Todo el día hizo un calor horroroso, Josué estaba de visita por Puebla. El clima bajó después de la hora cero y en la casa de Jossie, el ex novio del Pollo, se armó una sencilla ceremonia totalment donde contraería matrimonio con su más reciente galán, Enrique. Por la emoción de ambos no pude cruzar palabra con ninguno, bueno al Pollo lo felicité, le di su abrazo, le di el pésame y lo vi andar de un lado para otro. Pero a Jossie, que más que anfitrión parecía la madre de la novia, se le veía contento y orgulloso de cómo lucía el patio de su casa todo adornado para la party.
La recepción consistió en el sencillo juego de velas blancas con su fatua luz, pétalos esparcidos por el suelo, flores extravagantes en jarrones esféricos de vidrio y telas enredadas por los recovecos del patio para dar otro aire a la minúscula plancha de la Casa del Pavoreal.
La mayoría de los invitados iba decentemente vestidos. Yo ni sabía que era de gala el asunto. Debí haber llegado de traje para no desentonar. Pero la mayoría estaban más interesados en cómo se verían los novios, así que no me preocupé más. Me fui a sentar con Marco, Lia, Juan Carlos, Nadia y Josué y desde una esquina entre pétalos y flores fue que vi el sencillo show preparado para la noche. En una esquina había una mesa vacía que yo supuse para aquello de las viandas.
Había mucha expectación en los invitados. Entre ellos se armaba el sondeo de cómo sería el casorio, en qué términos legales quedarían, si habría algo distinto, incluso hubo quien supuso que se cometía un delito. Eso sí, todos los hombres ahí, bueno la mayoría, hacían un gesto de barrido a los nuevos especimenes que encontraban en el jolgorio. A mi me barrieron con la mirada más de dos veces, cosa que no me incomodó. Al que si vi algo consternado por cómo lo miraban era a Josué, mi mejor amigo del D.F. que me acompañaba. Eso del ambiente no se le da. Al baño no quiso ir sólo. “No lo fueran a ligar” decía.
Como en todos los casorios ocurre, la ceremonia empezó tarde. Los invitados continuaban llegando cuando el Pollo corría por una de sus amigas, creo que su nombre era Janet, que haría la cuestión “oficial”. Corrieron los interesados, los invitados nos sentamos, no faltó quien comenzó a viborear a la pareja, ambos uniformados, cosa que no se veía mal, creo que fue la mejor elección, llegué a preocuparme pensando que vería a uno de ellos en despliegue de sensualidad tipo Madonna en “Like a virgen”. Pero no, muy bien vestiditos, buen mozos los dos, con una mano del Pollo en la espalda de Enrique. Algo nerviosa Janet, comenzó, siempre dejando en claro que la cosa era simbólica. Siguió un sí acepto, de los novios, seguido por un jocoso “ni modo” de Jorge —como realmente se llama el Pollo—. Siguió el aplauso de los presentes. Y una banda detrás de los novios comenzó a tocar el “Ave maría” en versión rock gótico, la voz de la soprano a la que acompañaba la batería subía y bajaba en los tonos conocidos de la melodía. Mientras tanto, el primer beso como casados se daba entre Jorge y Enrique.
Yo pensé que cargarían al novio, o algo así, o que se haría la víbora de la mar, o ya de plano como le hacen en el norte, el baile del dólar, donde se pasa a pagar en efectivo por un echar el dancin’ con los recién casados. Pero no, aquí nomás hubo dos ramos aventados a los invitados, o bien la bola de hombres que les urge pareja formal.
De la boda además recuerdo que todo mundo corrió hacia el brunch que las amigas del Pollo organizaron, a diferencia de él, recuerdo más detalles. Recién que hable con el Pollo me contó que estaba tan preocupado con los detalles de la pachanga que ni cuenta se dio de quién llegó y quién no.
También me platicó que se hizo del modo más simbólico posible por el hecho de que aún, en nuestro país, y en nuestros estado, no se reconoce como tal la convivencia de dos hombres o dos mujeres en pareja. La ley de convivencias que el gobierno del Distrito Federal impulsó pues apenas y da resultados, según me cuenta Jorge, sólo en la capital, en los días 14 de febrero es que a veces se hacen esos trámites que a la luz pública no son bien vistos ni manejados como se debería.
Pero a mi mente, ya después de tres semanas del casorio, es que recordé un artículo de Enrique Serna —escritor de libros como Señorita México, El miedo a los animales y El seductor de la Patria— en la revista Nexos de febrero. En “Puritanismo en Sodoma”, el escritor iniciaba con una frase de Dolly Parton, aquella actriz y cantante norteamericana que decía: “Estoy a favor del matrimonio gay porque todos los seres humanos, cualquiera que sea su preferencia sexual, tienen derecho a ser miserables y desgraciados”.
En ese sentido, Serna explica las contradicciones del matrimonio gay. El necesitar de un patrón etiquetado impuesto por la misma sociedad en la que los homosexuales no confían por intolerante. Argumento muy válido.
No cuestiono al Pollo por casarse. Ni cuestiono a los que podrían señalar el acto como indigno de ser reconocido socialmente para dejar las actas y ceremonias simbólicas. Y no me cuestiono porque al fin y al cabo, el paso de vivir en pareja, de darlo a conocer públicamente, de llegar al cliché de vivieron felices ever after, es bronca de quien lo decide. Feliciades Pollo y mucha suerte. Por cierto, casi lloro en la boda.