La neta no sé si se perdieron los lentes después del cafecito que se echaron esperando un evento en el salón de protocolos del Gobierno del Estado. Lo cierto es que no había otro colega fotógrafo por el lugar y un reportero tuvo que salir al quite. La neta de foto sé un comino, pero bendito sea el automático porque, creo, la pic no quedó tan mal.
RESPiRE PROFUNDaMENTE // CiERRE LoS OJoS // RELáJESE // ToME SU TIeMPO // DiGA PARA Sí // UNO // DOS // TRES // CUATRO // CINCO // SEIS // SIETE // OCHO // NUEVE... // Y GRiTE // ¡DIEZ!
miércoles, mayo 30, 2007
Ironías
La neta no sé si se perdieron los lentes después del cafecito que se echaron esperando un evento en el salón de protocolos del Gobierno del Estado. Lo cierto es que no había otro colega fotógrafo por el lugar y un reportero tuvo que salir al quite. La neta de foto sé un comino, pero bendito sea el automático porque, creo, la pic no quedó tan mal.
domingo, mayo 27, 2007
...aquí todo está peor

Por que aquí todo está peor
Al igual que ella
Mi voluntad también murió
Le quiero platicar
Que todo sale mal
Que yo la alcanzaría
Teniendo la oportunidad
Panda / "Los malaventurados no lloran"
Cada que ocurren desgracias en casa me pregunto qué haría mamá para resolver un momento así.
Ahora pasa con Karla, la mayor de mis sobrinos, quizá con quien más contacto tuve y a quien más influencié en la primera parte de su vida.
Apenas tiene 14 años y ya le declaró la guerra a su madre.
Y mi hermana Claudia le admitió el reto a duelo, pareciera que se relame los labios pensando en batalla.
“Con esa niña pagarás todas las que hiciste”, muy sabiamente le dijo doña Emma a mi hermana, no sé si en tono de maldición.
Ahora mismo un “te lo dije” debe espetar mamá desde su tumba.
Claudia debutó como mala madre cuando identificó en su hija a un cómplice.
La niña en reciprocidad le entregó más de mil corajes. Y ahora un buen susto.
Su hija casi quinceañera le acompañó a todas partes, fue su alcahueta para subir y bajar. Incluso faltó una semana a la secundaria para cuidar de ella durante un legrado mal aplicado.
El resto de la familia desconocíamos lo que pasaba. Tanto ellas como nosotros nos alejamos, ahí cabe un poco de mi dolor y un tanto más de mi culpa.
Fue incluso curioso que hace menos de tres meses reaparecieran ambas, de la mano del Javo, hermano de Karla, el menor de los hijos de Claudia, a la puerta de mi padre.
Buscaban atención quizá. Tenían entre manos organizar los quince años de Karla y claro que todos quisimos ayudar.
Hasta que un día la nieta de mi padre apareció en lágrimas pidiendo asilo.
El jueves pasado llegó a contar una serie de eventos, hechos lamentables, errores de su madre y los típicos traspiés de ella, una adolescente.
Estalló la bomba, una vez más los Velázquez en guerra.
Entre sus versiones madre e hija se descalifican.
Ambas no se reconocen, poco se respetan, hablan una de otra como si de una puta de cantina se tratase.
Duele el solo hecho de pensarlas en pleno careo.
Con Karla hablé este fin de semana por teléfono. Me enteré de las noticias y también exploté yo. Salieron igual entre los reclamos, las viejas rencillas con mi padre. Parece que Miriam las comparte.
Del hecho incluso tanto Miriam como yo sabemos por Adriana, esposa de mi padre.
Él al parecer poco quiere admitir que necesita ayuda.
Estuve tentado a viajar a Huauchinango, pues al parecer la custodia de Karla y el Javo comenzará a ser peleada por Javier, su padre, quien desde el divorcio con Claudia mostró un interés muy flaco por sus niños.
En este momento debe pensar lo peor de Karla. Quién sabe qué tanto le dijo mi hermana de su hija rebelde. La verdad solamente la conocen ellas dos y ninguna habla de los hechos que las llevaron a tal enfrentamiento.
Las noticias y sus matices cruentos me abatieron todo el viernes y el sábado.
Me la pasé escuchando a Panda. Curiosamente la banda favorita de mi casi quinceañera sobrina.
En estos momentos me viene a la cabeza una estrofa de “Los malaventurados no lloran”.
El fin de semana me la pasé pensando y preguntando al aire.
Ahora pasa con Karla, la mayor de mis sobrinos, quizá con quien más contacto tuve y a quien más influencié en la primera parte de su vida.
Apenas tiene 14 años y ya le declaró la guerra a su madre.
Y mi hermana Claudia le admitió el reto a duelo, pareciera que se relame los labios pensando en batalla.
“Con esa niña pagarás todas las que hiciste”, muy sabiamente le dijo doña Emma a mi hermana, no sé si en tono de maldición.
Ahora mismo un “te lo dije” debe espetar mamá desde su tumba.
Claudia debutó como mala madre cuando identificó en su hija a un cómplice.
La niña en reciprocidad le entregó más de mil corajes. Y ahora un buen susto.
Su hija casi quinceañera le acompañó a todas partes, fue su alcahueta para subir y bajar. Incluso faltó una semana a la secundaria para cuidar de ella durante un legrado mal aplicado.
El resto de la familia desconocíamos lo que pasaba. Tanto ellas como nosotros nos alejamos, ahí cabe un poco de mi dolor y un tanto más de mi culpa.
Fue incluso curioso que hace menos de tres meses reaparecieran ambas, de la mano del Javo, hermano de Karla, el menor de los hijos de Claudia, a la puerta de mi padre.
Buscaban atención quizá. Tenían entre manos organizar los quince años de Karla y claro que todos quisimos ayudar.
Hasta que un día la nieta de mi padre apareció en lágrimas pidiendo asilo.
El jueves pasado llegó a contar una serie de eventos, hechos lamentables, errores de su madre y los típicos traspiés de ella, una adolescente.
Estalló la bomba, una vez más los Velázquez en guerra.
Entre sus versiones madre e hija se descalifican.
Ambas no se reconocen, poco se respetan, hablan una de otra como si de una puta de cantina se tratase.
Duele el solo hecho de pensarlas en pleno careo.
Con Karla hablé este fin de semana por teléfono. Me enteré de las noticias y también exploté yo. Salieron igual entre los reclamos, las viejas rencillas con mi padre. Parece que Miriam las comparte.
Del hecho incluso tanto Miriam como yo sabemos por Adriana, esposa de mi padre.
Él al parecer poco quiere admitir que necesita ayuda.
Estuve tentado a viajar a Huauchinango, pues al parecer la custodia de Karla y el Javo comenzará a ser peleada por Javier, su padre, quien desde el divorcio con Claudia mostró un interés muy flaco por sus niños.
En este momento debe pensar lo peor de Karla. Quién sabe qué tanto le dijo mi hermana de su hija rebelde. La verdad solamente la conocen ellas dos y ninguna habla de los hechos que las llevaron a tal enfrentamiento.
Las noticias y sus matices cruentos me abatieron todo el viernes y el sábado.
Me la pasé escuchando a Panda. Curiosamente la banda favorita de mi casi quinceañera sobrina.
En estos momentos me viene a la cabeza una estrofa de “Los malaventurados no lloran”.
El fin de semana me la pasé pensando y preguntando al aire.
¿Madre? ¿Qué harías en un momento así?
lunes, mayo 21, 2007
Inmundo (de retaguardia) en acción
En una de esas pasé yo. Héme ahí de retaguardia.
Más tarde, cuando chateábamos, me roló la foto donde aparezco de espaldas frente la camioneta de Alfredo Árcega Silvetti*.
En el chat la Xahuentitla reclamo sobre las fotos y lo atravesados que generalmente somos los reporteros. Yo en respuesta reclamé lo poco agraciado que me veía:
Mundo dice:
Jajaja. No tengo nalgas.
Xahuentitla dice:
La cámara no hace milagros.
No me queda otra conclusión.
Qué sabia es la imagen.
_________________
* Ése cabrón del Árcega Silvetti es uno de los sobrinos de los narcomenudistas más afamados en Puebla. El wey pues quería comerse una memela, algo sencillo, se fue a La Silla, ja. Salió medio ebrio y terminó perseguido por unos contrincantes, bueno eso dijo la procuradora. La verdadera historia es otra.
Parir a un Alien
Ya el dolor no me dejaba reírme cuando una llamada me provocó una mueca.
Entró Selene a la casa y dio la mala nueva.
“Falleció Lenin”.
Creo que en ese momento mi hernia se puso más ruda y no dejó de punzar en toda la tarde del viernes.
Lenin Gómez fue un aliciente en los días en que notaba lo peor del oficio reporteril.
Me invitaba una taza de café de la sierra mientras me relajaba y comentaba las notas del día para olvidar la horrible letanía de las cuotas de notas en el primer trabajo que tuve como reportero.
Era jefe de prensa de Antorcha Campesina y sin embargo era tan sutil para explicar porqué estaba ahí.
Desafortunadamente no fue un hermano para mí, como fue para muchos otros amigos míos, pero le admiré bastante.
Escribir de él ahora me provoca las lágrimas.
***
De la mala noticia me vino el dolor.
El mareo.
Y más dolor.
Corrí a ponerme el suspensorio.
Me puse patas p’arriba.
Y hasta una almohadita de esas que se calientan en el microondas.
Vaya, casi sentía que me haría falta una cesárea para poder parir un Alien en mi sala.
Pero no llegó la partera, más bien llegó el doc Rubén. Aunque la Tuza y Selene pensaron que era un veterinario.
Intravenosa sin un besito.
Buscapina y 10 mililitros de metanosequé sódico.
Y madres.
Todo lo veía doble.
Las drogas legales no son tan divertidas.
Desperté hasta el otro día.
Marco hizo lasagna y mi hermana fue a visitarme.
Los mareos cesaron y también el dolor.
***
Hoy lunes me dio la resaca del fin de semana.
Amanecí malhumorado.
La tarde me provocó bochornos y calores.
Y espero el día termine bien. Que el dolor no vuelva o que la nostalgia no me provoque llamar más recuerdos.
Por lo pronto el Doc Rubén recomienda ya pensar en cirugía y de una vez parir el Alien.
Entró Selene a la casa y dio la mala nueva.
“Falleció Lenin”.
Creo que en ese momento mi hernia se puso más ruda y no dejó de punzar en toda la tarde del viernes.
Lenin Gómez fue un aliciente en los días en que notaba lo peor del oficio reporteril.
Me invitaba una taza de café de la sierra mientras me relajaba y comentaba las notas del día para olvidar la horrible letanía de las cuotas de notas en el primer trabajo que tuve como reportero.
Era jefe de prensa de Antorcha Campesina y sin embargo era tan sutil para explicar porqué estaba ahí.
Desafortunadamente no fue un hermano para mí, como fue para muchos otros amigos míos, pero le admiré bastante.
Escribir de él ahora me provoca las lágrimas.
***
De la mala noticia me vino el dolor.
El mareo.
Y más dolor.
Corrí a ponerme el suspensorio.
Me puse patas p’arriba.
Y hasta una almohadita de esas que se calientan en el microondas.
Vaya, casi sentía que me haría falta una cesárea para poder parir un Alien en mi sala.
Pero no llegó la partera, más bien llegó el doc Rubén. Aunque la Tuza y Selene pensaron que era un veterinario.
Intravenosa sin un besito.
Buscapina y 10 mililitros de metanosequé sódico.
Y madres.
Todo lo veía doble.
Las drogas legales no son tan divertidas.
Desperté hasta el otro día.
Marco hizo lasagna y mi hermana fue a visitarme.
Los mareos cesaron y también el dolor.
***
Hoy lunes me dio la resaca del fin de semana.
Amanecí malhumorado.
La tarde me provocó bochornos y calores.
Y espero el día termine bien. Que el dolor no vuelva o que la nostalgia no me provoque llamar más recuerdos.
Por lo pronto el Doc Rubén recomienda ya pensar en cirugía y de una vez parir el Alien.
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lunes, mayo 14, 2007
El tal Mika
Hace como tres meses Marco me dijo, que a su vez Memo le dijo, que en Europa era un hit un tal Mika.
Bajó las rolas que le recomendó su amigo avecindado —y casado— en Alemania desde hace más de dos años.
Y le gustó.
Días después en mi iPod insertó “Grace Kelly”. Y me gustó.
Increíble pero cierto, aún la frescura existe.
Esta semana abrí EPS y me encontré una entrevista con el tal Mika.
Soy adicto a El País Semanal y cada que aparece algo ahí, llámese diseño, arquitectura, música —a excepción de Beyoncé Knowles—, reportajes y demás, suelo digerir el tema o personaje a tratar. Y si bien cuando me topé con el video del tal Mika en You Tube pensé inmediatamente en una probable identidad gay, en la entrevista con Manuel Cuellar el cantautor da visos de que por ahora quiere catapultar su carrera y ya después vendrán los escapes del clóset.
Músico inspirado por acontecimientos como los atentados en Londres o la lucha irredenta de los autores contra los grandes corporativos, este chamaco de ascendencia libanesa de 23 años tuvo a bien hablar más de su propuesta y zafarse así de una muy cuidada pregunta que entre líneas dice: “¿Eres gay?”:
“Billy Brown da pie para hacerle una pregunta de esas que detesta y a las que siempre se ha negado a contestar. La prensa británica ya ha especulado con la posibilidad de que Mika sea gay.
”Prácticamente todas sus influencias musicales pertenecen a hombres homosexuales. ¿No cree que salir del armario sería una forma de apoyar a un colectivo desde una posición de fama y respeto?
”'No creo que las cosas funcionen así. Decir que eres gay no creo que ayude a la comunidad a conquistar derechos. Pero es algo interesante y difícil de responder. Tengo que proteger mi vida. Tengo que proteger muchas partes de mi vida. Prefiero ser visto más como un autor que como un actor o un showman. Estoy en el principio de mi carrera y me quiero dar el lujo de considerarme como un escritor. Así es como afronto mi trabajo. Así es como he hecho el disco que he hecho. Porque no pienso de la manera que piensa la gente famosa'. Tema zanjado.”
Hasta aquí la cita y mejor rolo el link por si quieren leer más sobre el cantante que quiere redimir el pop. Clic aquí. Ah, por cierto, la foto también fue vil chacaleo de EPS, el autor es Ralph Wenig.
Bajó las rolas que le recomendó su amigo avecindado —y casado— en Alemania desde hace más de dos años.
Y le gustó.
Días después en mi iPod insertó “Grace Kelly”. Y me gustó.
Increíble pero cierto, aún la frescura existe.
Esta semana abrí EPS y me encontré una entrevista con el tal Mika.
Soy adicto a El País Semanal y cada que aparece algo ahí, llámese diseño, arquitectura, música —a excepción de Beyoncé Knowles—, reportajes y demás, suelo digerir el tema o personaje a tratar. Y si bien cuando me topé con el video del tal Mika en You Tube pensé inmediatamente en una probable identidad gay, en la entrevista con Manuel Cuellar el cantautor da visos de que por ahora quiere catapultar su carrera y ya después vendrán los escapes del clóset.
Músico inspirado por acontecimientos como los atentados en Londres o la lucha irredenta de los autores contra los grandes corporativos, este chamaco de ascendencia libanesa de 23 años tuvo a bien hablar más de su propuesta y zafarse así de una muy cuidada pregunta que entre líneas dice: “¿Eres gay?”:
“Billy Brown da pie para hacerle una pregunta de esas que detesta y a las que siempre se ha negado a contestar. La prensa británica ya ha especulado con la posibilidad de que Mika sea gay.

”Prácticamente todas sus influencias musicales pertenecen a hombres homosexuales. ¿No cree que salir del armario sería una forma de apoyar a un colectivo desde una posición de fama y respeto?
”'No creo que las cosas funcionen así. Decir que eres gay no creo que ayude a la comunidad a conquistar derechos. Pero es algo interesante y difícil de responder. Tengo que proteger mi vida. Tengo que proteger muchas partes de mi vida. Prefiero ser visto más como un autor que como un actor o un showman. Estoy en el principio de mi carrera y me quiero dar el lujo de considerarme como un escritor. Así es como afronto mi trabajo. Así es como he hecho el disco que he hecho. Porque no pienso de la manera que piensa la gente famosa'. Tema zanjado.”
Hasta aquí la cita y mejor rolo el link por si quieren leer más sobre el cantante que quiere redimir el pop. Clic aquí. Ah, por cierto, la foto también fue vil chacaleo de EPS, el autor es Ralph Wenig.
domingo, mayo 13, 2007
Y el Apocalipsis que no llega
A veces uno espera la luz que nomás no llega.Una epifanía, un anuncio.
Cuánto tiempo más tengo que esperar para que aparezca algún meteorito por la calle en medio de una fresca noche que dejó la lluvia recién detonada.
Mmm…
Quizá alucino.
Pero siempre sueño con presenciar el Apocalipsis.
Me ha pasado. Cuando en el cielo aparece la luna de otro color sueño despierto.
Sueño que el satélite va cayendo en el horizonte y haciéndose más y más grande hasta verse chocar contra el maravilloso planeta en que vivimos.
De niño los relatos del último de los evangelios me provocaron curiosidad y miedo.
Aún conservo la biblia que me regalaron el día de mi primera comunión y el único libro que me chuté completito fue el Apocalipsis.
¿Llegará en verdad algún día?
Si mis ojos lo pueden ver creeré en Dios de nuevo.
miércoles, mayo 09, 2007
¿Han escuchado esa canción de Michael Buble?
It's a new dawn...
It's a new day...
It's a new life for me...
And I'm feelin' good
Pues así me siento.
It's a new dawn...
It's a new day...
It's a new life for me...
And I'm feelin' good
Pues así me siento.
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Rola la rola,
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domingo, mayo 06, 2007
Pudor, ¿pa'qué te quiero?
Ahí en posición fetal fue que me atacó el cansancio.
Desnudo, en medio de la masa, encima me cayó toda la locura de la semana pasada.
Todo el desmadre y presión de una semana difícil.
El jueves y viernes del congreso.
El sábado de desfile y el viaje al DF.
La madrugada del domingo…
Eras las siete y algo de la mañana cuando estando sobre mis rodillas llegué al tan mentado trance, a la celebración interna multicitada por Spencer Tunick.
Agaché la cabeza, me olvidé de las cosas.
Olvidé la gente que estaba al frente y a los lados.
Ignoré las bromas… y mis párpados comenzaron a pesarme.
Creo que me dormí.
Lo hice un minuto o dos.
Tuve, por lo menos, un minuto de tranquilidad.
Y qué curioso fue ponerse de nuevo la coraza, la ropa y lo demás.
Lo más raro fue eso. Sentirse incómodo con la ropa encima.
Ahora que me pregunto, el pudor sirve para muy poco.
Desnudo, en medio de la masa, encima me cayó toda la locura de la semana pasada.
Todo el desmadre y presión de una semana difícil.
El jueves y viernes del congreso.
El sábado de desfile y el viaje al DF.

La madrugada del domingo…
Eras las siete y algo de la mañana cuando estando sobre mis rodillas llegué al tan mentado trance, a la celebración interna multicitada por Spencer Tunick.
Agaché la cabeza, me olvidé de las cosas.
Olvidé la gente que estaba al frente y a los lados.
Ignoré las bromas… y mis párpados comenzaron a pesarme.
Creo que me dormí.
Lo hice un minuto o dos.
Tuve, por lo menos, un minuto de tranquilidad.
Y qué curioso fue ponerse de nuevo la coraza, la ropa y lo demás.
Lo más raro fue eso. Sentirse incómodo con la ropa encima.
Ahora que me pregunto, el pudor sirve para muy poco.
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martes, mayo 01, 2007
EVA 00
¿A qué sonará un mecha corriendo entre la ciudad?
Como si rompiera edificios e hiciera añicos todo a su paso.
Siempre que veía Mazinger Z esa era mi duda.
Cuando el robot caminaba el sonido era como un montón de hierro retorcido combinado con pasos quizá de latón.
Las bestias metálicas al pelear se retorcían.
El sonido de las pisadas se me quedó grabado en la mente, escondido en alguna parte.
Ahora que me reencontré con Neon Génesis Evangelion recordé cuánto se me quedó grabado el sonido de un robot moviéndose entre el Tokio de los años 80’s.
De todos los niños perdidos y adoptatados por NERV mi favorita es Rei Ayanami.
Provoca que se le juzgue frágil pero es la más fuerte.
Aunque me identifico mucho con Shinji Hikari.
La relación con su padre me recuerda mucho a mí.
Ambos conducen mechas.
Ambos viven entre sus depresiones y sus miedos, aunque tripulen robots ilógicos en nuestro espacio y tiempo, resultan de lo más humanos.
Siempre quise tener un EVA y estacionarlo en la presa de Necaxa.
Como si rompiera edificios e hiciera añicos todo a su paso.
Siempre que veía Mazinger Z esa era mi duda.
Cuando el robot caminaba el sonido era como un montón de hierro retorcido combinado con pasos quizá de latón.
Las bestias metálicas al pelear se retorcían.
El sonido de las pisadas se me quedó grabado en la mente, escondido en alguna parte.
Ahora que me reencontré con Neon Génesis Evangelion recordé cuánto se me quedó grabado el sonido de un robot moviéndose entre el Tokio de los años 80’s.
De todos los niños perdidos y adoptatados por NERV mi favorita es Rei Ayanami.
Provoca que se le juzgue frágil pero es la más fuerte.
Aunque me identifico mucho con Shinji Hikari.
La relación con su padre me recuerda mucho a mí.
Ambos conducen mechas.
Ambos viven entre sus depresiones y sus miedos, aunque tripulen robots ilógicos en nuestro espacio y tiempo, resultan de lo más humanos.
Siempre quise tener un EVA y estacionarlo en la presa de Necaxa.
Jugando al crítico
A ver…Lo admito, casi nunca hablo de cine, me considero un pésimo crítico, pero esta ocasión lo amerita. He tenido con el cine experiencias tipo montaña rusa.
Shortbus
Desde C.R.A.Z.Y. una peli no me había conmovido tanto hasta que pude ver Shortbus.
Todo empieza cuando una pareja de muchachos nomás no la lleva bien en el amor. Jamie y James terminan en una consultoría de parejas atendidos por Sofía, terapeuta que jamás en su vida sexual ha tenido un orgasmo.
Su novio tiene cierta tendencia a ser un showman en la cama, pero nomás no fluye su relación íntima.
Cuando Sofía entra en depresión porque nota que no puede ayudar a James y Jaime acude con ellos a remedios alternativos.
Los tres terminan en “Shorbus”, un changarro, bar, loft, lo que seá... lleno de personajes que cada uno a su manera vive su sexualidad. Ahí la pareja de chavos encuentra a Ceth para crear un trío perfecto y Sofía conoce a Severin, una sadomasoquista que termina demostrando a la terapeuta cómo ayudarse a tener un orgasmo.
La película se entreteje después del 11 de septiembre en la gran manzana y analiza la soledad de los neoyorquinos y cómo el sexo suple o les brinda una salida alterna a sus monótonas, depresivas o poco sustanciosas vidas.
Los apagones ocurridos también en Nueva York ayudan a parafrasear con las explosiones sexuales así como la autoayuda y el desvanecimiento de la esperanza en algunos de los personajes.
Ah… ¿comenté que todas las escenas de sexo en la movie son totalmente explícitas? Pues sí, John Cameron Mitchell, el director de Shortbus se preocupó por cuidar de la salud de todo el elenco, los examinaron en sus generales para evitar contagiaos, hasta la gente de maquillaje se preocupó cómo ocultar condones ante la cámara.
Y lo mejor, el sexo no se ve nada burdo. Simplemente se ve.
Agradezco a don Lalo que la prestó… y creo que voy a comprarla.
TMNT
Y así como me encontré con Shorbus terminé en el cine apelando a la melancolía de la infancia y pues también vi TMNT.
Sí, las Tortugas Ninja.
Lo admito.
Pésima animación, al puro estilo de Buza Caperuza.
La historia, mala y aburrida.
Mala copia de un cómic en versión bootleg.
Vayan a verla si quieren gastar su dinero a lo wey.
Creo que ni a los niños les gustaría.
Sunshine
Creo que a Danny Boyle le hizo mal todo lo que se fumó mientras hacía Trainspoting.
Si bien tuvo un muy buen acierto con Exterminio en su particular homenaje al cine gore y La noche de los muertos vivientes, creo que acá le falló.
Señores… adictos a Boyle, vayan, no hay broca, pero se van a decepcionar.
¿Cómo va la movie? Ah pues… siete tripulantes del Icaruss 2 tienen la gran misión de entregar una bomba del tamaño de una isla justo encima del Sol para reactivarlo y que el planeta Tierra no muera de frío.
(Aquí es donde suenan las patitas de un grillo)
¿Por qué fui a verla?
Primero porque vendían en sus trailers una visión hipermoderna de gráficos y yo pensé que su onda futurista dejaría impávidos los espectadores.
Segundo porque aparece Cillian Murphy, ¿cómo perderlo de vista?
Tercero, por morbo.
Me saltó un poco —a la pupila también, je— el hecho de que Chris Evans (mejor conocido como la Antorcha Humana de Fantastic4) apareciera en el elenco.
Pensé que no habría bronca porque quisieran un poco más de taquilla.
¡Error!
El actor es malo. Se ve bien, pero es malo.
La historia me recordó, hasta la mitad, una versión del Violeta magnética, corto incluido en la selección Promises de Katsushiro Otomo. La historia es muy parecida de comienzo y eso me dio alivio. Incluso me recordó a Evangelion y Odisea 2001.
¡Doble y triple error!
Cuando comienzan a morir los personajes la peli se vuelve más y más predecible.
Y salen, una y otra y otra vez los típicos recursos de un thriller gringo.
La verdad… salí con la retina jodida por tanta luz, intenté digerirla.
Tanto efecto apantalla, pero no garantiza la movie.
La neta, poco me gustó.
Advierto... lleven sus gafas.
jueves, abril 26, 2007
Consultas al pudor
Son las dos y quince del tarde. El autobús tiene una atmósfera densa, pesada. Los ojos se cierran por el mareo que provoca una resolana aumentada por el cristal de la ventanilla.
Siento cómo por la espalda corre una gota de sudor.
Siento como se mueve y casi me provoca escalofríos.
Detesto el calor.
Y esta temporada parece ser plagada por el aire caliente.
Quizá eso me motivó a inscribirme en la convocatoria para modelos de Spencer Tunik.
La verdad no pensé que me aceptarían.
“¡Ay wey!”, grité cuando noté el correo en mi bandeja de entrada.
Ahora sí… qué calor.
Ya confirmaron el día pero ahora falta confirmar hora y lugar.
Según ese correo se nos hará saber en breve.
Ja, ya me imagino yo ahí entre miles mostrando el chilaquil.
Comienzo a consultarle a mi pudor si realmente quiero hacerlo
“Mocho y poblano al fin”, me dijo la Tete Chelius cuando me sinceré con ella y le dije que la estaba pensando.
Por lo pronto en el diario ya me dieron chance de asistir y darle un toque gonzo a una crónica.
Siento cómo por la espalda corre una gota de sudor.
Siento como se mueve y casi me provoca escalofríos.
Detesto el calor.
Y esta temporada parece ser plagada por el aire caliente.
Quizá eso me motivó a inscribirme en la convocatoria para modelos de Spencer Tunik.
La verdad no pensé que me aceptarían.
“¡Ay wey!”, grité cuando noté el correo en mi bandeja de entrada.
Ahora sí… qué calor.
Ya confirmaron el día pero ahora falta confirmar hora y lugar.Según ese correo se nos hará saber en breve.
Ja, ya me imagino yo ahí entre miles mostrando el chilaquil.
Comienzo a consultarle a mi pudor si realmente quiero hacerlo
“Mocho y poblano al fin”, me dijo la Tete Chelius cuando me sinceré con ella y le dije que la estaba pensando.
Por lo pronto en el diario ya me dieron chance de asistir y darle un toque gonzo a una crónica.
viernes, abril 20, 2007
Costumbres y los vírgenes suicidas
Ayer me la pasé entre la ajena historia de dos quinceañeros que se suicidaron juntos.
Eran novios.
Llevaban menos de dos meses de relación.
Sus papás no los dejaban andar.
Sí, Romeo y Julieta. Bueno en la versión del Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec.
El caso pegó por todos lados.
Se escuchaba en las estaciones juveniles a los conductores en plena charla de con
***
Generalmente El Tiradero se me ha hecho un bar, ehm, cómo decirlo… ¿secretarial?
El nicho comercial del cantante e imagen del sitio (no sé si sea el dueño) el tal Eric Tirado pues es ese, señoras a las que les pone las nalguitas, les baila y canta.
Ya fichado entre mis prejuicios siempre que voy al sitio termino muerto de risa y él tijereteado.
Pero ayer me sorprendí.
Por su culpa recordé una canción que mi madre, entre las más hondas tristezas, ponía en su cuarto o cuando se disponía a hacer patrones y diseños.
Mientras rasgaba lino o algún tipo de gasa… cantaba “Costumbres”, la canción del Juanga, pero en voz de la Dúrcal.
Hay que admitirlo, papá y mamá no siempre eran felices.
Al menos esa impresión me daba su relación.
Dos veces estuvieron al punto del divorcio, y la última vez que estuvieron muy cerca, los planes fueron olvidados por la tremenda noticia del cáncer de doña Emma.
Pero “Costumbres” siempre fue el himno de la melancolía de mi madre.
Siempre.
Y ayer el maldito del Tirado la cantó bien.
Me partió, literalmente, la madre.
***
Eran novios.
Llevaban menos de dos meses de relación.
Sus papás no los dejaban andar.
Sí, Romeo y Julieta. Bueno en la versión del Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec.
El caso pegó por todos lados.
Se escuchaba en las estaciones juveniles a los conductores en plena charla de con
ciencia para los muchachos sobre la vida y esas cosas… Sí, choros irremediables para una sociedad que vive en shock.
Cuando escuché que el parte pericial informaba cero drogas, cero sexo e incluso cero embarazo como una probable causa de la muerte pensé inmediatamente en la película de Sofía Coppola, “Las vírgenes suicidas”.
Luego vino el parte psicológico. Según una especialista el caso se debía en parte al inevitable divorcio de los padres del muchacho y el crecimiento monoparental de la chica.
Cuando escuché que el parte pericial informaba cero drogas, cero sexo e incluso cero embarazo como una probable causa de la muerte pensé inmediatamente en la película de Sofía Coppola, “Las vírgenes suicidas”.
Luego vino el parte psicológico. Según una especialista el caso se debía en parte al inevitable divorcio de los padres del muchacho y el crecimiento monoparental de la chica.
***
Generalmente El Tiradero se me ha hecho un bar, ehm, cómo decirlo… ¿secretarial?
El nicho comercial del cantante e imagen del sitio (no sé si sea el dueño) el tal Eric Tirado pues es ese, señoras a las que les pone las nalguitas, les baila y canta.
Ya fichado entre mis prejuicios siempre que voy al sitio termino muerto de risa y él tijereteado.
Pero ayer me sorprendí.
Por su culpa recordé una canción que mi madre, entre las más hondas tristezas, ponía en su cuarto o cuando se disponía a hacer patrones y diseños.
Mientras rasgaba lino o algún tipo de gasa… cantaba “Costumbres”, la canción del Juanga, pero en voz de la Dúrcal.
Hay que admitirlo, papá y mamá no siempre eran felices.
Al menos esa impresión me daba su relación.
Dos veces estuvieron al punto del divorcio, y la última vez que estuvieron muy cerca, los planes fueron olvidados por la tremenda noticia del cáncer de doña Emma.
Pero “Costumbres” siempre fue el himno de la melancolía de mi madre.
Siempre.
Y ayer el maldito del Tirado la cantó bien.
Me partió, literalmente, la madre.
***
El crecer solito da miedo.
El divorcio, no es la muerte. Es quizá el cambio que más pánico puede dar.
Y sí, alguna vez pensé como los vírgenes suicidas.
No me animé.
En esas fechas no tenía un amor tan fuerte para acompañarme en un tétrico paso como ese…
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martes, abril 17, 2007
Cuando la naturaleza falla
lunes, abril 16, 2007
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Poor Leno
Where you'll be, I'll go
Where you'll be, I'll know
Where you'll be, I'll find you —Poor Leno / Royksopp
Where you'll be, I'll go
Where you'll be, I'll know
Where you'll be, I'll find you —Poor Leno / Royksopp
Harto de avatares es que me sorprendo mirando una vez más a las cúpulas de catedral en esa imagen reciclada y pinchada al corcho en mi oficina.
Hace unos días Elmer me regaló esta ilustración y me hizo pensar en el porqué uno no queda desnudo de todas sus caretas.
Hace unos días también soñé que encajaba perfecto en un elevador vacío.
Y luego sonaba Poor Leno de Royksopp.
Ahí mismo me ponía a llorar.
Desperté a los pocos segundos.
Y qué día el iPod fue bastante asertivo y terminó recetándome la misma canción.
Esa vez no lloré.
Iba en el autobús, lugar del que disfruto su soledad.
Tanta gente y todos tan lejanos.
A veces como reses, aplastándose unos a otros.
Pero cada uno feliz o infeliz con su pinta.
Con o sin alter ego.
Por eso, a veces me siento tan seguro en el camión.
Por eso, a veces pienso, en no aprender a manejar.
Para no perder mi ciudadanía mundana.
Harto de avatares pienso… en que no todo me satisface y que mi vida será una eterna complicidad entre el egoísmo y la insatisfacción.
Quizá por eso mi placer por viajar en autobús, por escuchar Poor Leno de Royksopp, por voltear melancólico y buscar una silueta que danza en las cúpulas de la catedral.
Poor Leno
Have you due in time
Reunite as one
Please, I almost find you
domingo, abril 08, 2007
Escuálido, pero panzón*

I never loved nobody fully
Always one foot on the ground
And by protecting my heart truly
I got lost in the sounds
I hear in my mind
All these voices
I hear in my mind all these words
I hear in my mind all this music
And it breaks my heart…-Regina Spektor/ Fidelity
Nada tropical.
Así fue mi puente para estos días de guardar.
Me la pasé tragando cual vil cerdo.
Lo peor.
Always one foot on the ground
And by protecting my heart truly
I got lost in the sounds
I hear in my mind
All these voices
I hear in my mind all these words
I hear in my mind all this music
And it breaks my heart…-Regina Spektor/ Fidelity
Nada tropical.
Así fue mi puente para estos días de guardar.
Me la pasé tragando cual vil cerdo.
Lo peor.
Lo primero que hice fue correr a la báscula.
La saqué debajo del tocador de Adriana.
La vi amenazadora.
La saqué debajo del tocador de Adriana.
La vi amenazadora.
Casi retándome, la muy perra.
Desde antes de diciembre es que no la veía.
68 kilogramos, dijo aquella vez.
Me quité las sandalias.
Desde antes de diciembre es que no la veía.
68 kilogramos, dijo aquella vez.
Me quité las sandalias.
Una por una.
Puse el pie izquierdo sobre ella —mala elección— y la maldita aguja se puso como loca.
Puse el pie derecho y todo mi peso cayó.
La aguja tardó unos minutos en calmarse.
Puse el pie izquierdo sobre ella —mala elección— y la maldita aguja se puso como loca.
Puse el pie derecho y todo mi peso cayó.
La aguja tardó unos minutos en calmarse.
Mientras mi hermana Miriam con morbo esperaba a ver en dónde carajos paraba.
60, no. ¡Demonios!
67, no... ¿no? ¿De veras?
68, mi ultima marca, hace casi cinco meses, tampoco.
70, ¡no!
Zaz.
72.
Sí setenta y dos. Dos kilos más. Según la maldita tabla esa en que sumas tu altura y haces no sé qué pinche ecuación estoy aún en mi peso. Pero la verdad, mi panza nomás no es aliciente moral…
Así me sentí estos días de asueto.
Frustrado por mi escuálido, pero panzón cuerpo.
Adiós al Inmundo Animal que en tiempos universitarios salía a correr y hasta marcado tenía el abdomen.
Ni modo.
Pronto tendré que poner en práctica algún plan DN-III para eliminar mi panza.
¿Qué hago?
¿Volver a correr? Ya no puedo. Mis rodillas me matan por el impacto.
¿Pilates? Me vería muy ridículo sumiendo la panza mientras hago poses de tortuga desovando.
¿Cierro la boca? Imposible. Amo los tacos.
Bueno, se aceptan desde dietas de la luna y hasta esas que tienen que ver con el horóscopo chino.
Mientras tanto mi martirio lo acompaño con doña Regina Spektor y su “Fidelity”.
I never love nobody fully
Always one foot on the ground
And by protecting by heart truly
I got lost
In the sounds
I hear in my mind
All these voices
I hear in my mind all these words
I hear in my mind
All this music
And it breaks my heart
It breaks my heart
60, no. ¡Demonios!
67, no... ¿no? ¿De veras?
68, mi ultima marca, hace casi cinco meses, tampoco.
70, ¡no!
Zaz.
72.
Sí setenta y dos. Dos kilos más. Según la maldita tabla esa en que sumas tu altura y haces no sé qué pinche ecuación estoy aún en mi peso. Pero la verdad, mi panza nomás no es aliciente moral…
Así me sentí estos días de asueto.
Frustrado por mi escuálido, pero panzón cuerpo.
Adiós al Inmundo Animal que en tiempos universitarios salía a correr y hasta marcado tenía el abdomen.
Ni modo.
Pronto tendré que poner en práctica algún plan DN-III para eliminar mi panza.
¿Qué hago?
¿Volver a correr? Ya no puedo. Mis rodillas me matan por el impacto.
¿Pilates? Me vería muy ridículo sumiendo la panza mientras hago poses de tortuga desovando.
¿Cierro la boca? Imposible. Amo los tacos.
Bueno, se aceptan desde dietas de la luna y hasta esas que tienen que ver con el horóscopo chino.
Mientras tanto mi martirio lo acompaño con doña Regina Spektor y su “Fidelity”.
I never love nobody fully
Always one foot on the ground
And by protecting by heart truly
I got lost
In the sounds
I hear in my mind
All these voices
I hear in my mind all these words
I hear in my mind
All this music
And it breaks my heart
It breaks my heart
jueves, abril 05, 2007
Hasta nuevo aviso
Ayer miércoles no hice nada. Dormí.
Hoy jueves santo tiraré más la güeva y haré maletas.
Viaje en viernes santo.
Agarren sus jícaras y cubetas para el sábado de gloria.
A mí me toca soportar una reunión familiar.
Mi padre nos citó a todos los Velázquez en su rancho.
Asì que hasta nuevo aviso postearé algo nuevo.
See you!
Y felices pascuas...
Hoy jueves santo tiraré más la güeva y haré maletas.
Viaje en viernes santo.
Agarren sus jícaras y cubetas para el sábado de gloria.
A mí me toca soportar una reunión familiar.
Mi padre nos citó a todos los Velázquez en su rancho.
Asì que hasta nuevo aviso postearé algo nuevo.
See you!
Y felices pascuas...
domingo, abril 01, 2007
Real ditcionario de la jerga chacalera
1. Chacalear
Palabra en el argot periodístico que indica cuando un reportero se ve en la necesidad de pedir información a la que pudo tener acceso pero de la que carece por no llegar al evento citado.
También se aplica cuando no consigue cierta declaración pedida de manera expedita para complementar la información que será parte de la edición de su diario o noticiero.
Los poco ortodoxos en la materia prefieren ubicarlo como “el agandalle de audio, texto o imágenes con o sin autorización del reportero/fotógrafo que sí llego temprano…”.
Palabra en el argot periodístico que indica cuando un reportero se ve en la necesidad de pedir información a la que pudo tener acceso pero de la que carece por no llegar al evento citado.
También se aplica cuando no consigue cierta declaración pedida de manera expedita para complementar la información que será parte de la edición de su diario o noticiero.
Los poco ortodoxos en la materia prefieren ubicarlo como “el agandalle de audio, texto o imágenes con o sin autorización del reportero/fotógrafo que sí llego temprano…”.

Ejemplo:
Edmundo (a) “Inmundo”, permanece sentado fuera de la un garage de Lomas de Loreto en espera de la salida de su funcionaria favorita, Blanca Laura Villeda (a) "La Torturadora", que supuestamente se encontraba dentro de la Casa de la Cultura Juridica. Inmundo permaneció aproximandamente 4 horas en espera de dicha funcionaria, mientras chacaleaba un audio con su "cara de no rompo un plato". En la gráfica puede notarse su sobrepeso o la camada de perritos que están por llegar. (Pie de foto y foto patrocinados por Bárbara Déctor)
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lunes, marzo 26, 2007
Gajes del oficio
Generalmente a los reporteros no se les pide ser la nota.Tampoco es muy bueno cuando un reportero termina siendo la nota.
Mucho menos en la muy citada, pero mal llamada nota roja.*
Y resulta que cierto día ahí vamos la Tere —compañera fotógrafa de mi muy honorable pasquín— y yo. Camino al Mercado Unión a unos días de su clausura.
El viernes 16 de marzo se armó tremendo operativo donde detuvieron 11 presuntos narcomenudistas. “El Hoyo Negro” le dicen al mercado. Ustedes sabrán.
Amigos míos me han contado que allá se surtían pa’cuanto viaje fuera necesario. Sí, mota, coca y otras cosas se vendían ahí. Pero zaz, que lo clausura, para desgracia de locatarios y clientes. Porque aparte de mota el mercado tiene sus puestecillos de carnicerías, cocina económica y un chingo de bazares de ropa usada.
Entonces ya sabrán que a unos días de su clausura los locatarios no iban a estar muy contentos que digamos.
Y retomó. Ahí van la Tere y el Inmundo Animal. A su suerte y aventurándose. Al deber pues.
Apenas dimos tres pasos después de la banqueta frontal al mercado, recién Tere tomaba la cámara y sonaba el clic del obturador, cuando aparece tremendo cabrón con una chela en la mano y en la otra un boxer.
Un puño de metal, pues.
El boxer era como una perilla con forma de carnero —como de esas que les pone la automotriz Dodge Ram a todas sus camionetas en el cofre— aplastada a los lados, enroscada en la mano del wey que o iba pedo o pacheco.
“¡Qué onda reina! ¡Sácame una foto a mí mi reina!”, gritó en el tono más ñero posible aquél cabrón. A la par que lo decía dio unas zancadas para ponérsele enfrente a Tere.
La neta los testículos se me pusieron a la par de la garganta.
No pensé.
Di unas zancadas parecidas a las del tipo y me le puse enfrente. Cubrí a Tere y antes de que fuera hacer algo saqué una sonrisa de vendedor de seguros.
—¡¿Cómo está?! Buenos días, joven—dije estirando la mano.—Mi nombre es Edmundo Velázquez, reportero del periódico Cambio, mi compañera fotógrafa es Tere Murillo—continué mientras seguía extendiendo la mano en el más de los afables saludos.
—¿Eh?—alcanzó a decir el tipo. El aliento era indescriptible.
—¿No me va a saludar? Me está dejando con la mano extendida—dije con tono de madre ofendida.
El tipo guardó el puño de hierro en la bolsa del pantalón. Se acomodó la chela en una mano y con la derecha me saludó forzado. Después de que me pidió “para una tarjeta”, porque debía hablarle por teléfono a los líderes del mercado se puso un poco pesado. Yo por supuesto seguía con los testículos en la garganta y la Tere alejándose lo más posible.
El wey me sacó 50 pesos quesque para su tarjeta.
Y 20 pesos más quesque para protección en el mercado, “no me fueran a madrear”, como dijo.
Salió barato, la neta.
Dos minutos más tarde ya estaba sentado con doña Cari, la líder de los locatarios. Con lágrimas en los ojos me contó el desmadre de su calvario y tuve nota para el día.
Lo mejor, la nota no fuimos nosotros.
¿Qué ocurrió con los locatarios?
Pues el mercado fue abierto momentáneamente al otro día para que señalaran sus locales todos aquellos comerciantes lícitos. Ya para ese día doña Cari y su servilleta hasta nos llevábamos de piquete de ombligo.
Hoy tengo que regresar al lugar para saber cómo van las negociaciones con el ayuntamiento.
En la foto estamos la Bibis, fotógrafa de El Sol de Puebla y su servilleta. La foto nos la tomó la Déctor, de la Agencia Golfo Centro, mientras matábamos el tiempo cuando la gente de la Segob Municipal arreglaba las broncas con los locatarios. Atrás de nosotros un puñado de polis chacalones de la municipal. Por cierto, el Inmundo Animal se ve bastante cachetón en esa foto. Es culpa del lente gran angular de Bárbara Déctor... espero.
____________________
*Término que alguna vez Marco Lara Clark, jefe de investigaciones especiales de El Universal, me corrigió en medio de una conferencia de la Upaep y lo reemplazó por periodismo de seguridad pública; esos serán debates que aborde después.
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miércoles, marzo 21, 2007
Special needs
Remember me when you're the one who's silver screen
Remember me when you're the one you always dreamed
Remember me whenever noses start to bleed
Remember me, special needs

Pues sí.
Vi a la reina Molko.
En vivo y a todo color. Cerca, cerquita. Y lo habría visto aún más de cerca si los empujones en el Salón 21 no se hubieran puesto tan hard core.
Creo que de ese fin me quedo con el recuerdo de lo bien que me la pasé. De la tierna compañía y del agrado por sorprenderme.
También me quedo con el sonido de la metálica voz de Molko cantando Special needs, canción que hoy tomo de epígrafe.
La empatía de Stefan con el público y la energía de Steven en la bataca.
“Lleve la playera de estos weyes, lleve la playera de estos weeeyes”, me quedo con esa frase de los ambulantes que ni sabían de quién era el concierto.
También con un poco de rencor me quedo por no haber escuchado ‘Pure morning’, ‘Where is my mind…’ y ‘Blind’.
Y me quedo por supuesto con las noches de hotel barato.
Me quedo con algo que me perdura aún.
El escuchar ‘Soulmates never die’ y sentir el abrazo más cálido de mi vida.
Remember me when you're the one you always dreamed
Remember me whenever noses start to bleed
Remember me, special needs

Pues sí.
Vi a la reina Molko.
En vivo y a todo color. Cerca, cerquita. Y lo habría visto aún más de cerca si los empujones en el Salón 21 no se hubieran puesto tan hard core.
Creo que de ese fin me quedo con el recuerdo de lo bien que me la pasé. De la tierna compañía y del agrado por sorprenderme.
También me quedo con el sonido de la metálica voz de Molko cantando Special needs, canción que hoy tomo de epígrafe.
La empatía de Stefan con el público y la energía de Steven en la bataca.
“Lleve la playera de estos weyes, lleve la playera de estos weeeyes”, me quedo con esa frase de los ambulantes que ni sabían de quién era el concierto.
También con un poco de rencor me quedo por no haber escuchado ‘Pure morning’, ‘Where is my mind…’ y ‘Blind’.
Y me quedo por supuesto con las noches de hotel barato.
Me quedo con algo que me perdura aún.
El escuchar ‘Soulmates never die’ y sentir el abrazo más cálido de mi vida.
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jueves, marzo 15, 2007
Enchiladas
En la madrugada de un mes no bisiesto soñé con enchiladas.
Quizá estuve muy pendiente de mis sensaciones pues por algo noté hasta el aroma y sabor de las imágenes.
Quizá ya tengo muy atrasado y arrinconado el antojo por comerme un buen plato de enchiladas como las que hace Doña Columna en su changarro de la calle Matamoros en Huauchinango.
Quizá estuve muy pendiente de mis sensaciones pues por algo noté hasta el aroma y sabor de las imágenes.
Quizá ya tengo muy atrasado y arrinconado el antojo por comerme un buen plato de enchiladas como las que hace Doña Columna en su changarro de la calle Matamoros en Huauchinango.
***
Mis padres y yo íbamos los miércoles de cada semana; cuando nos daba el antojo terminábamos haciendo cola mientras se desocupaban los bancos de la barra de Columba.
Los molotes de papa con chorizo o pollo, las tostadas, las gorditas de fríjol, las quesadillas de sesos, los taquitos dorados, la salsa verde en que se ahogaban y la cecina para acompañar la cena. ¡Riquísimo!
Llevo meses, por no decir años, de no ir a sentarme frente a Columba, quizá ya ni me reconozca. La señora debe seguir como siempre, chambeadora. Media vetusta, media gruñona, con su vida en la cocina, ordenas siempre entre el cazo lleno de aceite hirviendo y su refrigerador lleno de Sidral Mundet y Orange Crush.
Mamá me llevó desde niño.
A mi padre siempre le gustaba llevarnos. Él se atascaba hasta tres órdenes surtidas. Yo comenzaba siempre con una orden de molotitos. Si tenía mucha hambre seguro pedía una de tostadas. Mi madre se quedaba con las quesadillas.
Queso, cebolla y salsa verde y el platillo estaba listo.
Y qué decir de mi tía Leonor y mi tía Luisa.
Si bien a mi abuela no le heredaron el don para los tamales, mi tía Leonor y mi tía Luisa la armaron rico con su puesto de enchiladas.
La gran ventaja era tenerlas a unos pasos de la puerta de mi casa. Los lunes no abrían y era la regla no escrita. Se le amontonaban las familias de Necaxa para cenar, ahí en la bajadita de la colonia Azteca. Nada mal sabían. Nada mal.
A pesar de que le negocio siempre se movió bien la dupla de las tías Velázquez se rompió por pleitos de familia.
Mi tía Leonor se apropió del changarro y mi tía Luisa dejó de vender con ella.
Meses después Leonor lo abandonaría para darse a la fuga con un albañil de León, Guanajuato, donde murió tras un curioso accidente doméstico. Nomás se fue de espaldas. Nunca me dijeron si fue un paro cardiaco.
La tía Luisa jamás recobró el ánimo de volver a cocinar para el pueblo. Ahora, creo, les heredaron el guiso unas muchachas que adoptaron en su casa desde niñas.
Y curioso, doña Columba, que bien les ha de doblar la edad, ahí sigue. Enredando pollo en tortillas, friendo tacos y tostadas en escuadrones de seis.
***
En la madrugada de un mes no bisiesto soñé con enchiladas.
Pero me las hacía mi mamá.
Tal platillo nos lo servía en platos hondos de barro a su estilo.
Pude oler la salsa, pude ver el vaporcillo tibio de la comida y sentir cómo ella estaba ahí, sirviéndonos a Miriam y a mí con una sonrisa que me iluminó.
Aún sigo con el antojo.
A veces me da miedo soñar tan vivo todo.
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