miércoles, diciembre 30, 2009

Pan francés y queso

Desperté siendo otro.
¿Qué me pasó?
Encendí la cafetera.
El boiler igual.
Puse aceite en un sartén
Saqué el pan, un par de huevos.
La pimienta, el sazonador, un poco de sal.
Revolví los huevos en un plato con todo eso y pasé por ahí el pan.
Arrojé al aceite las rebanadas de pan.
Y recordé el queso asadero que compré en Tlaxco.
Volteé las rebanadas y por la parte ya cocida puse el queso.
Se fundió.
Serví café.
Me senté a comer.
Y -¡qué gay!- puse ‘Happy’ de Leona Lewis.
De un día para otro, en la penúltima jornada del año, desperté con ánimo.
Creo que el 2010 será un año duro. Pero al fin, un buen año.
Nunca he sido bueno para los pronósticos. Menos para eso de jugar al futurismo.
Pero es un hecho eso de que habrá mucho por hacer el año que inicia en menos de 48 horas.
Cuestión de poner cosas en orden.
Por cierto, el pan no quedó tan mal.
Nada mal para ser el desayuno de un hombre solitario.

lunes, diciembre 28, 2009

Junkie XMAS

“Chingue su madre”, dije primero. Los arranques son típicos en estas fechas.
“No lo vuelvo a hacer”, decía después. Justo cuando paladeé el sabor más amargo de mi vida.
Después vinieron segundos de falsa mojigatería.
Muy, pero muy falsa:
“Ay pero qué estoy haciendo”.
Así se oía desde el lado más maricón de mi personalidad.
“Chingue su madre”, volvía a decir mi parte más valemadrista.
Era un diálogo de mil voces conmigo mismo, como una muy divertida esquizofrenia.
“Toma un buche de agua. Y ya pásatelo”, me dijo el buen Doc Hache, que fue el único que interrumpió las voces en mi cabeza. Ahí entre el antro, entre las rolas de la Gaga, una y otra y otra vez, y así hasta el vómito.
Mi Doc odia a Jamie Cullum.
También le cagan los poseros.
Detesta sentirse usado, pero le encanta ser usado. Así lo dice.
Y de inicio detestaba su oficio. Quería ser poeta. Aún lo quiere. Aunque también le encantaría soltar pinceladas y convertirse en un master de la plástica mexicana.
Tiene buenos contactos. Y mejores relaciones públicas.
Vaya, ha estado cerca de Chavela, ha hasta platicado con ella por obra y gracia de sus amistades.
Pero lo cierto es que, también, es muy buen guía cuando se trata de iniciar junkies.
Siempre me supe uno en potencia. Y él también me había detectado mis dones.
Benditas las drogas legales.
Y doblemente benditas las ilegales en estos tiempos autodestructivos.
Hacía años que no me portaba mal. Pero ya me harté de ser un niño bueno, honestamente.
El niño bueno se acabó hace unos días.
Justo antes de navidad y siguió muriendo para cuando rezaba por el niño Dios que acababa de nacer.
Se acabó un poco más cuando vi a Miriam llorar las penas en el alcohol y entendí que ese ánimo autodestructivo nos viene incluido en el empaque de cromosomas que nos heredaron mis padres.
Claro, viene sin instructivo.
Y yo que criticaba a mi carnal, el Poncho. Pena debería darme, si soy peor que él. Y también que Miriam.
Papá seguro se sorprende de que los tres sigamos vivos con su carga genética tan complicada, tan explosiva.
Papá mejoró la especie. La hizo más enferma cada vez. Nosotros nomás nos encargamos de pudrirnos a nuestro gusto.
En ese camino voy bien.
“Tu corazón va a latir muy fuerte, no te espantes, es normal”, me dijo el Doc Hache.
Y pasó.
“Te va a dar mucha sed”.
También pasó, me la pasé a agua mineral y a lo mucho una chela. No recomendable.
“Nada de alcohol, porque se te cruza culero, o inhibe el efecto”, me recalcó.
No volví a tomar chela.
Y sentí lo que no había sentido.
Yo que ya me había dado por muerto en una borrachera de navidad.
Me reencontré, podrido y todo, pero me reencontré.
Me acordé lo que es vivir sin presiones.
Sin ataduras.
Creo que eso me trajo de regalo el niño Dios.
Feliz navidad, a mí.
Por ahora sí, solo pensaré en mí.

miércoles, diciembre 23, 2009

De cuanto se extraña la fuente

Me marca Poncho:
“Amigo te pago el taxi, pero llega culero”.
Él ya estaba bastante pedo y, segurito, con una reina encima.
Me pide que le caiga en el Versalles.
La neta, casi nunca estoy en ánimo de putas.
Bastante ebrio por el brandy llegué a casa.
El Güero me dio el aventón. Él tampoco le iba a atorar a las damitas. Lo esperaba su mujer.
La verdad es que, debo admitirlo, no acostumbro el brandy. Me declaro fan del whisky, pero a la gorra ni quien le corra.
Me da gusto, que a pesar de terminar pedo y solito en mi casa acabé ganándole la partida a la melancolía.
Fue curioso el sentirla justo cuando me marcó López Rojas un día antes para invitarme a la celebración.
No le podía decir que no a una borrachera con los reporteros de la procu, menos en estos tiempos en que huele a plomo en el ambiente.
El procurador ni la arriesgó. Don Rodolfo ni se apareció.
Surcaron las mesas el típico tema de su sexualidad.
Terminamos contando chistes gays.
Para colmo el procu mandó al Superratón en su representación a echarse un speech tan vacío como una canción de Timbiriche.
“La prensa y la procu son uno mismo”, algo así dijo ese funcionario.
Nos tuvimos que aguantar la risa ante uno de tantos de sus subprocuradores cómodos y a modo de Archundia.
Martín Hernández pasó por la mesa al llegar. “Aquí huele a muerto”, dijo en tono irónico.
En esa mesa terminamos contando chistes, quejándonos de las esposas, y pidiendo que Puebla, a pesar ser muy buena nota, deje de ser la sede de esos “hechos aislados” que empiezan en una balacera por Forjadores y acaban con orgías de sangre en la zona céntrica de Cuernavaca, La Selva.
“Escuché los pinches balazos. Me quedé helada, cuando hizo el cerco la municipal íbamos llegando”, dijo la Joss. Tenía un mes en la fuente y ya le había tocado saludar de muy cerca al crimen organizado, precisamente en la persecución de la que huyó herido Beltrán Leyva.
No sé qué tanta suerte fue el dejar por un rato esto de la policíaca.
Más en estos días en que la gente se agacha para que no le rose una bala.
Lo peor de todo es que, con las autoridades que tenemos, no dudo que siga la lluvia de metal.
Solo pido, al Dios en el que no creo, que esa lluvia no caiga sobre mis amigos.
El hecho es que a pesar de los pesares fue una noche divertida.
La tensión de los días se aflojó con brandy y tequila.
Tenía tiempo de no divertirme tanto.
Extrañaba a los muchachos.

domingo, diciembre 13, 2009

Maybe not

Mi madre seguro me heredó algo de su intuición.
Y ultimamente no me falla.
Pensaba mucho en Karla.
"¿Por qué será?", me preguntaba.
Ya llevaba días así.
Todo empezó cuando acababa el segundo libro de Stieg Larsson.
Ya iba en las últimas páginas de esa historia y se empezaban a escribir las de otra.
“La chica que soñaba con un cerillo y un galón de gasolina” me recordó un tanto a la niña que prácticamente vi crecer desde que yo tenía 10 años.
Sentía como si tuviera en mi familia a mi propia Lisbeth Salander.
Karla hecha una heroína en el mismo tenor.
Toda una outkast.
Así.
Sin todo el rollo de un thriller, pero muy en su rabia contra el mundo y con una inteligencia bárbara.
Atormentada por los traumas familiares.
Y me atacaban las dudas sobre mi sobrina.
¿Qué sería de ella?
¿Estaría bien?
¿Y su hermano, el Javo?
¿Y mi hermana, Claudia?
¿Habrían hecho las paces?
Llevaba ya dos años sin verla desde esa catástrofe que provocó a base de mentiras.
Esa rara relación madre-hija que más bien era competencia acabó por quebrarle los nervios a toda la familia.
Y desde que la dejé en manos de su madre perdí contacto.
No guardé números.
Me negué a pensar más en esa bronca que no era mía.
No, al menos directamente.
Igual recordé a Karla cuando veía “16 and pregnant” en Mtv.
Pedía al Dios en el que no creo que estuviera bien, que ojalá ella no pasara por eso.
Soñaba con que mi madre cuidaba igual de ella.
Casualmente ella fue la única de sus nietos que la conoció.
Cariñosa y completa.
Sin el lastre del cáncer.
Mi madre la vistió y consintió.
A pesar de ser solamente su nieta putativa.
“Karla ya debe de tener 17. Creo que ya la libró”, pensaba yo.
Pensé mal.

***

Miriam me mandó un mensaje de texto.
“Vas a ser tío otra vez”, me dijo una ocasión que me movía a la oficina.
-¡¿Vas a tener otro hijo?!-le pregunté algo espantado.
Le había marcado a su celular de inmediato para saciar la cochina duda.
-¡No! ¡Menso! ¡Yo ya estoy operada!-me dijo a regañadientes.
-¿Entonces…?-pregunté con el suspenso suficiente para que mi estómago se me sumiera.
Ya conocía la respuesta.
(Muy dentro de mí)
Maldita intuición.
Maldita la lógica.
Maldita sea la puta Ley de Murphy.
-Pues Karla. ¿Quién más?-dijo Miriam.
Y solamente especificó que seríamos tíos, sí, tíos abuelos.
Apenas 17 tiene mi sobrina y ya con paquete.
Karla reaparecía de vez en vez cuando papá se las encontraba por el pueblo.
Si iba con su madre, le sacaban la vuelta.
Si iba sola, Karla sonreía tímidamente.
Pero se nos desaparecieron ambas el último año.
De Javier, su hermano, ni idea. Me preocupa.
Apenas papa se encontró a la niña otra vez.
Y se la topó ya no tan niña.
Con una tremenda anemia y con tres meses de embarazo.
Ahora no quiero tirarme al drama.
Pero lo siento casi imposible.
Hay reunión la próxima semana.
Todos los Velázquez. Espero lleguen mis hermanos.
Me urge también verla. Saber cómo está. Saber qué quiere hacer. Qué ha pensado.
Lo que sabemos es que volvió a pelear con su madre.
Claudia la corrió.
La chamaca se envalentonó, vivió sola.
Agarro trabajo como dependienta de una boutique.
Se consiguió cuarto en una pensión.
Y también se consiguió quién le hiciera el hijo.
Hasta ahora no hay señal de vida del padre.
No creo que la haya.

***

Quisiera hablar con ella.
Por eso me urge verla.
"Me das miedo", le dije la última vez que hablamos.
"Me da miedo tu boca, me dan miedo tus mentiras y me da miedo que a tu edad seas una verdadera plaga", le dije esa ocasión en la sala de Papá.
Ahora me siento mal.
Ahora quisiera haber tomado todo el control como se planeaba esa vez.
Ahora que todos en familia nos sentimos con la gran culpa.
La gran culpa de un pobre niño que aún no llega al mundo.
La gran culpa de una niña que sin notarlo se volvió mujer.
La gran culpa de una hermana que no sabe qué es de sus hijos y pareciera que no le interesan.
“Karla dice que te quiere pedir perdón. Que incluso te lo quiere pedir de rodillas, Mundo”, me contó Adriana al teléfono.
“No tengo el corazón para dejarla así. Pero tu papá no sabe si apoyarla. Tiene miedo de no poder con ella”, dijo la esposa de mi papá.
Ella y yo coincidimos en que esto debe atenderse ya.
Y no me tiro al drama, de veras.
Pero hasta ahora sentía que mi vida marchaba perfecta.
Lo cierto es que esto me sacó de mi propio microcosmos.
De mi mundito.
Ahora siento un gran compromiso con Karla.
Con ella y el bebé que viene.
¿Y yo? Yo también fallé.
Fallamos todos.

jueves, diciembre 10, 2009

Quizá esta vez

It’s going to happen…
Happen sometime!
Maybe this time… I’ll win!
Maybe this time / Kristin Chenoweth


“No todo tiene que ser comprobable, Mundo”, me dijo la pitonisa con su astrotarot por la radio.
Virgo seguía entre los horóscopos. Y yo casualmente estaba en línea para preguntar.
Como alguna vez se la tuve a San Judas Tadeo, ahora es a la pitonisa a quien le tengo harta fe.
Ya ha dicho dos o tres verdades que me han provocado un pavor terrible.
Suele ser tan exacta que da escalofríos.
Y así, segura y con su voz dulce Flori lo dijo.
“Necesitas siempre que todo se te compruebe, que todo lo veas, que todo lo toques: de lo contrario no existe. Ahora, mi querido amigo de Virgo, por favor, confía en lo espiritual. Sé más espiritual”.
Dos días después pasó algo.
No sé qué, pero pasó.
El gato maullaba.
Serían las seis y media.
Desperté algo temprano.
Solo pude dormir cuatro horas y el frío de una típica mañana de diciembre me abrió los ojos.
Me había quedado dormido sin cobija alguna.
No pude seguir durmiendo.
Quizá, desperté, esperando algo distinto.
Desperté, quizá, esperando que las cosas cambien.
No volví a pegar pestaña.
A mi mente me vino esa vieja canción de Cabaret.
"Qué gay", me dije a mi mismo.
"Maybe this time..." sonó en mi mente.
Y sentí al escuchar la versión de Kristen Chenoweth, que sí, quizá en esta ocasión las cosas cambien.

jueves, diciembre 03, 2009

Tell me when you hear my heart stops
You are the only one I knows
Tell me
when you hear my silence
There’s a possibility I wouldn’t know
Lykke Li/Possibility


Hoy no me quería levantar de la cama.
Ayer no podía dormir.
A veces la incertidumbre molesta.
Pero veces es necesario vivir en ella.
Así pueden pasar los años.
Y cuando te das cuenta sigues en lo mismo.
Por más que me bañe.
Por más que me talle.
Me enjabone, me remoje, me sacuda.
Hoy, no voy a poder quitarme el aroma a confusión.

miércoles, diciembre 02, 2009

Morir en un Starbucks

Recuerdo que cuando reporteaba sobre Bayardo, hace ya un año, no podía configurar qué tipo de personaje podía ser en vivo y a todo color.
Siempre guardé la esperanza de, por lo menos, verlo alguna vez.

Será, obviamente, por ese morbo del reportero.
Como buen pillo era encantador por las buenas, según cuentan.
Quienes lo conocieron de malas, no coinciden.

No por lo menos en lo dicho hasta hoy.

Lo cierto es que eso de poder verlo, por lo menos en vivo, ya nunca pasará.
Su historia, hasta cierto punto me intrigaba, aunque debo admitir que de mi memoria cercana se había borrado.

Hasta que Alex me marcó al nextel ayer por la mañana.
“Se quebraron a Bayardo”, le dijo una fuente confiable.
Unos minutos más tarde la info estaba en El Universal.
Las fuentes no tardaron en recordarlo y el caso tocó luz nuevamente.
A las autoridades les convenía olvidarlo.

A los poblanos igual y ni les interesaba.
Pero el sujeto que falleció en aquél Starbucks de la colonia Del Valle seguro se llevó varias historias a la tumba.

Relatos muy jugosos.

Casi tan jugosos como su fortuna que en menos de diez años llegó a los 28 millones de pesos, según PGR.

Esas historias a muchos les convenían poco.

Por algo el ajuste de cuentas con más de quince tiros directito a él.
Ahora el hecho es retomado por tuiteros y aquellos interesados en el tema.
La mayoría bromea con eso de morir en un Starbucks.
¿Alguien pidió su late con extra shot de Cuerno de Chivo?

sábado, noviembre 28, 2009

Being dad

Con Chipotles dando vueltas por el depa a veces creo que, sinceramente, no podré con él.
A falta de hijos, tuve la grandiosa idea de adoptar a un gato.
Tenían que operar al hermano de una amiga. “Ya sabe hacer en su caja de arena, está chiquito y aún puede acostumbrarse a ti”, me dijo. Y me convenció.
Me encontré con que el gatito no estaba tan pequeño.
Sí sabía usar el arenero. Y sí, se instaló al primer día.
No tuvo pierde. Es más, se pasó de confianzudo.
El muy cabrón es un ladino, ruidoso y chillón.
Atigrado.
Y ahora está panzón de tanto tragar.
Destrozó ya una planta que tenía en casa.
Y hace añicos el papel o tela con que se topa.
Se sube y baja por todos lados. Y ya me arañó en infinidad de ocasiones.
Pero, debo admitir, cuando se sienta sobre mis rodillas mientras trabajo, no me siento tan solo.
Pensé en devolverlo.
“Cuando te desesperes, piensa que no tiene a nadie más que a ti. Que tú eres al único al que espera. Que él se pone contento al verte volver a casa”, me dijeron.
Y sí, funcionó.
Lo cierto es que no tengo corazón para abandonarlo.
Es cierto también que es un encanto el pinche gato.
Y tenemos gustos musicales muy parecidos.
Le gusta Gossip, The Killers, y Kings of Leon. Uy y Muse lo mata. Se pone loco con los guitarrazos de Matt Bellamy. Abre más los ojos y no deja de ver la lap cuando suena “Plug in baby”.
Ahora, cada que estoy a punto de enervarme con alguna de sus travesuras aplico ese pensamiento.
Chipotles no tiene a nadie, más que a mí.
No importa cuánto maúlle.
No importa cuántas veces tire la basura.
Ni cuánto pelo tire por todas partes.
Soy lo único que tiene.
Soy su padre.

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En la foto, Chipotles en plena siesta.

lunes, noviembre 16, 2009

Casi 6 de 33

Se aguantó las lágrimas.
Sí. Me lo confesó.
Su cumpleaños fue ayer. Ya 33.
Casi seis de ellos conmigo.
Casi corrí a Paula, a pesar de que fue un reencuentro con ella tras varios años de no vernos. Volvió de Juchitán sin escalas a Puebla y nos vimos para un café. Me había citado a las seis, la apresuré para salir corriendo a comprar el pastel en un vil Sangron’s antes de las nueve. Ni modo, corté el café de la comadre.
Había quedado de verlo a esa hora en casa.
Encontré una ‘Selva negra’. Chocolate por fuera, chocolate por dentro, pensé.
Busqué las velitas.
Le puse una justo al lado de la cereza central. Lo guardé y esperé.
Y esperé…
Y seguí esperando hasta que mejor tomé el teléfono.
Desperté al señor.
-¿Vas a venir?
-No… no sé. Tengo sueño. Estoy muy cansado, solamente dormí cuatro horas-dijo con el tono del lirón de Alice in Wonderland. Yo casi lo mato, vía telefónica. Pero guardé compostura. Al fin el pastel también lo podía guardar. No hice dramas. Me calmé. Respiré bien profundo. Le deseé buenas noches. Conté hasta diez, vaya. Insisto, me calme. No era yo. Me sorprendí.
Pasaron minutos. Tomé la lap. “Hay que hacer los textos pendientes”, pensé. “No hay problema, Edmundo”, me dije otra vez. “Tranquilo, tú tranquilo”, me convencí.
Solamente volteaba al inalámbrico y le ponía su cara. Y yo me quitaba la poquita amargura que me nació sin querer.
30 minutos pasaron. Sonó el teléfono.
“Voy para allá… ¿puedo?”, dijo.
Y yo respondí afirmativamente. “De hecho ya estoy cerca”, dijo. Colgué y salí corriendo.
Las velas, el pastel, hasta las mañanitas con el puto de Topo Gigio, porque nomás las de Pedro Infante y las de La Rondalla de Saltillo no me convencían.
Prendí la tele como señuelo. Tocó el timbre minutos adelante.
Y yo como la fresca lechuga. Pregunté si saldríamos. Me dijo que sí. Hice como que le iba a dar de cenar a Chipotles. Y él se tiró a ver “La reina”, que estaba en Fox.
Saqué en chinga el pastel. Busqué el encendedor de la estufa. Puché play en el You Tube. Y la pinche vela no prendía.
Topo Gigio ya cantaba cuando él se asomó.
Carajo. Me cachó prendiendo la vela.
“Esta madre no prende”, dije en mi tono elegante. “Pero… ¡Feliz Cumpleaños!”, asesté yo con toda la elegancia de mis calzones y la playera para dormir.
Y él de plano no se lo esperaba.
Sé que yo suelo ser bien frío.
Y él no tanto.
Que el insensible soy yo.
El que a veces se calla las cosas.
El que se aguanta.
Pero el que se aguantó las lágrimas, ahora fue él.

lunes, septiembre 28, 2009

Rutina

Como el buen Mikael Blomkvist, enciendo la cafetera a la menor provocación.
Llegué a la media noche después de ver una cursi película mexicana. “El Estudiante”, de quién sabe qué director.
Cursi, pero el buen Berto insistió en perder más de 50 pesos en eso.
Ni modo. La peli se dio ya tarde.
Pero mi cuerpo se ha acostumbrado a ser ave nocturna.
Sirvo el café en la taza que me dio Tuss de cumpleaños este 8 de septiembre.
Luego voy a la nueva rutina, encontrarme con información que siento no termina y reproducirla por jerarquía al correo del buen Gara.
Y planeo lo que sigue.
El día de hoy que me empezará para mí en exactas ocho horas.
Desayuno en Tres Marías.
Clase de 12 a 2.
Un break en la oficina de 2 a 4.
Reposición de clase de 4 a 6.
Y lo demás vendrá.
Seguro correr a la lavandería.
Hacer cuentas del seguro en el que me he atrasado.
Buscarle de dónde madres saldrá el pago de la tarjeta.
Llegarán los mensajes al Blackberry, las alertas al Nextel y yo obedeceré cual perro de Pavlov.
Seguir corriendo con los detalles que falten de la próxima edición de la revista.
Oh rutina, qué haría sin tí.
Y sin embargo ahí andarán mis vicios: trabajo y café.
Ambos dándole el sabor a mi común pero muy querida vida.

viernes, septiembre 25, 2009

Actualización

¡Por los clavos de Cristo!
Quién iba a pensar que estaría de vuelta y con el mismo dominio.
El blog regresa en activo después de casi año y medio de silencio.
Andaremos dando lata de nuevo.
Pero solamente porque lo pidieron entrañables amigos.
Si por mi fuera habría borrado las 300 y pico entradas que tengo en esta cháchara digital.
Bueno pues... actualizando la cosa realmente han cambiado un chingo de detalles en mi vida.

1. Soy más malhablado.
2. Cada vez pierdo más el estilo.
3. Sigo en los medios, pero ya no soy reportero de tiempo completo.
4. Dejé CAMBIO hace unos meses, me integré de lleno a 360 Grados (donde ya tenemos programa de radio y de tele). Le atoré también a Milenio Puebla coordinando su página web y sigo con The Associated Press.
5. Ahora también quesque le hago a eso del Feisbú, pero la neta nada como ser blogger.

Mi vida sigue siendo un desmadre emocional. Aparecen y desaparecen personajes, pero casualmente el primer coprotagonista se ha mantenido años ahí. Curioso.
La familia sigue creciendo.
Mi padre, tranquilo a pesar de sus propias dudas.
Y yo, contento.
Hoy me levanté escuchando 'Shadowplay' de The Killers, bueno el cover de la rola original de Joy Division (chale, no iré a verlos, no alcancé boleto).
La escuchaba en la ducha.
La escuché en el desayuno y mientras escribía esto.
El coro aún sigue en mi cabeza.
Como siguió en mi mente el escribir de nuevo aquí.
Estamos de vuelta. Oficialmente.

domingo, junio 01, 2008

Perdedores en protesta

Your back's against the wall
There's no one home to call
You're forgetting who you are
You can't stop crying
Gossip / Standing in the way of control



Beth Ditto vomitó su furia en Standing in the way of control.
Molesta porque sus amigos y cercanos se sentían defraudados debido a que Estados Unidos carecería de una ley que aprobara el matrimonio entre homosexuales, la cantante de Gossip escribió la canción con la cual el Reino Unido aprendió a amarla.
Yo la conocí apenas.
Sí, es una lástima.
Estaba tirado en mi cama cuando la sofisticada y escandalosa música de Gossip me tomó por sorpresa. Salieron en una de tantas repetición del Fashion Rocks de Londres.
Y me quedé picado con la banda de Oregon.
En abril sacaron su disco ‘Live from Liverpool’.
En la presentación en vivo donde fue grabado el CD, la Ditto aparece enfundada en un traje dorado que ahoga sus carnes.
Es una mujer gruesa que no pierde el aliento en los coros ni al alzar la voz, tampoco tiene pelos en la lengua.
"Ella es una machorra, él un nerd y yo una gorda", comenta sin mucho escándalo en una entrevista para la red al explicar cómo junto con Brace Paine y Kathy Mendonca ideó la banda haciendo clara alusión al esquema del loser tan difundido por los gringos.
Esquema del que resaltan y sobreviven haciendo canciones de protesta adornadas con la elegancia del Glam Rock.
Canciones como Standing in the way of control se cuelan en nuestra cabeza para hacer evidencia de la vida que nunca tendremos.

domingo, mayo 18, 2008

Ni Rafa


Pasé por donde Doña Mago y tenía ganas de comprar una revista.
Compré la Rolling.
Y no reconocí a Rafa Márquez.
Mocos, cuando me di cuenta sí era él.
En su versión ultra alaciada.
Inmediatamente me vino a la cabeza la idea loca del Leo.
Mi peluquero lleva rato emancipandose.
Desde hace unos meses, más bien, desde inicios de año me ha sonsacado para que me deje más largo el cabello y ya cuando lo tenía un tanto crecidito Leo comenzó a insinuar que no se me vería mal con un alaciado permanente.
Me negué y recontranegué.
A los meses sigo pensando en que es mala opción.
Y ahora que vi, y que noté que ni Rafa Márquez se ve decente con un alaciado mi no para el Leo fue rotundo.
La mañana del domingo me armé de valor para negar por una vez más las recomendaciones de mi peluquero.
Así que entré al salón. Lo busqué. Llegué incluso sin cita y me atendió inmediatamente.
Ja, pensó que me iba a dejar.
Pero llegamos a un arreglo.
Él me deja mi cabellito como está y deja de insistir en el alaciado.
Y yo le dejo que lo despunte una vez al mes hasta que me harte de tener el cabello un poco largo.
Por lo pronto viviré tranquilo ahora que aprendí a negociar con mi peluquero.

_________
La foto me la fusilé de algún sitio web.
Por cierto la sesión de fotos de interiores no vale mucho la pena.
Sorry Rolling.

sábado, mayo 17, 2008

Justificación bimensual




Don't you be wastin' all your money on syrup and honey because i'm sweet enough.
Don't you be usin' every minute on makin' a livin' because we got our love.
Listen to me 1, 2, 3.
Baby, baby, baby… spend your time on me.


Duffy / Syrup & honey



El clima de abril y mayo me han provocado bajas al ánimo.
El sudor.
El calor.
El sol diario.
La oficina hecha un infierno.
La cama caliente.
El trabajo en exceso.
Todo me inquieta.
No me deja descansar.
Sumado al bochorno, la voz de Duffy se me clava.
Escuchar ‘Syrup and honey’ me hace pensar.
Pero aún así tengo seca la inspiración.
Estos días pocas cosas me alientan o dan frescura al tibio vaho del ambiente.
La piel se me seca más de lo acostumbrado.
El dorso de mis manos luce casi escamas producto del nerviosismo.
También el sobrepeso se me viene encima.
Pareciera que urge un cambio.
También un ventilador de mano hecho en china.
Una botella de agua bajo las axilas.
Y una brújula para encontrar el oasis.


domingo, mayo 11, 2008

Fast Foward

El sábado se vino sobre mí como pocos días.
Mi mal humor se hizo presente.
Preferiría borrar ese día del calendario.
Tuve que ponerme en pie.
Levantarme de la cama.
Tallarme el aroma a sudor con el estropajo y ahogar mis ánimos vencidos en agua fría.
Salí al sol y me deslumbro.
Un diez de mayo insufrible.
Me duelen más cuando ocurren en sábado.
Los que ocurren entre semana los ignoro con trabajo.
Hice llamadas, fingí felicitaciones.
No quería celebrar nada, ni felicitar a nadie.
“Ahora no le compraste flores a tu mami”, dijo Lupita con su tono normal en que lleva su vida.
Yo lo sentí como en son de lástima pero seguí de largo haciendo como que el día se me olvidaba.
Hasta que un rosario me restregó en la cara a nadie tengo para celebrar.
Bendito el Dios en el que no creo, porque ya es once y es más sencillo en días comunes eso de olvidar la orfandad.

domingo, abril 27, 2008

A los 25

Cuando llegué al cuarto de siglo descubrí varias cosas.

1. Que comer de manera compulsiva es poco saludable.
(Tu cuerpo comienza a cobrarte todos y cada uno de tus antojos con traumas nacidos ante el espejo)
2. Dejar de usar acondicionador me es benéfico.
(Si bien nunca supe para qué servía noté que el acondicionador descubrí que hace más grandes mis entradas. A la verga pues)
3. Me desquicia el proceso por acumular cosas.
(Que si quiero un carro, que quiero dejar de pagar renta, que cómo carambas saco una tarjeta de crédito, que mi padre quiere que invierta en ganado, etc)
4. La vida en pareja me causa conflictos.
(Me enojo, me pierdo, subo, bajo, regreso, me encontento y al final siento los mismos pedos con el llamado ‘compromiso’)
5. Y disfruto más de los pequeños momentos.
(Esos flashazos, ideas sueltas, vagos comentarios, tequilas dobles derechos y sin sangrita que llegan al cerebro para dar aliento a la vida)

¿Nos pasa a todos a los 25?

jueves, abril 17, 2008

Pendiente

Porque mi doctor me lo previno, para este corazón estás prohibido.
Por los besos que aún nos quedan en la boca.
Por los miles de homenajes que nos dimos.
Por nadar y no guardar nunca la ropa.
Por los besos juguetones del destino.
Porque fuimos lo que fuimos…

‘Fuimos lo que fuimos’
Jorge Drexler y Ella baila sola
Ni hablar Jecka, tienes la boca llena de razón.

viernes, abril 11, 2008

Qué chula es Puebla

Mundo // Quiero ser procurador express dice:
No mames... sigo sin creerlo.
PatY dice:
¿Por?
Mundo // Quiero ser procurador express dice:
Pues qué piche locura… En qué pinche estado vivimos.
PatY dice:
En un estado PRE-CIO-SO
Mundo // Quiero ser procurador express dice:
Ja.


Cuando hablaba con la Pato de USN no me desgarraba las vestiduras porque, a menos de 25 días en el cargo, renunciara el procurador Rosales.
No, de veras que no.
Ni me indignaba, ni me preocupaba, ni me iba ni me venía.
Lo qué sí sorprende es que, día tras día tenemos en Puebla cosas que no se ven a diario en otros estados.
Parece que vivo en un estado fuera de control.
Quizá sea la manera con que yo veo las cosas, pero no soy el único.
Pero, que desaparezcan millones de pesos en una restauración que no se hizo en el Museo Bello, que detengan a un alcalde por narcotráfico en Los Ángeles (y que sea compadre de varios funcionarios del gobierno del estado), que se queme el patrimonio de Puebla sin que le importe al secretario de Cultura, que armen la feria al puro estilo de un Pueblo sobre el Parque Ecológico, que le den baile a la Mastretta con el Parque del Arte, que una mujer policía mate a la amante de su mujer, vaya, que incluso fuera de Puebla terminen en broncas los amantes del fútbol en el partido contra los Tiburones Rojos. ¿Y que renuncien al procurador? ¡¿Así nomás?!
Aplica entonces una frase de mi jefe:
“¿Qué estamos locos? ¿Qué estamos pendejos? ¿O estamos locos y pendejos?”.
Increíble que todo esto haya pasado en menos de un mes.
Bueno, yo por lo menos tengo mucho material para el diario.
Y apenas es abril.

lunes, abril 07, 2008

Flores


Papá convocó a su hijos.
Curioso, lo hace cada vez con más frecuencia.
Curioso, comienzo a disfrutarlo.
Recién recibí la llamada de Adriana, marcaba para ponerme al tanto de cómo se encontraba papá tras el sobresalto que sufrió por 5 mil pesos que le cobraba mi hermana Blanca (sí, leyeron bien, mi hermana le cobraba cinco mil pesos al hombre que le dio la vida, deuda tonta y añeja que su marido tuvo a bien enjaretarle a papá por una televisión vieja y pasada de moda, pero esa será otra historia).
Además, Adriana llamó para avisarme que papá llevaría flores a la tumba de mamá el 19 de abril.
El día de su cumpleaños.
Mi madre era un empedernida ariana… (¿se dice así?)
Y tenía la costumbre de calcular el signo zodiacal de los recién conocidos en cuanto escuchaba su día y mes de nacimiento.
También tenía la buena costumbre de reír lo más que pudiera. Aún recuerdo sus carcajadas cuando perseguía a alguno de nosotros en algún juego de almohadazos que terminaban en la sala.
Aunque, si se trataba de ponerse seria podía ser tan gélida como un témpano. Bien le pasó a mis hermanos el verla con la boca apretada contra sus dientes para no decir nada hasta que el coraje, cualquiera que fuera, se le pasara.
A mí solamente me pasó una vez verla así. Me perdí el día completo por el pueblo jugando con los amiguitos y a ella le había avisado que hacía la tarea en casa del Chino. Dichosa la tarea “en equipo” que a uno le dejaba escaparse cuando resultaba bien la mentira.
Aquella vez se espantó porque yo no aparecía ya entrada la noche.
Llamó a todos lados y por supuesto se enteró donde andaba.
Cuando me vio entrar a la casa dio cuatro pasos secos hacia mí.
Y una cachetada certera en la mejilla derecha.
Qué buena zurda tenía mamá.
Fue la única vez que me pegó.
A veces me pregunto qué recuerdos tienen mis hermanos de ella.
Conforme pasa el tiempo la tengo más presente, pero sin tormentos.
Curioso, cada vez mi memoria me es más sutil para recordarla.
Curioso, papá nos reúne de nuevo y será en la tumba de mamá.

sábado, marzo 29, 2008

Como la abuela Columba

Apenas y recupero el aliento.
Quizá, como siempre, exagero.
Pero hoy ya me puedo morir.
Aplicaré la filosofía de la abuela Columba.
Para ella había sueños inalcanzables, metas que sentía lejanas y pensaba que con cumplirlas podía ya entregar su cuerpo a la tierra y su alma a Dios. Morirse pues.
Ese pensamiento se lo heredé a doña Columba.
Ella siempre quiso conocer Acapulco.
Y sentada en Caleta, cuando mi madre aún me cargaba en el vientre en el mes cuatro de su embarazo la abuela Columba le dijo: “Mi'ja, ya me puedo morir”.
Y así pasó.
Llamó al destino cuando ya había visto realizado su sueño.
Y murió en un accidente.
El camión en que viajaba de Huauchinango a Necaxa terminó en el fondo de la presa.
Muchos muertos hubo aquella vez, fue una verdadera tragedia. Imagino que habría sido una muy buena nota para los reporteros de aquellos tiempos.
Mi abuela murió automáticamente cuando se golpeó en la cabeza. No sufrió tanto.
Por casualidad mis padres pasaban por la carretera México-Tuxpan cuando vieron el accidente. El pensamiento negativo vino inmediatamente. Papá llevó a casa a mi madre para evitar que se le adelantara el parto por el puro susto y él regresó a ayudar a sacar a los cadáveres. El cuerpo de doña Columba estaba maltrecho, pero no tanto, solamente el pie derecho se le sostenía al tobillo y a su pierna gracias a la argolla de su zapatilla.
Pero aún así la abuela había muerto tranquila, porque ya conocía Acapulco.
Aplicaré entonces el pensamiento de la abuela.
Yo me puedo morir ya tranquilo.
Ya conocí a Mario Bellatín.
Y me firmó mis ‘Flores’.
Y me tomé una chela con él y con Lalo Montagner.
Y nos fuimos al Francos, conoció a Cucusa.
Y estuvo contento, maravillado con el personaje que es Ismael.
Y ahora yo regreso, aún con la euforia, con mucha emoción.
Con un pensamiento digno de la abuela Columna.
Hoy me voy a dormir con una sonrisa que bien podría durarme de aquí a la muerte.