El día en que mi madre visitó por última vez a la tía Amparito llamó al infortunio por el atuendo perfecto que llevaba. Se le ocurrió irse de zapatilla alta en la terracería de la sierra. En La Cumbre, lugar que era su destino, el auto de papá tronó. Ambos terminaron caminando hasta subir el cerro donde la tía abuella llevaba viviendo más de 50 años, desde que su marido, don Juve, se la robó, como dicen: convertido en perro.
Don Juve era un nahual, o eso presumía mi tía. Pero nadie se lo negó cuando sus hermanos la vieron siendo hipnotizada por un tordo desde Coacuila, arrastrada por un perro por la puerta de su casa y llevada en el lomo de una mula hasta La Cumbre.
Animales todos, de tonos negros y grisaceos, como dicen que son los colores de las bestias encarnadas por un nahual.
Años más tarde, mi tía abuela regresó a Necaxa contando que su marido la mantenía con lo robado de cosechas ajenas, que le rezaba a la calavera de un niño y que usaba velas negras para llamar a la Santa Muerte. Que hablaba con "El Malo", todos los días. Que era su amigo y su cuidador, casi su patrón.
En cada encuentro con la gélida dama, en cada plática con "El Malo", don Juve era llevado. Su alma era expulsada.
La muerte llevaba su espiritu hasta el cuerpo del animal más cercano y le daba un tiempo límite para habitar la carne de aquella infortunada bestia, que al ser abandonada terminaría muerta en el camino.
Contó la tía abula que Don Juve la dejó en su jacal y no apareció después de un mes de la explicación que le dio a su recién robada esposa.
Amparo tuvo que comprar un poco de hilo con los centavos que tenía, empezó a hacer carpetitas y a vivir de ellas. Así mantendría al único hijo que tendría meses después. Porque el señor, aquél nahual, la montó fieramente. Ahora a la inversa: como si tuviera todos los animales los tuviera dentro. Fue tan efectivo que a la primera dejó a la tía preñada.
Al tiempo, el desobligado marido que tenía regresaba volando por la ventana o arrastrandose por el piso.
Regresaba a su piel humana, le hacía otro hijo y volvía a su vagar.
A la tía Amparo le hizo doce hijos, once de los cuales ellos fueron abortados.
Algo le debía a la Santa Muerte o al "Malo", porque nunca se lograban. Al mes número siete siempre los perdía.
El hijo menor fue el único que sobrevivio. Nachito.
El tío Nacho nació cuando don Juve regresaba de La Ceiba luego de asegurarse un terreno de precio más bajo, decía que tenía intereses en el pueblo, pero el terreno lo perdería en un juego de cartas días más tarde.
El padre de Nacho lo engendró recién regresaba de una piel de pelibuey. Mi tía Amparo no se esforzó en tenerlo, el destino de estar casada con un nahual es sólo tener una cría.
Dos días más tarde don Juve tuvo un desliz nocturno, se escapo con una niña de la población de María Andrea, sitio muy cercano a Poza Rica y ya con el clima digno de Veracruz.
Aquella niña tenía 14 años cuando se la robó del mismo modo que a la tía Amparo. Primero fue tordo, luego fue perro y al final una mula.
En la primera noche con la menor fue que se excitó de tal manera que con la carne fresca en frente olvidó hacer el rezo diario a la Santa.
A las doce de la noche debía cantarle y arrullarla para que no vuelva por él en un momento equivocado.
Pero sus impulsos con la chamaca provocaron que dejara de lado la negra oración.
Minutos antes de terminar dentro de la niña la Muerte ya le había dado santo final.
Su semen, su cuerpo, ya estaban fríos cuando la joven que poco sabía de placeres carnales descubrió que estaba muerto.
A la tía Amparo le fue devuelto el cuerpo del Juventino, pero desollado por los familiares de aquella niña que también fue hipnotizada por ese encantador nahual. La muerte fue un poco violenta, como lo es a veces la gente de La Ceiba.
Los asesinos tuvieron la amabilidad de devolverle a mi tía abuela el morral de ixtle que siempre llvaba Juventino al hombro. Dentro encontró una calavera de niño, su Santa Muerte, dos velas negras sin encender, aquellas que debió haber usado para cantarle a la santa niña fría.
Esta historia escucharon mis padres después del viaje en que perdieron la elegancia en medio de la sierra.
A mi madre poco le importaron las zapatillas y a mi padre se le olvidó el automovil.
Esa noche en casa de doña Amparito prefirieron escuchar más historias sobre su único y bizarro amante: su difunto marido nahual.
RESPiRE PROFUNDaMENTE // CiERRE LoS OJoS // RELáJESE // ToME SU TIeMPO // DiGA PARA Sí // UNO // DOS // TRES // CUATRO // CINCO // SEIS // SIETE // OCHO // NUEVE... // Y GRiTE // ¡DIEZ!
lunes, octubre 10, 2005
domingo, octubre 09, 2005
Zacapoaxtla 081005


Zacapoaxtla. Sádado 8 de octubre. En la foto, de izquierda a derecha, el señor Jorgito Cravioto, su señora esposa Tuz -alias Ruth-, la mismisima flordecalabaza, osea Selene y el inMundo Animal, osease yo. Nótese la pose reporteril, el lodo en los zapatos y el hambre en las panzas. La foto se debe al buen ánimo de la compañera reportebria gráfica Esther Chelius que andaba de ánimos como para lograr que me vea decente en la foto, medio panzón, pero decente.
viernes, septiembre 30, 2005
Nahual
¿Tú qué eres aparte de ser humano? -me preguntó Bibiana vía chat.
Me quedé pensando.
Le respondí que soy un zorro por las noches.
Entre sueños me convierto en una especie de nahual.
Un hombre animal que termina robando huevos de gallina.
Salto por la ventana de mi cuarto cada noche.
Así pasó con el tío abuelo.
Una vez que robó a mi tía Amparito y se la llevó a vivir hasta La Cumbre le demostró cómo dejaba encerrados a los hombres convertido en un tordo, le enseñó cómo robaba huevos de las granjas, a la mañana aparecía una gallina todos los días. Había desayuno, comida y cena gracias a las habilidades del tío abuelo.
Tendría que conseguir una calavera de niño, orale a la Santa Muerte y brindar los ojos de dos recién nacidos para poder serlo, esa fue la fórmula. No pienso seguirla más que en sueños.
Me quedé pensando.
Le respondí que soy un zorro por las noches.
Entre sueños me convierto en una especie de nahual.
Un hombre animal que termina robando huevos de gallina.
Salto por la ventana de mi cuarto cada noche.
Así pasó con el tío abuelo.
Una vez que robó a mi tía Amparito y se la llevó a vivir hasta La Cumbre le demostró cómo dejaba encerrados a los hombres convertido en un tordo, le enseñó cómo robaba huevos de las granjas, a la mañana aparecía una gallina todos los días. Había desayuno, comida y cena gracias a las habilidades del tío abuelo.
Tendría que conseguir una calavera de niño, orale a la Santa Muerte y brindar los ojos de dos recién nacidos para poder serlo, esa fue la fórmula. No pienso seguirla más que en sueños.
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15 días

Tengo una quincena.
Así dijo Mario. "¡Una quincena pinche Mundo¡"
Chíguele Dn InMundo, a sacar la casta.
Nota bene
Ah por cierto, la picture me la tomé en algún día de depresión, hace como un año o año y medio.
El excelso retoque me lo hizo mi amigocha Lia, alias la Chata.
Es un buen retrato del InMundo Animal.
jueves, septiembre 29, 2005
51:GuiónCorto
Este es el blog No 51.
Habría subido una foto pero el maldito blogger da lata.
Hoy no hago nada, es medio día y no tengo nota.
Llevo dos días recordando otro diálogo corto, otra explicación sencilla... una de muchas que se dan entre sábanas húmedas:
- ¿Por qué sólo nos sale bien esto?
- Porque no hablamos.
Mala frase para celebrar el posteo número cincuenta y uno.
Habría subido una foto pero el maldito blogger da lata.
Hoy no hago nada, es medio día y no tengo nota.
Llevo dos días recordando otro diálogo corto, otra explicación sencilla... una de muchas que se dan entre sábanas húmedas:
- ¿Por qué sólo nos sale bien esto?
- Porque no hablamos.
Mala frase para celebrar el posteo número cincuenta y uno.
lunes, septiembre 26, 2005
Ximena cantaba
"El cienpies es un bicho muy raro
Parece ser muchos bichitos atados..."
Parece ser muchos bichitos atados..."
Así cantaba Ximena, esa tarde de septiembre había despojos de un fuereño con anhelos de presidencia. AMLO recién había hecho un mitin apoquinado por ser viernes a hora de oficina. Luego de dos horas con el sol de frente y un candidato de muy conocido discruso popular corrí al NH. Ahí conocí a Ximena.
Su tía la llevó de incógnito a una rueda de prensa. De cinco años la niña de preciosa sonrisa observaba un poco inquieta a Rebeca Jones y a Alejandro Camacho. No sabía qué hacía ahí. Su tía terminaba de trabajar. Ella durmió un rato, aguantó la bromas de los extraños y también tomó a dos hombres de la mano. Imagino que ahora ya ni lo recuerda.
Ximena iba por el zócalo, colgándose de palomita desde los brazos de ellos. Es el primer recuerdo de ambos. Ellos si lo recuerdan y alguna noche eso ya fue confesado.Pedro fue una de esas manos, la otra mano yo la conosco muy bien.
Bien puestos sus 22 tiene Pedro. Recién los cumplió. Otro virgo en el camino apareció. Es un nueve en números astrales. ¿A esos números se deberán su sonrisa retorcida, su exceso de confianza, su don de carcajadas y el ánimo inquebrantable? No lo sé. Eso detalles provocarán una despedida dolorosa para muchos.
Al dolor de la ida le sumo un descaro que yo no me perdono, hubo un sentimiento que me atropelló, que le arruinó la salida triunfal a Pedro y que aún así el despegue a su cuenta regresiva se ve inevitable.
Dice que son 20 meses exactos. Después del descaro, después del bofeteo de los asegunes, estornudó todo el dolor y perdonó el fin de semana que mal planeo y que le destino dispuso amargo.
Pero prometió que seremos amigos y como en un buen acuerdo donde las dos partes hacen perfecto juego, yo prometo corresponder dicha contrato.
A Ximena no le he vuelto a ver, pero pareciera que hace amigos con todos. No se le dificulta ni necesita hacer acuerdos de no contacto. Ximena imagino que seguirá sonriente.
Después de esto una buena amiga dice que cuando le hablan del destino ella cambia la conversación. Yo digo que el destino nos cambia la conversación a todos. Mejor aún, me parece que el destino tiene una charla inteligente.
_____________________
*Este escrito fue cambiado arbitrariamente por el inMundo autor. Luego de los hechos acaecidos en recientes fechas preferí una disculpa extensa en este espacio. Ud disculpe Dn Pedro.
miércoles, septiembre 21, 2005
Tengo gdipita!
Estoy todo agripado, me siento mal, me duele la cabeza, tengo un poco de fiebre, sueño, el cuerpo cortado. Me duele todooooo.
¡Carajo! Porqué salgo de los dolores emocionales y entro a los físicos.
La neta, septiembre si apesta.
No pienso postear más hasta mejorarme.
Ningún choro por el momento.
Abur. Dibodo manito, diría Dehesa.
¡Carajo! Porqué salgo de los dolores emocionales y entro a los físicos.
La neta, septiembre si apesta.
No pienso postear más hasta mejorarme.
Ningún choro por el momento.
Abur. Dibodo manito, diría Dehesa.
lunes, septiembre 19, 2005
Va de retro Satanás
Está bien ya pasó todo. Después del que podría considerar como el segundo truene significativo de la era inmundiana no me desangré, no morí, al parecer respiro y mis pupilas siguen en su lugar, sólo mi corazón saltó un poco a la hora del encuentro en el zócalo conseguí lo que quería. Quería saber cómo estaba. Quería hablar -y lo hice aunque fueron escasos tres minutos-, me dio gusto por el encuentro.
Hace dos días que hice la semana de quedar en solitario. Y al parecer las cosas van bien. No veo mayor compliación. El único problema es que los sigo contando, como si me urgiera encontrar a alguien más para este asqueroso e inmundo lugar que es mi vida. No lo recomiendo. La mayoría de mis conocidos dicen lo mismo. Por el momento no hay muchos invitados a este barco. Perfecto para el soliloquio.
Buenas noches Puebla. Buenos días Inmundo.
Hace dos días que hice la semana de quedar en solitario. Y al parecer las cosas van bien. No veo mayor compliación. El único problema es que los sigo contando, como si me urgiera encontrar a alguien más para este asqueroso e inmundo lugar que es mi vida. No lo recomiendo. La mayoría de mis conocidos dicen lo mismo. Por el momento no hay muchos invitados a este barco. Perfecto para el soliloquio.
Buenas noches Puebla. Buenos días Inmundo.
domingo, septiembre 18, 2005
Dice adiós en domingo
Sol de mañana. Quema y no calienta. La diez y media me dieron frente a Aparicio, esperaba la 72 A. Pensé:
Una semana. Tengo una semana.
Va la cuenta regresiva, hoy es domingo y en una semana habrá de irse.
Perfecto, el ardor comienza a despedirse, hay tiempo para sanar, ya me fumaba siete cigarros al día, aún hay vida, aún puedo andar.
Ahora empiezo temprano el domingo. No he desayunado, pero el cuerpo me obligó a estornudar estas letras. Hoy es domingo, quedan siete días.
Una señora rechoncha me empujó, hizo que abortara mi soliloquio. Venía el microbus. 20 minutos más tarde estoy aquí. Buenos días, la semana apenas comienza.
Una semana. Tengo una semana.
Va la cuenta regresiva, hoy es domingo y en una semana habrá de irse.
Perfecto, el ardor comienza a despedirse, hay tiempo para sanar, ya me fumaba siete cigarros al día, aún hay vida, aún puedo andar.
Ahora empiezo temprano el domingo. No he desayunado, pero el cuerpo me obligó a estornudar estas letras. Hoy es domingo, quedan siete días.
Una señora rechoncha me empujó, hizo que abortara mi soliloquio. Venía el microbus. 20 minutos más tarde estoy aquí. Buenos días, la semana apenas comienza.
miércoles, septiembre 14, 2005
Septiembre me da asco
Septiembre me da asco y es porque te despides.
Mi madre hizo lo mismo. Ella se despidió, sabía que no volvería.
Algo me dice que tú no vuelves. Se subraya lo definitivo de las últimas y drásticas medidas.
Septimebre me da asco y es porque reinicia la etapa del error y prueba. Prueba y error.
Mi mala costumbre de contar hasta diez. Esa mi mala costumbre de respirar profundo, de soportar lo malo, aguardar a la calma, a que todo se vea mejor. Maldita sea esa mala costumbre.
Octubre me da miedo, es porque mi luto reaparece. Ahora cargaré con dos. Uno porque el cadaver de lo que tuvimos apesta a perro muerto. El luto número dos será por mi madre que se fue.
Siente orgullo. Puedes decirte el dolor Nº 2 que mi vida padece.
Mi madre hizo lo mismo. Ella se despidió, sabía que no volvería.
Algo me dice que tú no vuelves. Se subraya lo definitivo de las últimas y drásticas medidas.
Septimebre me da asco y es porque reinicia la etapa del error y prueba. Prueba y error.
Mi mala costumbre de contar hasta diez. Esa mi mala costumbre de respirar profundo, de soportar lo malo, aguardar a la calma, a que todo se vea mejor. Maldita sea esa mala costumbre.
Octubre me da miedo, es porque mi luto reaparece. Ahora cargaré con dos. Uno porque el cadaver de lo que tuvimos apesta a perro muerto. El luto número dos será por mi madre que se fue.
Siente orgullo. Puedes decirte el dolor Nº 2 que mi vida padece.
martes, septiembre 13, 2005
Diálogo
Lo ordeno tres veces.
- Quita esa cara.-
- ... -
- Quita esa cara.-
- ... -
- Quita esa cara... y disfruta.-
Eso dijo. Ahora llevo una marca en el costado de mi cuerpo. El sello de dos dientes incisivos ahora son su recuerdo.
- Quita esa cara.-
- ... -
- Quita esa cara.-
- ... -
- Quita esa cara... y disfruta.-
Eso dijo. Ahora llevo una marca en el costado de mi cuerpo. El sello de dos dientes incisivos ahora son su recuerdo.
lunes, septiembre 05, 2005
10 razones
Mi estado anímico está de la mierda en estas fechas por diez sencillo puntos
1. El conato de gripe volvió.
2. Tocho y yo estamos huérfanos.
3. Zeus está de vacaciones.
4. Reporteo y edito.
5. Duermo poco.
6. No he podido ver "El almuerzo desnudo".
7. Se me agota el efectivo.
8. Septiembre me da asco.
9. Octubre me da miedo.
10 Y falta poco para octubre
1. El conato de gripe volvió.
2. Tocho y yo estamos huérfanos.
3. Zeus está de vacaciones.
4. Reporteo y edito.
5. Duermo poco.
6. No he podido ver "El almuerzo desnudo".
7. Se me agota el efectivo.
8. Septiembre me da asco.
9. Octubre me da miedo.
10 Y falta poco para octubre
domingo, septiembre 04, 2005
Mínimo recuento
Lupita me vio llegar mal. No estaba equivocada
En el fin de semana me sentí cansado de andar sobre lodo.
Ahora me siento cansado de perder el tiempo contando un vez más la mala relación con mi padre. Es más, sin querer perdí la relación del viaje antes de subirme al camión, mi diskette se habrá quedado botado en algún lugar de la terminal del ADO, así no habrá que recordar un oscuro episodio más de las insanas relaciones de familia. Papá no cmabiará, yo tampoco. Espero pueda vivir cómodo, espero volverlo a ver sin sentirme incómodo.
Me cansé de pisar sobre charcos, me cansé de andar sobre lobre lodo. Mi padre está bien en su fortaleza de hirba. Con eso me doy por bien servido.
En el fin de semana me sentí cansado de andar sobre lodo.
Ahora me siento cansado de perder el tiempo contando un vez más la mala relación con mi padre. Es más, sin querer perdí la relación del viaje antes de subirme al camión, mi diskette se habrá quedado botado en algún lugar de la terminal del ADO, así no habrá que recordar un oscuro episodio más de las insanas relaciones de familia. Papá no cmabiará, yo tampoco. Espero pueda vivir cómodo, espero volverlo a ver sin sentirme incómodo.
Me cansé de pisar sobre charcos, me cansé de andar sobre lobre lodo. Mi padre está bien en su fortaleza de hirba. Con eso me doy por bien servido.
martes, agosto 30, 2005
Inmundo arrimón
El es el Inmundo.
Ambos pasaron un momento de mucho placer minutos después de esa foto. Bueno la verdad es que a lo más que llegó nuestra relación fue a un vil arrimón que pude acomodarle lueguito de su rueda de prensa. Un agradecimiento a la cámara de Bibiana, sin ella y su flash descompuesto no habría pasado más que un segundo al lado de este mujeron. Gracias a la falla en su cámara logré pasar casi dos minutos a su lado.
¡Gracias Bibiana!
¡Gracias a su cámara descompuesta!
Ah, esa cara de enfermo sexual no es común en mí. Debo admitirlo. Pocas como ella.
lunes, agosto 29, 2005
Silencio en la casa de la luna

A ese lugar le dicen la Casa de la Luna. Estuvimos tú, yo y un inquebrantable silencio. ¿Sería la onomatopeya de la paz? ¿Un callado aliento de la calma?
Tardé horas para poder pronunciar Yohualichán. Tardamos 20 minutos en dirigirnos de ahí hasta Cuetzalan. El césped era un verde intenso que mis daltónicos ojos nunca pudieron dejar de confundir con amarillo canario y los niños constantemente pedían monedas porque sí.
En ese viaje entre silencios, entre pocas palabras y lluvia suave aprendí que no siempre debo decir todo, que no siempre debe haber sonido, que no siempre debo hablar. Aprendí que no siempre escucharás. Apredí que es preferible el silencio de dos cuerpos que escuchar los gritos de diez danzantes burdos en Yohualichán.
De regreso
Es domingo. Inicia mi semana. Inicia la chamba. A sacudirse la modorra a despertar como es mi costumbre, a eso de las cuatro de la tarde con el universalonline, e-consulta y demás; con los boletines y las fotos del gobernador, con el teclear rápido de las manos de Olivia y los lentos clicks del mouse de Efraín, con la somnolencia de Arnoldo y la 1010 a un lado programando música banda, dos cumbias y algún reggeaton. Bueno, así es esto. La alfombra vieja, las máquinas limpias por el servicio. ¿Y yo?
Yo con ideas suicidas, con ideas de familia.
Queriendo saber qué les dejó de bueno el shock de los días dificiles.
Preguntando a mi madre por las visitas en el más allá.
Desrayando el sábado en la modorra.
Terminando con el fundamentalismo vegetariano de Rius.
Intentando leer a Wilde.
Mandando mensajes estériles.
Haciendo cuentas con los pocos pesos.
Preparándome para envejecer un año más.
Armando complots contra mis malos hábitos.
Extrañando a... ¿papá?
Planeando escapar a la sierra.
Esperando atorarme bajo un cerro desplomado en plena carretera México-Tuxpan.
Queriendo sonar depresivo.
Buen inicio de semana.
A contar otra vez desde 10 y de regreso.
No perdiendo la paciencia.
Vivir, esto es un deporte de resistencia. Afortunadamente no soy un maratonista.
Yo con ideas suicidas, con ideas de familia.
Queriendo saber qué les dejó de bueno el shock de los días dificiles.
Preguntando a mi madre por las visitas en el más allá.
Desrayando el sábado en la modorra.
Terminando con el fundamentalismo vegetariano de Rius.
Intentando leer a Wilde.
Mandando mensajes estériles.
Haciendo cuentas con los pocos pesos.
Preparándome para envejecer un año más.
Armando complots contra mis malos hábitos.
Extrañando a... ¿papá?
Planeando escapar a la sierra.
Esperando atorarme bajo un cerro desplomado en plena carretera México-Tuxpan.
Queriendo sonar depresivo.
Buen inicio de semana.
A contar otra vez desde 10 y de regreso.
No perdiendo la paciencia.
Vivir, esto es un deporte de resistencia. Afortunadamente no soy un maratonista.
miércoles, agosto 24, 2005
Por dos duelos
| Tuve miedo. Las malas noticias me remitieron a escenas conocidas. El fin de semana olerá a flores y a tierra de panteón. A reencuentros. Uno de ellos es el dolor, el consante pavor porque vuelva a suceder a alguien muy cercano. Mis condolencias a los deudos. ¿A qué Dios debo rezarle para que ocurra otra vez? |
martes, agosto 23, 2005
Don Chicharrón y Don Inmundo de la Mala Pata
Noticias desde el mismisimo cajete de agua. Falleció la abuelita de Josué, Jéssica me lo dijo vía mensaje. Espero que él se encuentre bien.Mi padre pidió de vuelta la casa, él sigue en el rancho con Adriana, con sus borregos Martita y Chente y otros borregos más.
Miriam se casó por tercera vez.
El papá de Benito ta malito. También la mamá de Suhail. Esperemos mejores noticias.
Velasco
lunes, agosto 15, 2005
Insano pensamiento sobre el vampiro yuppie
Pareciera un vampiro. El rostro se le desfaza en gestos, es hiperactivo, es un animal del habla, no se cansa de gastar saliva. Por debajo de sus párpados lucen muy amoratadas sus ojeras. Tiene los dientes amarillos, tiene una aura que fulmina, despide energía, mucha energia. Hoy conocí a Xavier Velasco. Hoy dejó ver un poco de esa parte de su persona que robó para crear a Pig. Hoy contó la génesis de Violetta. Habló de aquella puta rusa, de aquél encerrón en el motel donde conoció a la tesis perfecta de una antiheroina, aquella protegida por el Diablo Guardián, amante y víctima de Nefastófeles, casi redimida por Pig.
Selene le propuso matrimonio. Yo me embelece con su labia. Su maldita labia transporta, su monólogo te encanta, te enloquece. Terminé en el acto naco. Pedí su autógrafo y sin querer lo chingué. Pero no hay bronca. Puede hacer lo que quiera luego que escribió el mejor libro que he leído en mi perra vida.
Selene le propuso matrimonio. Yo me embelece con su labia. Su maldita labia transporta, su monólogo te encanta, te enloquece. Terminé en el acto naco. Pedí su autógrafo y sin querer lo chingué. Pero no hay bronca. Puede hacer lo que quiera luego que escribió el mejor libro que he leído en mi perra vida.
domingo, agosto 14, 2005
Vamos por menos
martes, agosto 09, 2005
Ultimas noticias
| Un paseo por las breves del Inmundo. Que el verano pasa malo según datos de la atmósfera pesada. Que el Discovery aterrizó sin problema. Que tengo sentencia de no kisses for a while. Que Gamboa Pascoe es el nuevo líder de la CTM. Que tuve un conato de abandono. Que Castañeda no podrá ser candidato ciudadano gracias a la Suprema Corte. Que va de mal en peor mi relación padre-hijo. Que Adela Cerezo ya hasta tiene asistente. Que por primera vez tuve un destello de querer ser padre. |
domingo, agosto 07, 2005
Receta
Diez ingredientes para un jocoso pero incómodo fin de semana de agosto:
1. Dos ebrios sobre la 15 oriente.
2. Un poco de vómito en el baño y la mesa del Greco.
3. Un hígado en baño de alcohol por cuatro fines de semana consecutivos.
4. Un breve borrachazo para llegar a casa, incluyendo enojos previos y posteriores de terceros.
5. Medio kilo de valemadrismo para olvidar compromisos.
6. El erario para poder chupar gratis y que además alcance para mariachi y trío.
7. Litros de un exótica combinación de tequila y cerveza.
8. Dos días de cruda moral.
9. Descaro y muy buenas clases de actuación para fingir un estado perfecto —por aquello del quedirán la familia de Selene—.
10. Una plática a fondo hasta la medianoche del sábado para aclarar DOs y DON’Ts. Además de dormir hasta tarde el domingo.
1. Dos ebrios sobre la 15 oriente.
2. Un poco de vómito en el baño y la mesa del Greco.
3. Un hígado en baño de alcohol por cuatro fines de semana consecutivos.
4. Un breve borrachazo para llegar a casa, incluyendo enojos previos y posteriores de terceros.
5. Medio kilo de valemadrismo para olvidar compromisos.
6. El erario para poder chupar gratis y que además alcance para mariachi y trío.
7. Litros de un exótica combinación de tequila y cerveza.
8. Dos días de cruda moral.
9. Descaro y muy buenas clases de actuación para fingir un estado perfecto —por aquello del quedirán la familia de Selene—.
10. Una plática a fondo hasta la medianoche del sábado para aclarar DOs y DON’Ts. Además de dormir hasta tarde el domingo.
miércoles, agosto 03, 2005
Necaxa

| Necaxatl, de los vocablos Nemi -gente o habitantes-, caxitl -cajete o concavidad- y atl -agua-. Necaxa o como sea. Esta sería una de las postales recomendables del sitio donde viví por 18 años. La prepa no estaba lejos de la presa. El pueblo apenas cumplió 100 años en el 2004 y fue fundado en un principio por totonacos y nahuas en donde ahora está la presa, años más tarde vendría la Comañía de Luz y Fuerza con sus máquinas y tarscabos para crear la zona hidroeléctrica que alimentaría por primera vez a la capital de la república. Lo sigue haciendo. El Distrito Federal, Pachuca, parte de Hidalgo y toda la sierra norte de Puebla es electrificada por Luz y Fuerza. Mi padre trabajó en esto por 35 años. Mi hermano va para allá, yo escapé de eso. Creo que mi padre aún no me perdona por no seguir la tradición. |
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De la familia,
Maldita fotogenia
Pie de foto
Una de esas incómodas fotografías familiares. Circa 1985. Un servidor es el menor de cinco hermanos y apenas entiende porqué sus padres se casan por la iglesia. A ver hagamos cuentas.
De izquierda a derecha: Blanca, mi hermana mayor, ahora con dos hijos y treintaytantos años. Si supiera que hago pública esta foto me ahorcaría de inmediato, odia como se ve aquí. Le sigue mi madre. La novia. Como ya muchos saben me dejó un quince de octubre del 2001, todavía alcanzó a ver el ataque a las Torres Gemelas. El chaparrito que sigue es Alfonso, mi hermano. Ahora tiene 28 años y trabaja para la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, y tiene una hija. Detrás de él sigue Claudia, aún usaba lentes de botella en ese entonces. Ahora tiene dos hijos y 32 años. Luego sigo yo. El más pequeño de todos. ¿No era un encanto? Luego mi padre. Mi señor padre se volvió a casar luego de la muerte de mamá. Ahora se aventuró con los borregos y le va bien en eso de la engorda de aquellos animalitos apestosos. En la gráfica mi padre sostiene a Miriam, tiene 28 años y está a punto d evolverse a casar, tiene un hijo. Han cambiado bastante las cosas desde que fue tomada esa fotografía. Siempre es así. Las cosas suelen cambiar.
lunes, agosto 01, 2005
Mabe Molko canta así
Y me habló el horno y se puso a cantar.
Casualmente se sabía Where is my mind. Cantaba igualito que Brian Molko, primero me hizo los coros pero después se adueñó de la cocina y entonó a sus anchas.
Uh uh uuuuh
Uh uh uuuuh
El horno empotrado en la cocina abría su tapa, le salían falsetes idénticos a los del vocalista de Placebo. Las hornillas se ponían a bailar, quedaban como sombreros retumbando al ritmo de la canción.
Me le adelanté en la rola, yo empecé:
With your feet on the air and your head in the ground
Try this trick and spin it, yeah
Your head will collapse if there's nothing in it
And you'll ask yourself...
Where is my mind?
Where is my mind?
Where is my mind?
Y él horno se siguió derecho con la rola, no soportó ser un simple corista.
Con su voz aguda me quitó el micrófono virtual, abrió y cerró su boca. Sonaba bien, sonaba real, sonaba por mi espalda, en los costados y de frente. Como si fuera dolby soround.
Esta noche no hubo caleidoscopios, ni fuegos artificiales. Se desplegó el sonido inexistente salido de mi cabeza, parido por el malviaje.
Selene se moría a carcajadas, Tocho se ponía rojo, Xu se cuidaba del gato que apareció a la media noche y el Yorch... él nomás veía.
Ah... extrañaba esos éxodos mentales.
Casualmente se sabía Where is my mind. Cantaba igualito que Brian Molko, primero me hizo los coros pero después se adueñó de la cocina y entonó a sus anchas.
Uh uh uuuuh
Uh uh uuuuh
El horno empotrado en la cocina abría su tapa, le salían falsetes idénticos a los del vocalista de Placebo. Las hornillas se ponían a bailar, quedaban como sombreros retumbando al ritmo de la canción.
Me le adelanté en la rola, yo empecé:
With your feet on the air and your head in the ground
Try this trick and spin it, yeah
Your head will collapse if there's nothing in it
And you'll ask yourself...
Where is my mind?
Where is my mind?
Where is my mind?
Y él horno se siguió derecho con la rola, no soportó ser un simple corista.
Con su voz aguda me quitó el micrófono virtual, abrió y cerró su boca. Sonaba bien, sonaba real, sonaba por mi espalda, en los costados y de frente. Como si fuera dolby soround.
Esta noche no hubo caleidoscopios, ni fuegos artificiales. Se desplegó el sonido inexistente salido de mi cabeza, parido por el malviaje.
Selene se moría a carcajadas, Tocho se ponía rojo, Xu se cuidaba del gato que apareció a la media noche y el Yorch... él nomás veía.
Ah... extrañaba esos éxodos mentales.
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Dedicatoria
Me dedicaron Ojalá que te mueras.
Pensé que algún día alguien lo haría.
No pensé que fuera a ser ella quien lo hiciera.
Pensé que algún día alguien lo haría.
No pensé que fuera a ser ella quien lo hiciera.
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domingo, julio 31, 2005
¿Y qué?
Soy una nuez mala, una de esas podridas.
Soy un niño, un inmaduro. Tengo 22, estoy en mi derecho de serlo.
Soy un conformista que intenta redimirse. Tengo miedo de no lograrlo.
Soy pobre, no tengo dinero ni nada que dar, diría el puto de Juanga
Soy un ojete, a veces lo disfruto.
Soy un mal hijo, un mal hermano, un mal amigo. Me da miedo que ser más descarado.
Soy un mal crítico de cine, me dejo llevar por las emociones, salto y me asusto.
Soy claustrofóbico. Sudo frío cuando me siento más de cinco metros bajo tierra.
Soy un inestable. Si no me creen pregúntenle a Selene, a Zeus, a Josué o a Marco.
Soy un recuento de dudas, un manojo de nervios y me como las uñas.
Debo dinero, por eso no saco tarjeta de crédito; me encanta la mota, y la extraño un chingo; me atraganto de tacos, pero como a deshoras; me ahogo en tequila, en vodka y chela también; curioseo en exceso, soy mirón y morboso; no pregunto, interrogo; me defino ególatra, no me da pena; me miro mucho en el espejo, me excedo en la vanidad; resumiendo cuentas, tengo broncas. ¿Y qué?
Soy un niño, un inmaduro. Tengo 22, estoy en mi derecho de serlo.
Soy un conformista que intenta redimirse. Tengo miedo de no lograrlo.
Soy pobre, no tengo dinero ni nada que dar, diría el puto de Juanga
Soy un ojete, a veces lo disfruto.
Soy un mal hijo, un mal hermano, un mal amigo. Me da miedo que ser más descarado.
Soy un mal crítico de cine, me dejo llevar por las emociones, salto y me asusto.
Soy claustrofóbico. Sudo frío cuando me siento más de cinco metros bajo tierra.
Soy un inestable. Si no me creen pregúntenle a Selene, a Zeus, a Josué o a Marco.
Soy un recuento de dudas, un manojo de nervios y me como las uñas.
Debo dinero, por eso no saco tarjeta de crédito; me encanta la mota, y la extraño un chingo; me atraganto de tacos, pero como a deshoras; me ahogo en tequila, en vodka y chela también; curioseo en exceso, soy mirón y morboso; no pregunto, interrogo; me defino ególatra, no me da pena; me miro mucho en el espejo, me excedo en la vanidad; resumiendo cuentas, tengo broncas. ¿Y qué?
lunes, julio 25, 2005
Limpieza de fin de semana
With your feet on the air...
...and your head y the ground.
Where is my mind-The Pixies
Lupita me confesó sus dos abortos. Ocurrieron poco tiempo después de que naciera la primera de sus hijas, aquella que tuvo cuando apenas era una adolescente y tenía 15 años. Mientras hablaba a detalle de los métodos y el pedazo de alma que huyó hecho despojos de fetos, su cara remitió inmediato dolor, algo de culpa, mucho arrepentimiento.
A Lupita la conozco desde hace seis meses que llegó a limpiar el departamento de la Juárez. Ahora cada semana la tengo consintiéndonos a Selene, a Tocho y a mi. Siempre nos encuentra crudos, madreados por las pachangas o muertos de sueño por la semana difícil que tocó vivir. Este fin de semana me encontró solo y divagante, muerto de melancolía por el cielo nublado que irremediablemente me recuerda a Necaxa y mis wonder yaers. Sólo faltó "With a little help from friends" como música de fondo en este fin de semana.
***
Detesto trabajar en domingo. Me levanté tarde después del jueves, viernes y sábado que me tocaron como dosis de vida diaria. Ayudé a Lupita a distinguir entre las calcetas mías y las de Selene. Puse Where is my mind y resultó que Lupita le agrada la voz de Brian Molko en las letras de los Pixies. Quién lo diría... Nos hemos convertido en buenos amigos. Ella es la encargada de los chilaquiles cada que amanezco con la piel reseca por el tabaco en exceso y los riñones indignados de tanto alcohol. Hoy domingo ya escuchó toda la letanía de mis juergas.
***
Es sábado y el Kike estrena. De hecho lleva ya unas semanas con nueva piel. Nuevos ojos, nueva piel, nuevas las manos... diría Ely Guerra. El Kike dejó a Ricardo luego de tres años de relación. Ahora se aventura con un chavo nuevo que se ve emocionado. Como todos al comienzo. Kike no tiene miedo. Tiene una agradable sonrisa cuando habla de sus esperanzas. Se siente independiente. Siente que es lo mejor que le ha podido pasar por el momento. Es sábado y me pide que lo acompañe a un paseo con la mejor amiga de su hermana Karina. Tres chelas en la botica, y otro noche con alcohol encima.
***
Mal antro de viernes. Estados inconvenientes. Se esperaban sombrerazos, marejadas en bordes de cristal. No hubo tales. No hubo tal. De cinco conocidos cuatro fueron indeseables y uno decepcionante. Curtido en alcohol el último, como cada vez que lo veo. “Estoy bien pedo”, dice el adicto al bacacho acercándose a mi oído. Yo prefiero dejar la conversación en un “hola”. El lugar malo. Incluso mejor se veía cuando fue el Crazy Bull. Sin alma y el show pésimo. Muy parecido a todo lo que existe por acá.
***
Termino hasta mi madre en jueves. Tequila y mal humor. Evite mezclarse. Botana para terminar el exceso y rostros nuevos que intentaron romper el hielo. Panistas contra CAMBIO. El saldo no lo recuerdo, no recuerdo si los albiazules terminaron peor que nosotros pero las gargantas de Selene y Zeus salieron al quite ante mi mariconería de irme a dormir a las tres treinta de la madrugada. Salud.
***
Despertaré el viernes escuchando a Placebo. El sábado admirando a la Belucci. El domingo con esperanzas para la noche y el lunes despertaré con sueño, pero con una sonrisa imborrable. Esperemos dure una semana.
...and your head y the ground.
Where is my mind-The Pixies
Lupita me confesó sus dos abortos. Ocurrieron poco tiempo después de que naciera la primera de sus hijas, aquella que tuvo cuando apenas era una adolescente y tenía 15 años. Mientras hablaba a detalle de los métodos y el pedazo de alma que huyó hecho despojos de fetos, su cara remitió inmediato dolor, algo de culpa, mucho arrepentimiento.
A Lupita la conozco desde hace seis meses que llegó a limpiar el departamento de la Juárez. Ahora cada semana la tengo consintiéndonos a Selene, a Tocho y a mi. Siempre nos encuentra crudos, madreados por las pachangas o muertos de sueño por la semana difícil que tocó vivir. Este fin de semana me encontró solo y divagante, muerto de melancolía por el cielo nublado que irremediablemente me recuerda a Necaxa y mis wonder yaers. Sólo faltó "With a little help from friends" como música de fondo en este fin de semana.
***
Detesto trabajar en domingo. Me levanté tarde después del jueves, viernes y sábado que me tocaron como dosis de vida diaria. Ayudé a Lupita a distinguir entre las calcetas mías y las de Selene. Puse Where is my mind y resultó que Lupita le agrada la voz de Brian Molko en las letras de los Pixies. Quién lo diría... Nos hemos convertido en buenos amigos. Ella es la encargada de los chilaquiles cada que amanezco con la piel reseca por el tabaco en exceso y los riñones indignados de tanto alcohol. Hoy domingo ya escuchó toda la letanía de mis juergas.
***
Es sábado y el Kike estrena. De hecho lleva ya unas semanas con nueva piel. Nuevos ojos, nueva piel, nuevas las manos... diría Ely Guerra. El Kike dejó a Ricardo luego de tres años de relación. Ahora se aventura con un chavo nuevo que se ve emocionado. Como todos al comienzo. Kike no tiene miedo. Tiene una agradable sonrisa cuando habla de sus esperanzas. Se siente independiente. Siente que es lo mejor que le ha podido pasar por el momento. Es sábado y me pide que lo acompañe a un paseo con la mejor amiga de su hermana Karina. Tres chelas en la botica, y otro noche con alcohol encima.
***
Mal antro de viernes. Estados inconvenientes. Se esperaban sombrerazos, marejadas en bordes de cristal. No hubo tales. No hubo tal. De cinco conocidos cuatro fueron indeseables y uno decepcionante. Curtido en alcohol el último, como cada vez que lo veo. “Estoy bien pedo”, dice el adicto al bacacho acercándose a mi oído. Yo prefiero dejar la conversación en un “hola”. El lugar malo. Incluso mejor se veía cuando fue el Crazy Bull. Sin alma y el show pésimo. Muy parecido a todo lo que existe por acá.
***
Termino hasta mi madre en jueves. Tequila y mal humor. Evite mezclarse. Botana para terminar el exceso y rostros nuevos que intentaron romper el hielo. Panistas contra CAMBIO. El saldo no lo recuerdo, no recuerdo si los albiazules terminaron peor que nosotros pero las gargantas de Selene y Zeus salieron al quite ante mi mariconería de irme a dormir a las tres treinta de la madrugada. Salud.
***
Despertaré el viernes escuchando a Placebo. El sábado admirando a la Belucci. El domingo con esperanzas para la noche y el lunes despertaré con sueño, pero con una sonrisa imborrable. Esperemos dure una semana.
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miércoles, julio 13, 2005
Que descanses
Dry your eyes
Soulmate dry your eyes
Couse' soulmates never die
Es más de media noche. Quiero dormir pero el café me alteró los nervios.
Pensé la última vez que el miedo me derrotó.
***
Una mañana. Un 16 de octubre. No sabía que el entierro sería al filo de las cuatro de la tarde. Regresaba del auto hotel Necaxa cuando dejé instalados a Xu, Paula Selene y José Luis. Nunca me preocupé por si dormirían bien. Fue más bien acomodarlos y regresar inmediatamente a casa. Eran las siete de la mañana y ya clareaba el día, iba caminando con los chamacos de la secundaria que se dirigían al fondo de la colonia Azteca, a unas 10 casas después de la mía. Yo me dirigía donde el luto se amarraba al quicio de una puerta en forma de moño.
En la casa mi tía Luisa hacía envueltos con el último mole que sazonó mi madre. Alcanzó bien para dos refractarios que se retacaron de tortilla, pasta, queso, pollo y cebolla. Mi tía Dora seguía sentada cerca del féretro. Atónita mirándolo. Mi padre atendía al gentío que llegaba para el primer rezo del día. Poco faltaba para el entierro.
Café, malos diálogos fingidos entre nosotros. Mis hermano pasaban de largo entre cacerolas con atole o tamales. ¿Un velorio será para mantener ocupados a los dolientes? Siempre me pregunté eso. Aquellos vestidos de luto tienen poco tiempo para escaparse a llorar en su rincón favorito. Yo me perdí en una alcoba que encontré vacía derramé la lágrima número ene y terminé dormido sobre la almohada mojada.
Horas después Miriam entró a despertarme. Habían llegado por la caja. Había el triple de gente que la primera noche. Montaban el ataúd de cedro sobre la lúgubre carroza. Se llevaban su cuerpo. Mis tías tomaban gladiolas entre sus manos. El cortejo había comenzado. Mi Padre caminaba detrás del automóvil agarrado del brazo izquierdo por Blanca y del derecho por Miriam. Claudia seguía detrás de ellos abrazada por mi. Alfonso nos alcanzaba tomando a Suhail, su esposa. Esa era la escena. El pueblo se detenía con ojos morbosos, lo cruzamos con dolor hasta llegar al panteón.
Dentro del camposanto todos pasaban para despedirse del cuerpo. Recuerdo que fuí el último en pasar. Los gritos se me ahogaban sobre la tumba que comenzaba a ser tapada. Mi mano alcanzó un montón de tierra que por el clima más bien era barro. Apenas y pude tomarla con fuerza pero arrojé lo que pude sobre el féretro. Al voltear pude escuchar el grito de Karla que aún lloraba por su abuela.
Una semana después del entierro papá y yo nos quedábamos solos frente a la puerta del zaguán que sirvió para los funerales. Fue el último día del novenario. El aroma a flores seguía impregnado en el ambiente. Miriam regresó a México, mi hermano regresó a su trabajo, Blanca volvió con su marido y Claudia a cuidar de sus niños, a convencerlos de que su abuela Emma no volvería.
Mi padre y yo nos volteaos a ver cuando el zaguán quedó cerrado. El último de los picaportes de acero quedó sellado y yo simplemente musite tres palabras:
-Buenas noches pa.
-Buenas noches Edmundo. Que descanses.
Siguió un fuerte abrazo. El durmió solo en la recamara que compartió por casi 25 años con Emma Vargas. Yo recorrí el pasillo hasta el fondo de la casa. Tomé la última pijama que mi madre me confecciono. Me la medí, aún me quedaba. La usé esa noche y apagué las luces...
—Buenas noches mami. Ahora sí, que descanses.
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martes, julio 12, 2005
Buenas y solas noches
Traigo una prisa enorme por vaciar esta silla. Creo que se acabará el límite de llegada. ¿Estará aún abierta tu puerta? ¿Podré dormir abrazado por ti? Espero el vw de Andrade no se descomponga sobre el bulevar Valsequillo y termine la noche regresando a casa. Muerto de cansancio.
***
Mi padre podrá decir que sólo le hablo en quincena. Pero hoy lo extrañé. Debo admitir que odié cada vez que revisaba mi saldo y veía la misma imagen:
SALDO: $ 44.00 PESOS
Maldito cajero, maldito bolsillo vacío, maldito hábito de gastar mucho. Selene dice que me he vuelto avaro. Más de lo que ya era. ¿Será?
***
Son más de las once de la noche y a la portada no le veo hora para que el Grinch la termine. Creo que hoy duermo solo. Tengo sueño.
***
Hoy recordé la última vez que terminé con los bolsillo vacíos. Fue por una mujer. Eran las ocho de la mañana de algún diciembre de 1998. Se llamaba Ana y fue lo más cercano que estuve a caer enamorado de una hembra.
Ana tenía bellos senos, dos años más que yo y por ella tuve grandes problemas con mi amigo Beno. Él quería con ella. Ella conmigo. Ni modo. Las cosas se dieron y no pude echarme a correr. Estaba emocionado.
Esa mañana de diciembre Ana tenía que regresar a Pachuca. La niña no tenía para su camión. Salí como héroe a su rescate. Le pagué el boleto, la fui a dejar.
Un boleto para Huauchinango— había pedido yo. Me revisé el pantalón y me quedé en ceros. Corrí al cajero y mi tarjeta estaba peor de muerta.
SALDO: $ 00.00 PESOS
El incidente se solucionó con una llamada a mi casa, dos gritos de mi padre y un rápido depósito de mi madre. No volví a salir corriendo con lo que tuviera en la bolsa. No he vuelto a entusiasmarme tanto por una mujer.
***
Son las 11:20 pm. Hoy dormiré sin compañía. Ahora suena “La llorona” en la redacción y siguen revisando la ortografía a la portada. Buenas y solas noches. ¿Será cierto eso del té de calzón?
***
Mi padre podrá decir que sólo le hablo en quincena. Pero hoy lo extrañé. Debo admitir que odié cada vez que revisaba mi saldo y veía la misma imagen:
SALDO: $ 44.00 PESOS
Maldito cajero, maldito bolsillo vacío, maldito hábito de gastar mucho. Selene dice que me he vuelto avaro. Más de lo que ya era. ¿Será?
***
Son más de las once de la noche y a la portada no le veo hora para que el Grinch la termine. Creo que hoy duermo solo. Tengo sueño.
***
Hoy recordé la última vez que terminé con los bolsillo vacíos. Fue por una mujer. Eran las ocho de la mañana de algún diciembre de 1998. Se llamaba Ana y fue lo más cercano que estuve a caer enamorado de una hembra.
Ana tenía bellos senos, dos años más que yo y por ella tuve grandes problemas con mi amigo Beno. Él quería con ella. Ella conmigo. Ni modo. Las cosas se dieron y no pude echarme a correr. Estaba emocionado.
Esa mañana de diciembre Ana tenía que regresar a Pachuca. La niña no tenía para su camión. Salí como héroe a su rescate. Le pagué el boleto, la fui a dejar.
Un boleto para Huauchinango— había pedido yo. Me revisé el pantalón y me quedé en ceros. Corrí al cajero y mi tarjeta estaba peor de muerta.
SALDO: $ 00.00 PESOS
El incidente se solucionó con una llamada a mi casa, dos gritos de mi padre y un rápido depósito de mi madre. No volví a salir corriendo con lo que tuviera en la bolsa. No he vuelto a entusiasmarme tanto por una mujer.
***
Son las 11:20 pm. Hoy dormiré sin compañía. Ahora suena “La llorona” en la redacción y siguen revisando la ortografía a la portada. Buenas y solas noches. ¿Será cierto eso del té de calzón?
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miércoles, junio 29, 2005
Hagamos cuentas
Hace meses que no sentía.
Hace un mes no tenía la misma mente dentro de este cuerpo.
Fueron casi tres horas de viaje, un ADO, una cajetilla de cigarros y el conteo sería completo solo con varias anécdotas...
1
A mi cuñada Suhail la encontré hecha pedazos, danzando detrás de su hija que bailó en el carnaval de salida del preescolar Carmen Serdán. Su madre ahora es un guiñapo al que los médicos le dan dos meses de vida.
-¿Te suena conocido?- me dijo mi cuñada. Yo no pude articilar palabra. Ella acompañó decorosamente a mi hermano durante la agonía de nuestra madre. Hoy Suhail es madre de familia y le quita a su niña el disfraz de baile hawaiano. Me cuenta que mi hermano Alfonso lleva tres días desaparecido. "De seguro ahogado en alcohol" me dice. Y le creo, mi hermano me manda mensajes al celular contando lo mal que se siente, la maldición que le parece la vida desde la muerte de mamá y sus dolores matrimoniales. Suhail termina de vestir a Blanquita. La toma en brazos y sale corriendo. Afuera la espera su hermano para irse a la capital donde es atendida doña Jobita. Ese día le administrarán la quimioterapia. Sí, no cabe duda. Me suena conocido.
2
En la misma salida de preescolar sale corriendo una niña. Ya con formas de mujer me abraza. Me grita con la voz cortada: "¡Tío Mundo! ¡Tío Mundo!". Es Karla. Tendrá dos centímetros más de altura desde la última vez que la vi. Ahora me presume su examen extraordinario de matemáticas, me presume su novio dos años mayor que ella, me presume que está muy contenta por ser popular en la secundaria. Trece años tiene ahora la niña, olvidé que le llevo diez. Claudia, mi hermana se sienta a dos metros de nosotros. Me saluda a lo lejos y le brota una lágrima. Luego señala con su índice para que vea en el estrado al Javo, mi sobrino hace su aparición en la tarima para que le den sus papeles que le acreditan como graduado del preescolar.
No creí que Javier se acordara de mi. "Hola tío Mundo" me dice cuando llega quit´ndose los guantes blancos que acompletan la gala de sus uniforme. No soporto y las lágrimas ruedan por mis mejillas. Seis meses tenía de no verlos.
3
Bochornoso es el ambiente en Necaxa. Llevo una hora esperando a Jéssica y Josué. Platico con doña Margarita, madre de Jéssica. La señora está preocupada por ellos. Le gustaría más estabilidad entre ellos. Le gustarían tantas cosas para sus hija. Pero prefiere contarme los sortilegios que una bruja ha hecho entre su familia
-A Nelida le dijo que la tenían amarrada, que la querían ver muerta- me dice doña Margarita.
A la hermana de Jéssica una bruja le fue a bajar 350 pesos. Entre dos límpias y una lectura de cartas Doña Felicitas es ahora la sensación entre la familia Castro. A mi me dio curiosidad.
Jéssica y Josué llegaron luego de unos minutos más de espera. Yo saludé a ambos pero Mejía se fue algo enojado, llegó enojado y a Castro le valió sombrilla. Luego me contó los pormenores de sus últimas peleas.
4
Á mi padre lo vi como siempre. Con la misma neurosis que nos caracteriza a ambos. Lo primero que hizo fue preusmirme sus ciruelos cargados de fruta, los casi doce borregos que habitan su fortaleza de hierba, me regaló un microndas, me dijo que si daría 5 mil pesos para el viaje a Cuba, me dijo que le preocupa Miriam y su encanto por el tipo en turno. Peleamos para o variar cuando fue a dejarme a la terminal del autobus. Lo que más lamento de la pelea es que dejé "X & Y" de Coldplay en su camioneta.
5
Miriam y Rodrigo ahí la llevan. Madre e hijo se la pasan bien. Él está siendo educado y ella está siendo reeducada. Desde enero está con Juan, un tipo que ya piensa en el anillo de bodas. Ella estaría pensando en su tercer matrimonio. Debería pensarlo bien. Debería pensar en Rodrigo. Ahora piensa en un cruso de verano que le ocupe todos sus dones de paciencia como maestra de preescolar.
6
A Denisse no la encontre. Fui a buscarle en dos ocasiones. La veré en dos semanas.
7
Mi hermana Blanca habló por teléfono. Se comunicó con papá. Me mandó decir que cuando vaya siquiera le heche un pedo. Ella está bien. Eso lo se. Ella no me preocupa.
Del conteo recuerdo ahora una bolsa de ciruelas rojas y amarillas, con dos peras que llevé a cuestas en el viaje, además de un dolor de espalda por el colchón de la cama que no acostumbro y un amor por el lodo, la lluvia y el bochorno de mi preciosa sierra norte.
Hace un mes no tenía la misma mente dentro de este cuerpo.
Fueron casi tres horas de viaje, un ADO, una cajetilla de cigarros y el conteo sería completo solo con varias anécdotas...
1
A mi cuñada Suhail la encontré hecha pedazos, danzando detrás de su hija que bailó en el carnaval de salida del preescolar Carmen Serdán. Su madre ahora es un guiñapo al que los médicos le dan dos meses de vida.
-¿Te suena conocido?- me dijo mi cuñada. Yo no pude articilar palabra. Ella acompañó decorosamente a mi hermano durante la agonía de nuestra madre. Hoy Suhail es madre de familia y le quita a su niña el disfraz de baile hawaiano. Me cuenta que mi hermano Alfonso lleva tres días desaparecido. "De seguro ahogado en alcohol" me dice. Y le creo, mi hermano me manda mensajes al celular contando lo mal que se siente, la maldición que le parece la vida desde la muerte de mamá y sus dolores matrimoniales. Suhail termina de vestir a Blanquita. La toma en brazos y sale corriendo. Afuera la espera su hermano para irse a la capital donde es atendida doña Jobita. Ese día le administrarán la quimioterapia. Sí, no cabe duda. Me suena conocido.
2
En la misma salida de preescolar sale corriendo una niña. Ya con formas de mujer me abraza. Me grita con la voz cortada: "¡Tío Mundo! ¡Tío Mundo!". Es Karla. Tendrá dos centímetros más de altura desde la última vez que la vi. Ahora me presume su examen extraordinario de matemáticas, me presume su novio dos años mayor que ella, me presume que está muy contenta por ser popular en la secundaria. Trece años tiene ahora la niña, olvidé que le llevo diez. Claudia, mi hermana se sienta a dos metros de nosotros. Me saluda a lo lejos y le brota una lágrima. Luego señala con su índice para que vea en el estrado al Javo, mi sobrino hace su aparición en la tarima para que le den sus papeles que le acreditan como graduado del preescolar.
No creí que Javier se acordara de mi. "Hola tío Mundo" me dice cuando llega quit´ndose los guantes blancos que acompletan la gala de sus uniforme. No soporto y las lágrimas ruedan por mis mejillas. Seis meses tenía de no verlos.
3
Bochornoso es el ambiente en Necaxa. Llevo una hora esperando a Jéssica y Josué. Platico con doña Margarita, madre de Jéssica. La señora está preocupada por ellos. Le gustaría más estabilidad entre ellos. Le gustarían tantas cosas para sus hija. Pero prefiere contarme los sortilegios que una bruja ha hecho entre su familia
-A Nelida le dijo que la tenían amarrada, que la querían ver muerta- me dice doña Margarita.
A la hermana de Jéssica una bruja le fue a bajar 350 pesos. Entre dos límpias y una lectura de cartas Doña Felicitas es ahora la sensación entre la familia Castro. A mi me dio curiosidad.
Jéssica y Josué llegaron luego de unos minutos más de espera. Yo saludé a ambos pero Mejía se fue algo enojado, llegó enojado y a Castro le valió sombrilla. Luego me contó los pormenores de sus últimas peleas.
4
Á mi padre lo vi como siempre. Con la misma neurosis que nos caracteriza a ambos. Lo primero que hizo fue preusmirme sus ciruelos cargados de fruta, los casi doce borregos que habitan su fortaleza de hierba, me regaló un microndas, me dijo que si daría 5 mil pesos para el viaje a Cuba, me dijo que le preocupa Miriam y su encanto por el tipo en turno. Peleamos para o variar cuando fue a dejarme a la terminal del autobus. Lo que más lamento de la pelea es que dejé "X & Y" de Coldplay en su camioneta.
5
Miriam y Rodrigo ahí la llevan. Madre e hijo se la pasan bien. Él está siendo educado y ella está siendo reeducada. Desde enero está con Juan, un tipo que ya piensa en el anillo de bodas. Ella estaría pensando en su tercer matrimonio. Debería pensarlo bien. Debería pensar en Rodrigo. Ahora piensa en un cruso de verano que le ocupe todos sus dones de paciencia como maestra de preescolar.
6
A Denisse no la encontre. Fui a buscarle en dos ocasiones. La veré en dos semanas.
7
Mi hermana Blanca habló por teléfono. Se comunicó con papá. Me mandó decir que cuando vaya siquiera le heche un pedo. Ella está bien. Eso lo se. Ella no me preocupa.
Del conteo recuerdo ahora una bolsa de ciruelas rojas y amarillas, con dos peras que llevé a cuestas en el viaje, además de un dolor de espalda por el colchón de la cama que no acostumbro y un amor por el lodo, la lluvia y el bochorno de mi preciosa sierra norte.
jueves, mayo 19, 2005
2 Velázquez, demasiado
Son las más de las once de la noche. Son días ensaldados de un poco de tensión. El mes fue de retos. La semana de esperanzas. El día de hoy fue opacado por una tarde de mal humor. Salió lo Velázquez y no fue malo, fue correcto, fue preciso. Salió lo Velázquez y cada vez me encuentro más con el caracter fuerte que llevo por nacimiento. Con el que por herencia traigo, con el que mi madre peleó, con el que fue compatible, con el que se unió.
Mañana será que ee remonte a mi apellido. Lo Velázquez me sale seguido cuando a menos de dos metros de mi padre estoy. Dos Velázquez son demasiado. Mañana compruebo la tesis después de surcar la recién inaugurada Taxco-Tejocotal.
Mañana invado de nuevo su fortaleza de hierba sin previa autorización. Tengo alrdedor de 48 horas para descubrir cómo será que quiero decir todo lo que debo lo que tengo guardado. Incluso es probable que los planes le cuente, que le diga mis sueños. Será cuestión de respirar hondo, exhalar, contar hasta 10, y empezar de nuevo. Como siempre pasa con papá.
Mañana será que ee remonte a mi apellido. Lo Velázquez me sale seguido cuando a menos de dos metros de mi padre estoy. Dos Velázquez son demasiado. Mañana compruebo la tesis después de surcar la recién inaugurada Taxco-Tejocotal.
Mañana invado de nuevo su fortaleza de hierba sin previa autorización. Tengo alrdedor de 48 horas para descubrir cómo será que quiero decir todo lo que debo lo que tengo guardado. Incluso es probable que los planes le cuente, que le diga mis sueños. Será cuestión de respirar hondo, exhalar, contar hasta 10, y empezar de nuevo. Como siempre pasa con papá.
jueves, mayo 12, 2005
IMPOSIBLE
No puedo postear.
¿Alguien sabe qué hacer?
Cuando intento poner más de 10 líneas esta cosa falla.
HELP!!
¿Alguien sabe qué hacer?
Cuando intento poner más de 10 líneas esta cosa falla.
HELP!!
martes, abril 26, 2005
Se ignora realidad
Lunes 25 de abril. Puebla, Puebla. Una marcha más en el bulevar 5 de mayo. La típica faramalla, el grito sonoro de un grupo quejumbroso. Un dío después de las elecciones en las Juntas Auxiliares fue
que a un puñado de gente importada desde Canoa hacía bulla y estorbaba el tráfico. La primera manifestación molesta en el tiempo de Doger. Tan molesta fue que a punta de tolete, balas de goma, yelmos y escudos de plástico la disolvieron.
El consejo editorial lo ordenó y no se dijo nada del tema. Dos boletines para llevar; uno del DIF, de la primera dama entre más damas, otro de la esposa del tipo de SEDURBECOP entregando juguetes a los niños. En Puebla no pasó nada. En Puebla la ley atropelló a unos cuantos y de paso a mi integridad.
Eran las once de la noche y apenas se decidía si el tema era delicado, si la reportera debía escribirlo, si las fotos se iban a reservar. Después de dar vueltas la orden expresa fue llenar la plana sin la nota correcta sin la foto indicada. Ni contraportada a los rostros bapuleados ni un recuadro tímido en la esquina de la portada. Nada. No pasó nada. Esa fue la orden. Eso se hizo. Hoy soy un día más viejo y mi alma es unos gramos más corrupta (EVV).
que a un puñado de gente importada desde Canoa hacía bulla y estorbaba el tráfico. La primera manifestación molesta en el tiempo de Doger. Tan molesta fue que a punta de tolete, balas de goma, yelmos y escudos de plástico la disolvieron.
El consejo editorial lo ordenó y no se dijo nada del tema. Dos boletines para llevar; uno del DIF, de la primera dama entre más damas, otro de la esposa del tipo de SEDURBECOP entregando juguetes a los niños. En Puebla no pasó nada. En Puebla la ley atropelló a unos cuantos y de paso a mi integridad.
Eran las once de la noche y apenas se decidía si el tema era delicado, si la reportera debía escribirlo, si las fotos se iban a reservar. Después de dar vueltas la orden expresa fue llenar la plana sin la nota correcta sin la foto indicada. Ni contraportada a los rostros bapuleados ni un recuadro tímido en la esquina de la portada. Nada. No pasó nada. Esa fue la orden. Eso se hizo. Hoy soy un día más viejo y mi alma es unos gramos más corrupta (EVV).
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miércoles, abril 20, 2005
Envidio a tus sábanas
No estás aquí.
No estoy ahí.
El contacto son vagas tipografías que se mueven en renglones.
Vil interfaz gráfica de la red.
No quiero eso.
Deberías estar aquí y cumplir una vil fantasía.
Deberías estar aquí para cumplir mi capricho.
Deberías estar a mi lado y no respondiendo con monosílabos.
Y yo debería hacer tanto, tanto que no hago, tanto que se quedó en el tintero.
Me voy solo esta noche.
Hoy duermo sin tú compañía.
No te tuve ayer en la noche, no te tuve esta mañana, no se qué pase este viernes, no sé qué carajos puede cambiar el panorama.
A veces siento algo de piedra dentro de la caja torácica.
A veces creo que no existe una mano donde el latir de mi pecho pueda resonar.
A veces prefiero pasar la noche en vela con fantasmas ajenos, con aullidos recién adquiridos.
Pero, hoy... hoy envidio tus sábanas, que te acompañan, que te cubren, que en las noches calurosas no te estorban.
Quisiera ser ellas, fetiche de algodón de estampados florales o de rombos ilógicos. Sin pensamiento, sin sensación, sin dolor, sin pena, sin preocupaciones, pero aderezadas por tu cuerpo, por tu compañía, por tus suspiros, por tus gemidos nocturnos, por tu saliva escapando de tu boca.
No estoy ahí.
El contacto son vagas tipografías que se mueven en renglones.
Vil interfaz gráfica de la red.
No quiero eso.
Deberías estar aquí y cumplir una vil fantasía.
Deberías estar aquí para cumplir mi capricho.
Deberías estar a mi lado y no respondiendo con monosílabos.
Y yo debería hacer tanto, tanto que no hago, tanto que se quedó en el tintero.
Me voy solo esta noche.
Hoy duermo sin tú compañía.
No te tuve ayer en la noche, no te tuve esta mañana, no se qué pase este viernes, no sé qué carajos puede cambiar el panorama.
A veces siento algo de piedra dentro de la caja torácica.
A veces creo que no existe una mano donde el latir de mi pecho pueda resonar.
A veces prefiero pasar la noche en vela con fantasmas ajenos, con aullidos recién adquiridos.
Pero, hoy... hoy envidio tus sábanas, que te acompañan, que te cubren, que en las noches calurosas no te estorban.
Quisiera ser ellas, fetiche de algodón de estampados florales o de rombos ilógicos. Sin pensamiento, sin sensación, sin dolor, sin pena, sin preocupaciones, pero aderezadas por tu cuerpo, por tu compañía, por tus suspiros, por tus gemidos nocturnos, por tu saliva escapando de tu boca.
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lunes, abril 18, 2005
0ctubre quince
A la dueña de todas las aves del paraíso
Intro
Se que es la una de la mañana. Que debería estar en mi casa. Que debería dormir. ¿0Será que se me ha contagiado el insomnio? Hoy entre tantas inconsistencias propias, entre tanta exigencia mía y a mi entorno, entre tanto complejo pienso en un día del que dolor es sinónimo, en el que la pena tuvo nicho y en el que no olvidare.
Disculpas para quienes conozcan la historia. Es la una de la mañana y algo me dice que no puedo dormir sin escribir lo siguiente...
1
Erase una vez un pobre tipo. Se desconocía por completo, se atemorizaba por todo. Le dolía el andar, se quejada de la vida que no le tocaba, aparentaba el cien por ciento del tiempo que el mundo podía acabarse por cualquier error suyo. La verdad es que para ese entonces pocos errores había cometido, uno fue regresar a Puebla un domingo para volver en lunes a Necaxa.
Sonaba desde el plateado reproductor de discos compactos una tonada conocida. El ánimo pesado de mi mano dejó caer un dedo sobre la función repeat sin quererlo. Cuatro horas escuché el mismo ritmo de una voz triste, bofa, sorda a mi dolor.
Everybody's here with me, got no camera to see. Don't think I'm not all in this
world.The camera won't let me go and the verdict doesn't love our soul. The
digital won't let me go
Yeah yeah yeah. I'll pay, yeah yeah yeah., when
tomorrow. Tomorrow comes today.
Sonaba un disco que poco antes compre. Tomorrow comes today, de Gorillaz. Mi madre había muerto unas horas antes. Por imprudencia y estupidez no estuve con ella.
2
Llegué con mi hermano a la casa. El zaguán estaba abierto de par en par y se veían flores por todos lados. Eran las once de la noche y muchas caras tenían morbo. Yo miraba al fondo donde el cedro era la funda del cuerpo de mi madre. Sentí palmadas al hombro. Nunca identifiqué esas manos. Seguí el paso sin prisa y fui interceptado por mis primos. Llanto y pésames por kilo fue lo que brotó entre nosotros. Pero al siguiente pasillo vino lo peor.
Mi padre llego a abrazarme y se tiró a mis piernas. Nunca le vi así de lastimado. Por primera vez se veía la derrota del hombre que con temple de hierro vivió a su lado. Sólo escuchaba que decía mi nombre, que se disculpaba por no haber podido ayudarle a vivir. Mi padre estaba derrotado, a mi me derrotó el verlo en el suelo rogando perdón por el dolor de todos. Mis hermanos lo levantaron, me abrazaron uno a otro. Y caminamos cinco pasos. Los hermanos de mi madre estaban por todos lados. Vacíos como siempre daban condolencias, intentaban cambiar el tema o hacían como si lideraran el descontrol del funeral.
3
Una imprudencia.
—¿Quieres verla?— dijo Blanca.
—No—, dije yo.
No quería verla dentro de ese cajón. Preferí que se cerrara el féretro. Que las aves de paraíso no fueran quitadas del ataúd, que siguieran perfumando la pena.
Me senté frente a la caja. El aroma a madera de cedro ahora me da náuseas. Con la muerte de mi madre, Doña Emma dirían muchos, nació un nuevo rostro en mi. Desperté a la vida y recordé que no todo es dolor. El verdadero dolor es aquello que rompe tus columnas centrales. Que te desquebraja el piso. El dolor es miedo a no quedarte hecho pedazos.
***
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Vaga conjetura
Tengo miedo y no es porque estoy solo en la redacción. Tengo miedo y no es porque paso más tiempo frente a una máquina que junto a los que quiero. Tengo miedo y es por llegar a ser víctima de la decepción. Tengo miedo porque una vez más me encuentro remando a contracorriente.
Colofón
Llace aquí, entre viejos ordenadores el peor de los despojos humanos. Tiene como tumba una vieja oficina que de polvo subsana sus pulmones, donde de alguna gripa simple se revuelve por las escobas del conserje. El ataúd es su propio miedo, y su propio dolor. Se avisora una tempestad de tierra en los ojos, de agua clorada inundando retinas, se avisora un soplo al corazón. Se predestina dolor. Pronto. No sabemos cuándo, pero pronto.
Son esos labios los que me confunden y me apresan a cada momento. Son esos labios que endulzan en poco tiempo lo que llamo "vida". Son esos labios que me dan miedo, que ocultan sus coincidencias, que resaltan nuestras diferencias. ¿Son labios llenos de miedo? ¿O es mi boca la que tiene miedo de seguir besándolos?
Sueño y divago, beso y no pienso, siento y me duele.
Colofón
Llace aquí, entre viejos ordenadores el peor de los despojos humanos. Tiene como tumba una vieja oficina que de polvo subsana sus pulmones, donde de alguna gripa simple se revuelve por las escobas del conserje. El ataúd es su propio miedo, y su propio dolor. Se avisora una tempestad de tierra en los ojos, de agua clorada inundando retinas, se avisora un soplo al corazón. Se predestina dolor. Pronto. No sabemos cuándo, pero pronto.
lunes, abril 11, 2005
Boda
Con ramo y arroz
Al Pollo lo vi muy contento. A su pareja, siendo sincero, ni lo conocía, pero lo vi feliz. Ambos uniformados en saco largo negro, parecían casi chambelanes. Pero no, no eran los acompañantes de una cursi quinceañera forrada de color rosa en un vestido de pastel, que bailaría con un fondo musical al estilo de Celine Dion entonando "My heart will go on". Eran más bien... el novio y el novio.
Fue una fresca noche de inicios de marzo de este año. Todo el día hizo un calor horroroso, Josué estaba de visita por Puebla. El clima bajó después de la hora cero y en la casa de Jossie, el ex novio del Pollo, se armó una sencilla ceremonia totalment donde contraería matrimonio con su más reciente galán, Enrique. Por la emoción de ambos no pude cruzar palabra con ninguno, bueno al Pollo lo felicité, le di su abrazo, le di el pésame y lo vi andar de un lado para otro. Pero a Jossie, que más que anfitrión parecía la madre de la novia, se le veía contento y orgulloso de cómo lucía el patio de su casa todo adornado para la party.
La recepción consistió en el sencillo juego de velas blancas con su fatua luz, pétalos esparcidos por el suelo, flores extravagantes en jarrones esféricos de vidrio y telas enredadas por los recovecos del patio para dar otro aire a la minúscula plancha de la Casa del Pavoreal.
La mayoría de los invitados iba decentemente vestidos. Yo ni sabía que era de gala el asunto. Debí haber llegado de traje para no desentonar. Pero la mayoría estaban más interesados en cómo se verían los novios, así que no me preocupé más. Me fui a sentar con Marco, Lia, Juan Carlos, Nadia y Josué y desde una esquina entre pétalos y flores fue que vi el sencillo show preparado para la noche. En una esquina había una mesa vacía que yo supuse para aquello de las viandas.
Había mucha expectación en los invitados. Entre ellos se armaba el sondeo de cómo sería el casorio, en qué términos legales quedarían, si habría algo distinto, incluso hubo quien supuso que se cometía un delito. Eso sí, todos los hombres ahí, bueno la mayoría, hacían un gesto de barrido a los nuevos especimenes que encontraban en el jolgorio. A mi me barrieron con la mirada más de dos veces, cosa que no me incomodó. Al que si vi algo consternado por cómo lo miraban era a Josué, mi mejor amigo del D.F. que me acompañaba. Eso del ambiente no se le da. Al baño no quiso ir sólo. “No lo fueran a ligar” decía.
Como en todos los casorios ocurre, la ceremonia empezó tarde. Los invitados continuaban llegando cuando el Pollo corría por una de sus amigas, creo que su nombre era Janet, que haría la cuestión “oficial”. Corrieron los interesados, los invitados nos sentamos, no faltó quien comenzó a viborear a la pareja, ambos uniformados, cosa que no se veía mal, creo que fue la mejor elección, llegué a preocuparme pensando que vería a uno de ellos en despliegue de sensualidad tipo Madonna en “Like a virgen”. Pero no, muy bien vestiditos, buen mozos los dos, con una mano del Pollo en la espalda de Enrique. Algo nerviosa Janet, comenzó, siempre dejando en claro que la cosa era simbólica. Siguió un sí acepto, de los novios, seguido por un jocoso “ni modo” de Jorge —como realmente se llama el Pollo—. Siguió el aplauso de los presentes. Y una banda detrás de los novios comenzó a tocar el “Ave maría” en versión rock gótico, la voz de la soprano a la que acompañaba la batería subía y bajaba en los tonos conocidos de la melodía. Mientras tanto, el primer beso como casados se daba entre Jorge y Enrique.
Yo pensé que cargarían al novio, o algo así, o que se haría la víbora de la mar, o ya de plano como le hacen en el norte, el baile del dólar, donde se pasa a pagar en efectivo por un echar el dancin’ con los recién casados. Pero no, aquí nomás hubo dos ramos aventados a los invitados, o bien la bola de hombres que les urge pareja formal.
De la boda además recuerdo que todo mundo corrió hacia el brunch que las amigas del Pollo organizaron, a diferencia de él, recuerdo más detalles. Recién que hable con el Pollo me contó que estaba tan preocupado con los detalles de la pachanga que ni cuenta se dio de quién llegó y quién no.
También me platicó que se hizo del modo más simbólico posible por el hecho de que aún, en nuestro país, y en nuestros estado, no se reconoce como tal la convivencia de dos hombres o dos mujeres en pareja. La ley de convivencias que el gobierno del Distrito Federal impulsó pues apenas y da resultados, según me cuenta Jorge, sólo en la capital, en los días 14 de febrero es que a veces se hacen esos trámites que a la luz pública no son bien vistos ni manejados como se debería.
Pero a mi mente, ya después de tres semanas del casorio, es que recordé un artículo de Enrique Serna —escritor de libros como Señorita México, El miedo a los animales y El seductor de la Patria— en la revista Nexos de febrero. En “Puritanismo en Sodoma”, el escritor iniciaba con una frase de Dolly Parton, aquella actriz y cantante norteamericana que decía: “Estoy a favor del matrimonio gay porque todos los seres humanos, cualquiera que sea su preferencia sexual, tienen derecho a ser miserables y desgraciados”.
En ese sentido, Serna explica las contradicciones del matrimonio gay. El necesitar de un patrón etiquetado impuesto por la misma sociedad en la que los homosexuales no confían por intolerante. Argumento muy válido.
No cuestiono al Pollo por casarse. Ni cuestiono a los que podrían señalar el acto como indigno de ser reconocido socialmente para dejar las actas y ceremonias simbólicas. Y no me cuestiono porque al fin y al cabo, el paso de vivir en pareja, de darlo a conocer públicamente, de llegar al cliché de vivieron felices ever after, es bronca de quien lo decide. Feliciades Pollo y mucha suerte. Por cierto, casi lloro en la boda.
Al Pollo lo vi muy contento. A su pareja, siendo sincero, ni lo conocía, pero lo vi feliz. Ambos uniformados en saco largo negro, parecían casi chambelanes. Pero no, no eran los acompañantes de una cursi quinceañera forrada de color rosa en un vestido de pastel, que bailaría con un fondo musical al estilo de Celine Dion entonando "My heart will go on". Eran más bien... el novio y el novio.
Fue una fresca noche de inicios de marzo de este año. Todo el día hizo un calor horroroso, Josué estaba de visita por Puebla. El clima bajó después de la hora cero y en la casa de Jossie, el ex novio del Pollo, se armó una sencilla ceremonia totalment donde contraería matrimonio con su más reciente galán, Enrique. Por la emoción de ambos no pude cruzar palabra con ninguno, bueno al Pollo lo felicité, le di su abrazo, le di el pésame y lo vi andar de un lado para otro. Pero a Jossie, que más que anfitrión parecía la madre de la novia, se le veía contento y orgulloso de cómo lucía el patio de su casa todo adornado para la party.
La recepción consistió en el sencillo juego de velas blancas con su fatua luz, pétalos esparcidos por el suelo, flores extravagantes en jarrones esféricos de vidrio y telas enredadas por los recovecos del patio para dar otro aire a la minúscula plancha de la Casa del Pavoreal.
La mayoría de los invitados iba decentemente vestidos. Yo ni sabía que era de gala el asunto. Debí haber llegado de traje para no desentonar. Pero la mayoría estaban más interesados en cómo se verían los novios, así que no me preocupé más. Me fui a sentar con Marco, Lia, Juan Carlos, Nadia y Josué y desde una esquina entre pétalos y flores fue que vi el sencillo show preparado para la noche. En una esquina había una mesa vacía que yo supuse para aquello de las viandas.
Había mucha expectación en los invitados. Entre ellos se armaba el sondeo de cómo sería el casorio, en qué términos legales quedarían, si habría algo distinto, incluso hubo quien supuso que se cometía un delito. Eso sí, todos los hombres ahí, bueno la mayoría, hacían un gesto de barrido a los nuevos especimenes que encontraban en el jolgorio. A mi me barrieron con la mirada más de dos veces, cosa que no me incomodó. Al que si vi algo consternado por cómo lo miraban era a Josué, mi mejor amigo del D.F. que me acompañaba. Eso del ambiente no se le da. Al baño no quiso ir sólo. “No lo fueran a ligar” decía.
Como en todos los casorios ocurre, la ceremonia empezó tarde. Los invitados continuaban llegando cuando el Pollo corría por una de sus amigas, creo que su nombre era Janet, que haría la cuestión “oficial”. Corrieron los interesados, los invitados nos sentamos, no faltó quien comenzó a viborear a la pareja, ambos uniformados, cosa que no se veía mal, creo que fue la mejor elección, llegué a preocuparme pensando que vería a uno de ellos en despliegue de sensualidad tipo Madonna en “Like a virgen”. Pero no, muy bien vestiditos, buen mozos los dos, con una mano del Pollo en la espalda de Enrique. Algo nerviosa Janet, comenzó, siempre dejando en claro que la cosa era simbólica. Siguió un sí acepto, de los novios, seguido por un jocoso “ni modo” de Jorge —como realmente se llama el Pollo—. Siguió el aplauso de los presentes. Y una banda detrás de los novios comenzó a tocar el “Ave maría” en versión rock gótico, la voz de la soprano a la que acompañaba la batería subía y bajaba en los tonos conocidos de la melodía. Mientras tanto, el primer beso como casados se daba entre Jorge y Enrique.
Yo pensé que cargarían al novio, o algo así, o que se haría la víbora de la mar, o ya de plano como le hacen en el norte, el baile del dólar, donde se pasa a pagar en efectivo por un echar el dancin’ con los recién casados. Pero no, aquí nomás hubo dos ramos aventados a los invitados, o bien la bola de hombres que les urge pareja formal.
De la boda además recuerdo que todo mundo corrió hacia el brunch que las amigas del Pollo organizaron, a diferencia de él, recuerdo más detalles. Recién que hable con el Pollo me contó que estaba tan preocupado con los detalles de la pachanga que ni cuenta se dio de quién llegó y quién no.
También me platicó que se hizo del modo más simbólico posible por el hecho de que aún, en nuestro país, y en nuestros estado, no se reconoce como tal la convivencia de dos hombres o dos mujeres en pareja. La ley de convivencias que el gobierno del Distrito Federal impulsó pues apenas y da resultados, según me cuenta Jorge, sólo en la capital, en los días 14 de febrero es que a veces se hacen esos trámites que a la luz pública no son bien vistos ni manejados como se debería.
Pero a mi mente, ya después de tres semanas del casorio, es que recordé un artículo de Enrique Serna —escritor de libros como Señorita México, El miedo a los animales y El seductor de la Patria— en la revista Nexos de febrero. En “Puritanismo en Sodoma”, el escritor iniciaba con una frase de Dolly Parton, aquella actriz y cantante norteamericana que decía: “Estoy a favor del matrimonio gay porque todos los seres humanos, cualquiera que sea su preferencia sexual, tienen derecho a ser miserables y desgraciados”.
En ese sentido, Serna explica las contradicciones del matrimonio gay. El necesitar de un patrón etiquetado impuesto por la misma sociedad en la que los homosexuales no confían por intolerante. Argumento muy válido.
No cuestiono al Pollo por casarse. Ni cuestiono a los que podrían señalar el acto como indigno de ser reconocido socialmente para dejar las actas y ceremonias simbólicas. Y no me cuestiono porque al fin y al cabo, el paso de vivir en pareja, de darlo a conocer públicamente, de llegar al cliché de vivieron felices ever after, es bronca de quien lo decide. Feliciades Pollo y mucha suerte. Por cierto, casi lloro en la boda.
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domingo, abril 10, 2005
domingo, abril 03, 2005
Taxi
Ya de noche fue que los pies no me respondieron. Se me acumuló la fiaca, se me fundió el cerebelo. No quería dar otro paso. El hambre me llamó dentro de esa medianoche hace el tufo de un taco árabe bañado en salsa roja. Ese aroma me hizo caminar una cuadra más detrás del asilo de ancianos. Moví la mirada. La dirigí a un taxi de donde salía la estela de olor. El chofer engullía con sendas mordidas el contenido desde su envoltorio de fino papel aluminio.
Proferí un “buenas noches, buen provecho”. El chofer agradeció mientras guardaba el envoltorio. Bien atinaba unos 60 años. Los hombros le engullían el cuello y su nariz parecía que fue mal dibujada por el maestro Magú. Me miró de reojo y me ofreció suplicante el resto de su lunch nocturno. El hambre era tal que no me salió corazón para dejar su cena intacta, tuve que acompañarlo con la mitad del último taco árabe.
Gudelio dijo llamarse. Apenas le hice plática se destarabilló. Los diez minutos que se lleva el camino a casa fueron el estrellado del taxista en su historia de temeraria valentía.
No cabe duda que caminando por las noches, en esta Puebla de los Demonios se encuentra gente a la que le falta mucho amor.
—Buenas joven, ¿a dónde va?—
—A la 35 poniente, entre 27 y 29 sur por favor.—
Proferí un “buenas noches, buen provecho”. El chofer agradeció mientras guardaba el envoltorio. Bien atinaba unos 60 años. Los hombros le engullían el cuello y su nariz parecía que fue mal dibujada por el maestro Magú. Me miró de reojo y me ofreció suplicante el resto de su lunch nocturno. El hambre era tal que no me salió corazón para dejar su cena intacta, tuve que acompañarlo con la mitad del último taco árabe.
Gudelio dijo llamarse. Apenas le hice plática se destarabilló. Los diez minutos que se lleva el camino a casa fueron el estrellado del taxista en su historia de temeraria valentía.
—No joven, es que usted me dirá, pero uno que no es estudiado, uno que es
jodido, uno que se sale y parte el lomo a tan alta hora de la noche no puede
darse el lujo de dejarse sobejar por los demás... por los que dicen se
ingenieros, arquitectos... ¿Usted qué es?—
—Reportero.—
—Ah, ta
bien, pues le decía, si viene usted y me dice que estoy mal, que soy pendejo, ya
ve tanto chamaco que a uno se le deja ir nomás porque lo ve viejo, nomás porque
cree que uno ya no la hace, y es que esa no es calidad humana, un individuo
vale, y debe quererse y debe valorarse, y usted, como le decía, que es joven, no
puede venir y decirme que soy yo un pendejo, que ya no la hago, porque en ese
mismo momento yo le meto un balazo, y es que eso me ha pasado, usted creé? Sí,
ahí donde me ve, me veo pendejo y viejo y cagado y aburrido y lento, pero no...
yo todavía puedo. Así me pasó una vez, un viernes que unos chamacos me la
quisieron hacer de frijoles, que me vieron pendejo, no pus no verdad. Pues que
nos hacemos de palabra, que se bajan que los bajo, que me querían pegar, pero
nomás porque no quiero broncas, porque no me quiero meter en líos pero de que
tenía los huevos, los tenía. De verás. No me vea así. Pero en fin... Que en qué
quedó lo de los chamaquitos... Ah, pues cuando ya se habían bajado todos, cuando
ya me querían partir mi madre, me trepé a mi unidad, metí el freno y saque mi
fusca, que siempre la cargo, les tiré tres balazos al aire, y que se tiran al
piso los pinchis putos, lo bueno es que los dejé en una calle reteoscura... al
fin estaban bien pinchi alcohólicos.
—Se le pasó una calle señor.—
—Que
era la 35 verdad. Chin... Ah... pues le decía joven...—
—Doble en ésta calle
porfa.—
—Pues que se tiran al suelo... y yo con la fusca que...—
—Ahora
aquí a la derecha.—
—Ah... está bien,.. y pues que espejeo para ver donde
andaban los cabrones...—
—Ahí en el zaguán café por favor. ¿Cuánto le
debo?—
—Y entonces... 30 pesos... que no veo nada...
—Buenas
noches.—
—...eh. Sí, buenas noches joven.—
No cabe duda que caminando por las noches, en esta Puebla de los Demonios se encuentra gente a la que le falta mucho amor.
lunes, marzo 28, 2005
Fortaleza de hierba
Viento fresco. Hierba en fulgor de verdes oleajes. Aroma de campo. Sonidos de cliché natural. Es el andar de la gallina, es el revolotear de los insectos, el casco de caballo que resuena contra la roca, es el aire que choca con las hojas del ciruelo. Es lo que no soy. Es la fortaleza de mi padre. Un lugar bien lejano de sus sentimientos, de sus culpas, de sus miedos. Un lugar donde sólo los insolentes le molestamos.
Por cinco días habité la fortaleza de hierba, aquella estratégicamente colocada a dos horas de distancia, a 25 kilómetros de cualquier dolor o pena, a tres horas y media de mi vida. Donde no entra el molesto teléfono, donde no conocen los conocidos. Donde los vecinos nos son amenaza y el gallo canta a las seis de la mañana y en punto del mediodía.
La mayor incomodidad es un piquete de abeja, el mejor de los pasatiempos es cortar el pasto. El mayor enemigo es una víbora escondida entre arrayanes, el rótulo más explícito a la entrada del lugar debería ser: “Aquí se reconstruye una vida. Disculpe usted las molestias”.
Una casa de ladrillo aparente, paredes de tablaroca, acabados prefabricados. Esa la nueva casa de papá. Aquí inició el año. Lleva tres meses, casi cuatro, adorando la tela de alambre que tiene como cerca, felicitándose a sí mismo por alejarse de la realidad, gozando la lejanía del mundo que le lastima. Así que continúe, así él es feliz.
Llegué lunes, me voy sábado. Ambos ya anhelamos mi partida. A él le incomoda mi inutilidad en su mundo. A mí me incomoda su crítica infundada. Yo quiero serle sincero, pero él no es sincero consigo mismo. Mi sarpullido se triplica en sus paredes y él triplica la producción de bilis. Ambos nos juzgamos fuerte. Ambos somos intolerantes el uno con el otro.
Debo confesar que me iré conforme. Tuve una semana para esperar demasiado esta visita. Tuve una semana para saber qué esperar. Atiné varias tesis, pero nunca dejé de multiplicar expectativas, constante error en mí. El mundo que me conoce le es indiferente en ocasiones, poco entendible en su mayoría. Si lo conociera totalmente quizá le aborrecería. Yo en él incluido.
Lunes y martes intenté hablarle de mi trabajo, mi gente, mi tiempo, mi vida. Lunes y martes me cambió el tema. Miércoles nos molestamos. Miércoles me corrigió. Miércoles le corregí. Jueves fue que intentó callarme. Miércoles intenté callarme. Ambos fallamos ese día. Alcé la voz. Mi furia la volví palabras, vomitamos uno al otro argumentos hirientes. No hablamos el resto de día. Hoy viernes amenazó como sabe, con quitar lo que siempre pone. Sábado veremos. Sábado me voy. No sé si regrese. No sé cuándo volveré a pisar su fortaleza de hierba. Donde no hay más dolor que el que sienten los ciruelos al ser azotados por el viento.
miércoles, marzo 02, 2005
Aire, brisa, vapor
Ayer la traquea se colmó de mierda.
Hoy murió el día invadido de confusión.
Espero el aire caliente que infla atmóferas alternas descienda de su mundo, que conosca fresca brisa, o que muera como vapor en las el quicio de las montañas.
Hoy murió el día invadido de confusión.
Espero el aire caliente que infla atmóferas alternas descienda de su mundo, que conosca fresca brisa, o que muera como vapor en las el quicio de las montañas.
sábado, febrero 12, 2005
A, b, c: bis.
a) Hagamos un trato... tú no lo dices, yo no lo digo, no hagas caso que es sólo un berrinche, si quieres leélo, sólo te informo que eso de partirme la madre comienza a volverse una costumbre.
b) De dónde carajos viene la fuerza que arrastra a querer, será que el pinche corazón forja placebos, ¿acaso hace amarras? Se confabula el destino, tu sentidos, los amigos, el ambiente, todo en tu contra. Tú caes rendido ante el agua del oasis. Madres, tragas arena. ¿Rico? ¿Bueno para tu sed? No, ¿verdad?
Te chingas porque eso es lo que tienes, eso es la vida, eso es experiencia; decía Oscar Wilde que experiencia es un cúmulo de errores. ¡A salud de Wilde, pues! Eso de ser homosexual de vez en cuando ayuda para tener un poco de claridad en la mente, digo a veces porque el resto del tiempo se la pasa uno metido en pura mierda.
Retomo... ¿Será entonces que disfruto los errores? ¿Será que mejor me acostumbro a las derrotas? Así celebraría más seguido. Así cada día, cada partida de madre, pisotón, empujón, caída, desprecio, significaría que algo hago con mi vida.
Ja, pobre iluso. Vive pues, amarra toda la seducción de los espejismos. Siéntelos, vívelos, que la filosofía de lo que tienes por vida parece construirse de peldaños empotrados en suelo falso.
Que me condene entonces Dios, y no precisamente por gustar de la sodomía, si no por no atender al mandamiento ese de la adoración de falsos ídolos. Y que no me chingue ahora Dios, que hoy no me pida eso, pues de ahora en adelante pienso encomendar mi pérfida y puta alma al más falso de todos, a uno de propia creación, a la caridad del Santo Cristo de los Madrazos, un ídolo más, otro de barro, de yeso barato. Como muchos.
A tal santo pienso encomendarme porque las batallas que me dejan en derrota continúa logran que mi ánimo se mantenga alerta. Así que sigo el berrinche, sigo con el aburrido desaguisado, que hoy tengo mi día lleno de furia y rabia contra lo que me rodea. Que hoy odio todo lo que me hace respirar, que hoy maldigo mi suerte una vez más.
Ahora no me lamento por se mal profeta sino por todo lo contrario, nomás por joder inventé en la cabeza un escenario del cual nada aparecerá. Mal hecho, mejor debí haber nacido mitómano, haber nacido cuentista, y no haber nacido perdedor de tiempo completo pues cada que las imágenes prefabricadas se regresan golpean a mi mente sin un ápice cumplido.
Hoy no pienso describir sueños, hoy no quiero saber de la japonesa que soñé el otro día, hoy quisiera ver un poco de coherencia en mi vida. Hoy quisiera oler común, hoy quisiera quitarme el aroma a campo minado.
Eso, ojalá estuviera ahí en un campo minado, que un clic sonara bajo mis piernas y volará mi cuerpo en todas direcciones hecho mierda. Así siquiera tendría una sensación de vacío en mi estómago, eso me indicaría que vivo, exactamente dos segundos antes de perder por siempre mi aliento. Esa vida que pierdo a diario cada que vuelvo sólo a mi cama.
c) Bis
Artículo indeterminado, sujeto equivocado, acción correcta pero desatinada. Que el santo comienza a hacer milagros, lo descubrí a noche de anoche que mi corazón puso doble carga de esfuerzo, el resultado fue la tos con rastros de bilis, estómago débil por la mezcla y una luna que me vaticinó con su envidiosa hermosura una plana velada.
¿Qué más da? Será que me acostumbro. Será que la razón no gobierna en el estúpido ser que soy. Siempre he de anteponer en el vacío doble carga de ladrillos. Además la ingenuidad me obliga a poner expectativas que nunca aseguran que mi entorno y todos sus activistas cumplirán a favor.
Muerdo lazo, amarro mentes o mentadas, guardo distancia a las tímidas esperanzas que hayan nacido de momento. Me hago un favor y vuelvo la mirada al constante trabajo cerebral que me implica el egoísmo. Me hago un favor y merezco un poco de la obra que el alcohol y la hierba bien otorgan a mi pobre pensamiento. Me hago otro favor y desfallece una monserga más de aquél constante individual llamado paciencia.
Quizá nada tenga que ver, pero por ser hoy día donde explota el lloriqueo recordaré cuando una mujer se convirtió en rubia y comenzó a gruñir en inglés. De sus frases, una de ellas siempre me agradó:
You’re too far to bring close. Too hi to see below. Just hangin’ on your daily dose.
So what’s of wastin’ all my words, if it’s just the same or even worse than readin’ poems to a horse.
b) De dónde carajos viene la fuerza que arrastra a querer, será que el pinche corazón forja placebos, ¿acaso hace amarras? Se confabula el destino, tu sentidos, los amigos, el ambiente, todo en tu contra. Tú caes rendido ante el agua del oasis. Madres, tragas arena. ¿Rico? ¿Bueno para tu sed? No, ¿verdad?
Te chingas porque eso es lo que tienes, eso es la vida, eso es experiencia; decía Oscar Wilde que experiencia es un cúmulo de errores. ¡A salud de Wilde, pues! Eso de ser homosexual de vez en cuando ayuda para tener un poco de claridad en la mente, digo a veces porque el resto del tiempo se la pasa uno metido en pura mierda.
Retomo... ¿Será entonces que disfruto los errores? ¿Será que mejor me acostumbro a las derrotas? Así celebraría más seguido. Así cada día, cada partida de madre, pisotón, empujón, caída, desprecio, significaría que algo hago con mi vida.
Ja, pobre iluso. Vive pues, amarra toda la seducción de los espejismos. Siéntelos, vívelos, que la filosofía de lo que tienes por vida parece construirse de peldaños empotrados en suelo falso.
Que me condene entonces Dios, y no precisamente por gustar de la sodomía, si no por no atender al mandamiento ese de la adoración de falsos ídolos. Y que no me chingue ahora Dios, que hoy no me pida eso, pues de ahora en adelante pienso encomendar mi pérfida y puta alma al más falso de todos, a uno de propia creación, a la caridad del Santo Cristo de los Madrazos, un ídolo más, otro de barro, de yeso barato. Como muchos.
A tal santo pienso encomendarme porque las batallas que me dejan en derrota continúa logran que mi ánimo se mantenga alerta. Así que sigo el berrinche, sigo con el aburrido desaguisado, que hoy tengo mi día lleno de furia y rabia contra lo que me rodea. Que hoy odio todo lo que me hace respirar, que hoy maldigo mi suerte una vez más.
Ahora no me lamento por se mal profeta sino por todo lo contrario, nomás por joder inventé en la cabeza un escenario del cual nada aparecerá. Mal hecho, mejor debí haber nacido mitómano, haber nacido cuentista, y no haber nacido perdedor de tiempo completo pues cada que las imágenes prefabricadas se regresan golpean a mi mente sin un ápice cumplido.
Hoy no pienso describir sueños, hoy no quiero saber de la japonesa que soñé el otro día, hoy quisiera ver un poco de coherencia en mi vida. Hoy quisiera oler común, hoy quisiera quitarme el aroma a campo minado.
Eso, ojalá estuviera ahí en un campo minado, que un clic sonara bajo mis piernas y volará mi cuerpo en todas direcciones hecho mierda. Así siquiera tendría una sensación de vacío en mi estómago, eso me indicaría que vivo, exactamente dos segundos antes de perder por siempre mi aliento. Esa vida que pierdo a diario cada que vuelvo sólo a mi cama.
c) Bis
Artículo indeterminado, sujeto equivocado, acción correcta pero desatinada. Que el santo comienza a hacer milagros, lo descubrí a noche de anoche que mi corazón puso doble carga de esfuerzo, el resultado fue la tos con rastros de bilis, estómago débil por la mezcla y una luna que me vaticinó con su envidiosa hermosura una plana velada.
¿Qué más da? Será que me acostumbro. Será que la razón no gobierna en el estúpido ser que soy. Siempre he de anteponer en el vacío doble carga de ladrillos. Además la ingenuidad me obliga a poner expectativas que nunca aseguran que mi entorno y todos sus activistas cumplirán a favor.
Muerdo lazo, amarro mentes o mentadas, guardo distancia a las tímidas esperanzas que hayan nacido de momento. Me hago un favor y vuelvo la mirada al constante trabajo cerebral que me implica el egoísmo. Me hago un favor y merezco un poco de la obra que el alcohol y la hierba bien otorgan a mi pobre pensamiento. Me hago otro favor y desfallece una monserga más de aquél constante individual llamado paciencia.
Quizá nada tenga que ver, pero por ser hoy día donde explota el lloriqueo recordaré cuando una mujer se convirtió en rubia y comenzó a gruñir en inglés. De sus frases, una de ellas siempre me agradó:
You’re too far to bring close. Too hi to see below. Just hangin’ on your daily dose.
So what’s of wastin’ all my words, if it’s just the same or even worse than readin’ poems to a horse.
miércoles, febrero 09, 2005
Aquél par
Unas veinte veces mi madre me contó la historia de una chamaca que se pasó de enamoradiza, que quiso mucho al muchachillo que le veía por la ventana de la cantina.
En aquellos tiempos, cuando un volkswagen era lujo en el pueblo, los pantalones se usaban untados al cuerpo, a los hippies les decían mariguanos y tomar la píldora era pecado, aquella chamaca tendría unos diecisiete años, una máquina de coser y la obligación de atender a todos en su casa.
Sus cuatro hermanos la giraron de todo, boleaban zapatos, vendían chicles. Su hermana menor era la consentida, le compraban zapatos a cada rato, no movía un dedo en la casa, hacía como que estudiaba. Sus padres eran conservadores, no hacían mal, simplemente vivían como buenos cristianos, con todos los pesares y orgullos de la provincia poblana.
Un día la chamaca se asomó por la ventana. Un cuadro pequeñito rasgado en la pared le servía de desahogo cuando sentía el calor de la tarde en esas paredes. Dejaba su Singer, estiraba las piernas y veía a un muchacho larguirucho en la cantina de la Juana.
La Juana tenía su dispendio de alcoholes, refinos y chelas enfrente a la casa de la chamaca. De sol a noche se escuchaba la rocola en la cantina. Había de todo en el repertorio, desde los Ángeles Negros hasta los Terrícolas, también había una que otra nalguita ofreeciendose en el remedo de congal.
Sonaba “Nunca más podré olvidarte” en el momento que la chamaca buscó al tipo usualmente apostado en la única ventana de la cantina. Un muchacho de bigote, reseca delgadez y pésima reputación. Ese día, muchacho tenía un jarrito de naranja en la mano, ese día suprimió la borrachera porque quería verse decente para ella.
Las miradas de ventana a ventana siguieron por dos meses. Los nombres los conocían por los vecinos. Sabían santo y seña de sus padres, madres hermanos. La fama de uno ahuyentaba a la otra. La familia de la otra ahuyentaba al otro. Había sólo miradas y uno que otro comentario ahogado.
Al muchacho de 17 se le sabía que era dejado, que ya dos chamacas tenía, que le iba bien en la Compañía de Luz, que sus hermanas habían heredado la putería de su madre, que sus hermanos eran ratas. La chamaca era ingenua y todas esas cosas que no le convenían, la verdad le valían madre.
El don para las matemáticas que siempre le celebraron en la primaria a la muchacha también le valiò madres, no contó bien, sumó bastante con sólo nueve semanas que llevaba de conocer al muchacho aquél, aunque hubiera escuchado de su mal parido destino toda la vida.
Un día de buenas para ellos,de malos para los padres de ella, la chamaca agarró las riendas de una vida. Tomó sus chivas, dejó su preciada máquina de coser, y se fue con el muchahco aquél.
Cierta parte de toda la historia del hijoeputa fue cierto. Sí, era dejado. Sí, tenía dos hijas de cuatro y dos años. Sí, era chambeador. Se marcharon ambos para una casa en medio del cerro, cerquita de la barranca y no lejana al trabajo.
Las niñas estrenaron madre, la cual les duró unos 25 años. Una familia comezó. Vaya par aquél en que la chamaca y el muchacho bigotón se convertirían. Crecerìan un rato juntos. El destino le había citado a su despedida dos decenas y media de años después. Eso, ya luego será escrito, eso que aún le duele a aquél muchacho bigotón.
En aquellos tiempos, cuando un volkswagen era lujo en el pueblo, los pantalones se usaban untados al cuerpo, a los hippies les decían mariguanos y tomar la píldora era pecado, aquella chamaca tendría unos diecisiete años, una máquina de coser y la obligación de atender a todos en su casa.
Sus cuatro hermanos la giraron de todo, boleaban zapatos, vendían chicles. Su hermana menor era la consentida, le compraban zapatos a cada rato, no movía un dedo en la casa, hacía como que estudiaba. Sus padres eran conservadores, no hacían mal, simplemente vivían como buenos cristianos, con todos los pesares y orgullos de la provincia poblana.
Un día la chamaca se asomó por la ventana. Un cuadro pequeñito rasgado en la pared le servía de desahogo cuando sentía el calor de la tarde en esas paredes. Dejaba su Singer, estiraba las piernas y veía a un muchacho larguirucho en la cantina de la Juana.
La Juana tenía su dispendio de alcoholes, refinos y chelas enfrente a la casa de la chamaca. De sol a noche se escuchaba la rocola en la cantina. Había de todo en el repertorio, desde los Ángeles Negros hasta los Terrícolas, también había una que otra nalguita ofreeciendose en el remedo de congal.
Sonaba “Nunca más podré olvidarte” en el momento que la chamaca buscó al tipo usualmente apostado en la única ventana de la cantina. Un muchacho de bigote, reseca delgadez y pésima reputación. Ese día, muchacho tenía un jarrito de naranja en la mano, ese día suprimió la borrachera porque quería verse decente para ella.
Las miradas de ventana a ventana siguieron por dos meses. Los nombres los conocían por los vecinos. Sabían santo y seña de sus padres, madres hermanos. La fama de uno ahuyentaba a la otra. La familia de la otra ahuyentaba al otro. Había sólo miradas y uno que otro comentario ahogado.
Al muchacho de 17 se le sabía que era dejado, que ya dos chamacas tenía, que le iba bien en la Compañía de Luz, que sus hermanas habían heredado la putería de su madre, que sus hermanos eran ratas. La chamaca era ingenua y todas esas cosas que no le convenían, la verdad le valían madre.
El don para las matemáticas que siempre le celebraron en la primaria a la muchacha también le valiò madres, no contó bien, sumó bastante con sólo nueve semanas que llevaba de conocer al muchacho aquél, aunque hubiera escuchado de su mal parido destino toda la vida.
Un día de buenas para ellos,de malos para los padres de ella, la chamaca agarró las riendas de una vida. Tomó sus chivas, dejó su preciada máquina de coser, y se fue con el muchahco aquél.
Cierta parte de toda la historia del hijoeputa fue cierto. Sí, era dejado. Sí, tenía dos hijas de cuatro y dos años. Sí, era chambeador. Se marcharon ambos para una casa en medio del cerro, cerquita de la barranca y no lejana al trabajo.
Las niñas estrenaron madre, la cual les duró unos 25 años. Una familia comezó. Vaya par aquél en que la chamaca y el muchacho bigotón se convertirían. Crecerìan un rato juntos. El destino le había citado a su despedida dos decenas y media de años después. Eso, ya luego será escrito, eso que aún le duele a aquél muchacho bigotón.
lunes, febrero 07, 2005
Si quita sus gafas
...
Escríbeme algo, me dijo. Yo me quedé pensando en la ocasión que mi mente se nubló, que me dio frío en la noche y terminé invadiendo una cama. Una noche que tres piedras fueron el timbre, que tu tía dormía en el cuarto de junto, que mojaste mis labios con tu lengua y tu cuello ahogaba mi rostro.
Hubo manos y fueron de artista, hubo pies y rascaban el colchón, hubo lengua y en mi boca se movía. Hubo algo que resbalaba detrás de ti, era sudor y era barrido por mis manos.
Nunca entiendo, me dijo, a veces lo que escribes me provoca depresión, insistió. Yo intenté decir que muchas ocasiones mis manos deseaban describir su cuerpo. Remitirme a recordarle con la cara, con los ojos perdidos, sin gafas y el cabello despeinado. Sin ropa, en su cama o en la mía, entre mi cabecera con sus manos amarradas por sus dedos o atorado en el quicio de su colchón y la pared. Ambos con caras desfasadas, ilógicas, poco comprensibles, iracundas, despiadadas, enmarcadas por los hombros rígidos, suavizadas por las cejas denostando sinrazón.
Con un mensaje un día dijo creerme herido, que en ese momento le maldecía. Yo reí porque no era cierto, porque verle me ayudó. Porque bajé del auto e imaginé su piel mientras regresaba a casa en el camión. Pensé en otras ocasiones y escenarios, instalé sus caricias, sumé mis toscos movimientos, dejé su cadera prensada por mis manos. Las imágenes las armé con saliva, las amarré con cabello, les delaté con mis brazos, escudriñe con meñiques, mordí suaves partes y obtuve maravillas. Aprobé pues funcionaba. Después del insano pensamiento descubrí que a tres cuadras debía haber bajado. Me importó un comino y el camino de más me sirvió para rellenar nuevas secuencias.
Comentó un lejano día, te extraño, eso dijo. A cuatro horas de distancia, le imaginé en el paraje de sierra. Dudé si alguna vez pisarían sus pies esa tierra, deseé que el aroma a Alamo entrara entre algún día en sus fauces nasales. Que el aliento compartiéramos entre hierba. Que la paz de volver a verle me regresara el alma al cuerpo. Que un buen día aparezca en mí la fuerza de poder quererle menos.
Imposible diría yo. Imposible le diría a los ojos, respondiendo a cualquiera de sus comentarios. Describiría una vida que imagino llana sin su estela de aroma, sin sus mordidas a mi cuello. Narraría el drama de imponerme pensamientos poco gráciles donde le violaría por la pena de dejarme. Que me deje si gusta, imposible, vuelvo a decirle, imposible el vivir feliz sin su presencia a mi lado.
Escríbeme algo, me dijo. Yo me quedé pensando en la ocasión que mi mente se nubló, que me dio frío en la noche y terminé invadiendo una cama. Una noche que tres piedras fueron el timbre, que tu tía dormía en el cuarto de junto, que mojaste mis labios con tu lengua y tu cuello ahogaba mi rostro.
Hubo manos y fueron de artista, hubo pies y rascaban el colchón, hubo lengua y en mi boca se movía. Hubo algo que resbalaba detrás de ti, era sudor y era barrido por mis manos.
Nunca entiendo, me dijo, a veces lo que escribes me provoca depresión, insistió. Yo intenté decir que muchas ocasiones mis manos deseaban describir su cuerpo. Remitirme a recordarle con la cara, con los ojos perdidos, sin gafas y el cabello despeinado. Sin ropa, en su cama o en la mía, entre mi cabecera con sus manos amarradas por sus dedos o atorado en el quicio de su colchón y la pared. Ambos con caras desfasadas, ilógicas, poco comprensibles, iracundas, despiadadas, enmarcadas por los hombros rígidos, suavizadas por las cejas denostando sinrazón.
Con un mensaje un día dijo creerme herido, que en ese momento le maldecía. Yo reí porque no era cierto, porque verle me ayudó. Porque bajé del auto e imaginé su piel mientras regresaba a casa en el camión. Pensé en otras ocasiones y escenarios, instalé sus caricias, sumé mis toscos movimientos, dejé su cadera prensada por mis manos. Las imágenes las armé con saliva, las amarré con cabello, les delaté con mis brazos, escudriñe con meñiques, mordí suaves partes y obtuve maravillas. Aprobé pues funcionaba. Después del insano pensamiento descubrí que a tres cuadras debía haber bajado. Me importó un comino y el camino de más me sirvió para rellenar nuevas secuencias.
Comentó un lejano día, te extraño, eso dijo. A cuatro horas de distancia, le imaginé en el paraje de sierra. Dudé si alguna vez pisarían sus pies esa tierra, deseé que el aroma a Alamo entrara entre algún día en sus fauces nasales. Que el aliento compartiéramos entre hierba. Que la paz de volver a verle me regresara el alma al cuerpo. Que un buen día aparezca en mí la fuerza de poder quererle menos.
Imposible diría yo. Imposible le diría a los ojos, respondiendo a cualquiera de sus comentarios. Describiría una vida que imagino llana sin su estela de aroma, sin sus mordidas a mi cuello. Narraría el drama de imponerme pensamientos poco gráciles donde le violaría por la pena de dejarme. Que me deje si gusta, imposible, vuelvo a decirle, imposible el vivir feliz sin su presencia a mi lado.
Animal
Le han dicho de todo.
Que es buen hijo, que el consentido, que según muy maduro desde niño, que a veces le apasiona todo, que a veces nada le gusta, que le aburre la espera, que habla con la boca a abierta, que es medio amanerado, que no a todas horas parece gustare la Coca-Cola hervida, que se ve menor, que se ve más grande, que se echa encima las broncas familiares, que se neurotiza por el reloj, que no sabe dónde deja el celular aunque lo tenga en el bolsillo, que puede querer de más, que pocas veces pierde paciencia, que a veces grita y manotea sin darse cuenta, que quiere y quiere mucho, que se ilusiona rápido, que no sabe perder, que se le sube, que se la cree, que es humano. Aunque a veces, se pasa de animal.
En una de tantas pasiones cortas, un buen día de cine que le debe a Mike Nichols, se topó con la leve recepción de reflexiones. En la pantalla, Natalie Portman se desnuda frente a Clive Owen. Se escucha de fondo en la voz de Morrisey, una canción de The Smiths. La escena llega, le vale madres tu mente y la viola. Alguien le dijo que exageraba cuando calificó de "bruta" a la película. Con un gesto asiente pues sabe que era cierto, que exageraba. Y es que, sus exageraciones son muestras de cariño hacia el objeto, persona o lugar que le cautiva.
"You shout your mouth, how can you say, that I go about the things in wrong way", continúa la voz de Morrisey en su cabeza.
En cierta parte de la cinta le explican cómo la verdad nos distingue a los hombres de los animales. Y, no es que sea mentiroso, pero el término le ajusta. Y no se siente mal con él. La mentira regularmente el sabe mal. Aunque la mentira le es aliento de historias salvajes en su mente, de nuevos mundo que nadie habita. A la mentira unos le llaman fantasía. Él le llama mentira. De mentiras vivió en sus depresiones, mentiras de Fuentes le ayudaron a pasar ciertas partes de su vida. Mentiras de Monteroso le hicieron reír. Mentiras de García Márquez lo llevaron a enamorarse de mundos ajenos donde que otros rellenan y fundan capitales sentimentales. Así a veces se prefiere el mundo de mentiras que adornan entre letras la mierda de la realidad.
Que era un buen muchacho, que lo extrañan en su casa, que gasta mucho, que duerme poco, que come mal, que traga aire, que es hijo de papi, que es un partidazo, que es mal amigo, que es borracho, que prefiere pasarsela en el antro que ir a ver a sus amigos, que la familia ya sospecha, que los papás de sus amigos se lo notaron, que su padre no sabe nada de él. Que quiere conocerlo.
¿Y se pierde en otra mentira? Y si no regresa hasta los treinta a su casa, sólo, soltero, sin hijos, cansado de vivir, con plena convicción de morir joven, con mucho dolor, con miedos, con resequedades en su piel, con las costras usuales en las manos, con la misma pasión por todo. ¿Pasará eso?
Que es buen hijo, que el consentido, que según muy maduro desde niño, que a veces le apasiona todo, que a veces nada le gusta, que le aburre la espera, que habla con la boca a abierta, que es medio amanerado, que no a todas horas parece gustare la Coca-Cola hervida, que se ve menor, que se ve más grande, que se echa encima las broncas familiares, que se neurotiza por el reloj, que no sabe dónde deja el celular aunque lo tenga en el bolsillo, que puede querer de más, que pocas veces pierde paciencia, que a veces grita y manotea sin darse cuenta, que quiere y quiere mucho, que se ilusiona rápido, que no sabe perder, que se le sube, que se la cree, que es humano. Aunque a veces, se pasa de animal.
En una de tantas pasiones cortas, un buen día de cine que le debe a Mike Nichols, se topó con la leve recepción de reflexiones. En la pantalla, Natalie Portman se desnuda frente a Clive Owen. Se escucha de fondo en la voz de Morrisey, una canción de The Smiths. La escena llega, le vale madres tu mente y la viola. Alguien le dijo que exageraba cuando calificó de "bruta" a la película. Con un gesto asiente pues sabe que era cierto, que exageraba. Y es que, sus exageraciones son muestras de cariño hacia el objeto, persona o lugar que le cautiva.
"You shout your mouth, how can you say, that I go about the things in wrong way", continúa la voz de Morrisey en su cabeza.
En cierta parte de la cinta le explican cómo la verdad nos distingue a los hombres de los animales. Y, no es que sea mentiroso, pero el término le ajusta. Y no se siente mal con él. La mentira regularmente el sabe mal. Aunque la mentira le es aliento de historias salvajes en su mente, de nuevos mundo que nadie habita. A la mentira unos le llaman fantasía. Él le llama mentira. De mentiras vivió en sus depresiones, mentiras de Fuentes le ayudaron a pasar ciertas partes de su vida. Mentiras de Monteroso le hicieron reír. Mentiras de García Márquez lo llevaron a enamorarse de mundos ajenos donde que otros rellenan y fundan capitales sentimentales. Así a veces se prefiere el mundo de mentiras que adornan entre letras la mierda de la realidad.
Que era un buen muchacho, que lo extrañan en su casa, que gasta mucho, que duerme poco, que come mal, que traga aire, que es hijo de papi, que es un partidazo, que es mal amigo, que es borracho, que prefiere pasarsela en el antro que ir a ver a sus amigos, que la familia ya sospecha, que los papás de sus amigos se lo notaron, que su padre no sabe nada de él. Que quiere conocerlo.
¿Y se pierde en otra mentira? Y si no regresa hasta los treinta a su casa, sólo, soltero, sin hijos, cansado de vivir, con plena convicción de morir joven, con mucho dolor, con miedos, con resequedades en su piel, con las costras usuales en las manos, con la misma pasión por todo. ¿Pasará eso?
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De la familia,
Típicos debrayes
jueves, febrero 03, 2005
Laboratorio
"I am human and I need to be loved
Justo like everybody esle does..."
Dicen así The Smiths en una de sus canciones más conocidas. Y eso me recuerda a alguien que un día se le ocurrió poner sujetos a prueba de su antojo. Había que reconocer que algo rondaba su cabeza y que necesitaba la confirmación de sus sentidos. Se obtuvo una muestra de tres sujetos que a permanencia voluntaria decidieron abandonar su vida por propia iniciativa.
****
Sujeto de investigación A
Complexión: Media.
Edad: 22 años.
Ocupación: Químico.
Frase inborrable: "Me vuelves loco" (dicho con la voz que haría Silvestre al comerce a Twety).
Paradero: Interfaz gráfica del chat.
______
El hábito del sujeto lo llevó a ser encontrado en una tarde de domingo en soledad, hace más de tres años en que la curiosidad del practicante llevó a un acercamiento más allá de lo común.
El sujeto presentose en perfecta puntualidad. Con la seña digna de un Tigre del Norte, celular en la mano, nervio y frente sudada fue conducido al lugar donde el experimento se llevó a cabo.
La sesión se inició con un tímido beso de parte del practicante. "Un hombre besa igual que una mujer", pensó el curioso. El sujeto cuenta la prueba como una éxperiencia memorable. El practicante no lo olvida. Simplemente ha tendio mejores fichas de análisis.
****
Sujeto de investigación B
Complexión: Gruesa
Edad: 35 años (?).
Ocupación: Maestro de baile.
Frase inborrable: "Que nalguitas tan ricas". .
Paradero: Antros en el DF, fiestas familiares, moteles de Veracruz.
_______
En el practicante nació el doble de curiosidad. Ósculos no bastaron. Necesitó pruebas feacientes de una posible enemistad con la dirección en que su pene era apuntado. Así que el sujeto de investigación B fue de utilidad paar comprobar las sensaciones indoloras del sexo anal. Si bien la acción demostrada en el lugar del experimento no fue la mejor, sirvió para comprobar la variedad de uso que puede tener el genital masculino. Se inauguróel uso de la charla postcoital. Y se hizo una delimitación de lo que el practicante no quiere en su vida.
****
Sujeto de investigación C
Complexión: Media
Edad: 19 años.
Ocupación: Estudiante.
Frase inborrable: "Que buena rola" (Cada que suena una canción de Thalía o Paulina Rubio.
Paradero: Campus de universidad patito, antros donde la música pop en español sea carta principal.
La virginal teoría de vida que el Sujeto de investigación C comprobó al practicante fue tan decepcionante como la inexistencia de un himen de vello anal.
Ante los constantes miedos del sujeto C a una posible acción coital, el practicante desistió de soportar el bajo nivel de charla y la poca imaginación que presentaba. La relación prefirió estancarse en una amistad de lejos, con muchos saluditos cortos cada que aprecen frente a sí.
La investigación arrojó que la relación sería poco provechosa para el practicante, prefierendo hacerse el loco cada que le son enviados mensajes por lo que nunca fue.
***
Hasta aquí los experimentos. La verdad el ánimo nunca estuvo para encontrarse con el tipo de especímenes que acaban de ser ennumerados.
Justo like everybody esle does..."
Dicen así The Smiths en una de sus canciones más conocidas. Y eso me recuerda a alguien que un día se le ocurrió poner sujetos a prueba de su antojo. Había que reconocer que algo rondaba su cabeza y que necesitaba la confirmación de sus sentidos. Se obtuvo una muestra de tres sujetos que a permanencia voluntaria decidieron abandonar su vida por propia iniciativa.
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Sujeto de investigación A
Complexión: Media.
Edad: 22 años.
Ocupación: Químico.
Frase inborrable: "Me vuelves loco" (dicho con la voz que haría Silvestre al comerce a Twety).
Paradero: Interfaz gráfica del chat.
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El hábito del sujeto lo llevó a ser encontrado en una tarde de domingo en soledad, hace más de tres años en que la curiosidad del practicante llevó a un acercamiento más allá de lo común.
El sujeto presentose en perfecta puntualidad. Con la seña digna de un Tigre del Norte, celular en la mano, nervio y frente sudada fue conducido al lugar donde el experimento se llevó a cabo.
La sesión se inició con un tímido beso de parte del practicante. "Un hombre besa igual que una mujer", pensó el curioso. El sujeto cuenta la prueba como una éxperiencia memorable. El practicante no lo olvida. Simplemente ha tendio mejores fichas de análisis.
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Sujeto de investigación B
Complexión: Gruesa
Edad: 35 años (?).
Ocupación: Maestro de baile.
Frase inborrable: "Que nalguitas tan ricas". .
Paradero: Antros en el DF, fiestas familiares, moteles de Veracruz.
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En el practicante nació el doble de curiosidad. Ósculos no bastaron. Necesitó pruebas feacientes de una posible enemistad con la dirección en que su pene era apuntado. Así que el sujeto de investigación B fue de utilidad paar comprobar las sensaciones indoloras del sexo anal. Si bien la acción demostrada en el lugar del experimento no fue la mejor, sirvió para comprobar la variedad de uso que puede tener el genital masculino. Se inauguróel uso de la charla postcoital. Y se hizo una delimitación de lo que el practicante no quiere en su vida.
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Sujeto de investigación C
Complexión: Media
Edad: 19 años.
Ocupación: Estudiante.
Frase inborrable: "Que buena rola" (Cada que suena una canción de Thalía o Paulina Rubio.
Paradero: Campus de universidad patito, antros donde la música pop en español sea carta principal.
La virginal teoría de vida que el Sujeto de investigación C comprobó al practicante fue tan decepcionante como la inexistencia de un himen de vello anal.
Ante los constantes miedos del sujeto C a una posible acción coital, el practicante desistió de soportar el bajo nivel de charla y la poca imaginación que presentaba. La relación prefirió estancarse en una amistad de lejos, con muchos saluditos cortos cada que aprecen frente a sí.
La investigación arrojó que la relación sería poco provechosa para el practicante, prefierendo hacerse el loco cada que le son enviados mensajes por lo que nunca fue.
***
Hasta aquí los experimentos. La verdad el ánimo nunca estuvo para encontrarse con el tipo de especímenes que acaban de ser ennumerados.
miércoles, enero 19, 2005
Virgo, ascendente en aries
Maldigo mi suerte que tan mal me hace obrar. Que me logra llano, que da doble monotonía.
Hoy me dijeron que era un mal profeta. Me dijeron que la cartomancia no es mi fuerte. Me amenazaron, me dieron un adios en abonos.
También me dijeron que no veo más allá de mi nariz, me encerraron en el mundo que yo mismo inventé, lograron derrotarme y ahora no pienso cambiar la concepción de un mediocre ser que en potencia encarno.
Hoy se burlaron de mis tontas concepciones, en la cara me echaron todo el drama de mi ser.
Hoy mi mente es pecera de antojos, de resoluciones incompletas, de medias tintas, de pesares y malos proyectos, de poca coherencia, de mucha locura.
Amanecí de nuevo encerrado en un sueño.
Era una habitación pequeña dentro de una casa de dos plantas. Degradados rojos en las paredes. No recuerod ventanas ni muebles.
Una escalera en mi paso que nunca ascendí. Una nipona con vestido de novia de gasa que me cocinaba y pedía ser parte de su vida.
No quiero desposarte, le decía, no quiero, no me gustas ni creo gustarte, continuaba hablando yo desesperado por sus ruegos sin sentido.
Giró el sueño como una cámara en película independiente, ahora la nipona me veía a ls ojos arrodillada cocinaba algo en una hornilla. Movía el sartén, yo me desesperaba, la pateaba, como perro le ordenaba que se fuera, que cerrara la puerta y que no dejara entrar el frío.
El sueño se acabó. Desperté en mi cama. El ruido del celular fue el que tronó mis tímpanos. Encendí el radio y el boiler también. Me metí al baño y no soporté mi ser.
Unos preguntan si fabrico una depresión, otros preguntan con qué dinero viviré, unos afirman el contrato que puede sacarlos de mi vida, otros parpadean como interfaz gráfica del chat. Hoy comenzó mi día con un poco de repudio propio. Y creo que terminará igual por saberme ese ascendente en aries, nunca de ascendente piscis, es otro virgo que apareció por allí. El mismo que celebra tragedias propias, el mismo que echa lumbre simplemente por querer por ser él.
Hoy me dijeron que era un mal profeta. Me dijeron que la cartomancia no es mi fuerte. Me amenazaron, me dieron un adios en abonos.
También me dijeron que no veo más allá de mi nariz, me encerraron en el mundo que yo mismo inventé, lograron derrotarme y ahora no pienso cambiar la concepción de un mediocre ser que en potencia encarno.
Hoy se burlaron de mis tontas concepciones, en la cara me echaron todo el drama de mi ser.
Hoy mi mente es pecera de antojos, de resoluciones incompletas, de medias tintas, de pesares y malos proyectos, de poca coherencia, de mucha locura.
Amanecí de nuevo encerrado en un sueño.
Era una habitación pequeña dentro de una casa de dos plantas. Degradados rojos en las paredes. No recuerod ventanas ni muebles.
Una escalera en mi paso que nunca ascendí. Una nipona con vestido de novia de gasa que me cocinaba y pedía ser parte de su vida.
No quiero desposarte, le decía, no quiero, no me gustas ni creo gustarte, continuaba hablando yo desesperado por sus ruegos sin sentido.
Giró el sueño como una cámara en película independiente, ahora la nipona me veía a ls ojos arrodillada cocinaba algo en una hornilla. Movía el sartén, yo me desesperaba, la pateaba, como perro le ordenaba que se fuera, que cerrara la puerta y que no dejara entrar el frío.
El sueño se acabó. Desperté en mi cama. El ruido del celular fue el que tronó mis tímpanos. Encendí el radio y el boiler también. Me metí al baño y no soporté mi ser.
Unos preguntan si fabrico una depresión, otros preguntan con qué dinero viviré, unos afirman el contrato que puede sacarlos de mi vida, otros parpadean como interfaz gráfica del chat. Hoy comenzó mi día con un poco de repudio propio. Y creo que terminará igual por saberme ese ascendente en aries, nunca de ascendente piscis, es otro virgo que apareció por allí. El mismo que celebra tragedias propias, el mismo que echa lumbre simplemente por querer por ser él.
sábado, enero 15, 2005
Asalto a Cartier
Viernes 14 de enero. Siete de la tarde y nada que hacer. Selene y yo nos sonrojamos con la champagne no tan barata que Agüera le regaló. En casa de Pilar, luego de unas albóndigas en riquisima salsa de tomate, pasta con especias y mantequilla, vino blanco y consomé con queso, fue que buscamos a Zeus, el plan había sido dispuesto para que en El Greco nos viéramos con él, con Mario Alberto Mejía, Ulises Riuz y el par de fotógrafos que pronto entrarán a Cambio. El plan se cambió, MAM no llegó y decidimos checar una película, cenar en Angelópolis y escoger una corbata para el informe del gobernador.
Todo normal, todo común. Sin novedad en el frente, niñas fresas de la mano de niños fresas, gente bien caminando, gente nice comprando y haciendo como que compraban. Zeus de adelantó a Scappino con su grácil andar de oso panda, Selene y yo nos desvivimos un momento por el escaprate en LOB. Iba a darme una vuelta por el MixUp, pero Selene me mostró una gorra de ferrocarrilero con precio de 122 pesos que, de haberlos tenido en la bolsa, la cachucha ya estaría en mi cabeza. Dos pasos y nos internamos entre los pantalones y descuentos cuando dos disparos se escucharon y un grito colectivo inundó la plaza comercial.
No pensé. Volté a ver a Selene, Selene volteó hacía mí. El par de ilógicos tuvieron un orgasmo por la adrenalina mientras los asistentes a la tienda se tiraban al suelo y el tiempo se hacía nada. No pensé de nuevo. Me abalacé a las galerías, quería ver. Selene me pendejeaba a lo lejos, ahora que lo pienso, yo mismo me intulto. No pensé en los disparos, me valió madres todos, fuí irracional, quería ver. Mi condición de metiche se menguó un poco cuando se escucharon los otros dos balazos. Corrí de nuevo al aparador. El guardia me ordenaba que fuera hacia atràs. Selene seguìa maldiciendo mi estùpida temeridad. La gente corrìa afuera. Se arrastraban, una niña lloraba de la mano de su papá, ambos corrían hacia el estacionamiento. Pasaba la gente y la incertidumbre no nos dejaba. Selene y yo pedimos salir. "Somos prensa, debemos estar afuera", decía ella, el policía no creía. Después de ver que Zeus estaba bien, encerrado en Scappino me alivié un poco del nerviosismo previo que tuve al intentar buscarlo por el celular.
Zeus no estuvo del todo bien. La curiosisda se la calmó el balazo en la esquina superior de Scappino, al momento vio la manera en que las cajeras se tiraban, lloraban, morían de miedo.
Cuando se instauró el silencio los tres salimos de las prisiones de seguridad en que se habìan convertido las tiendas. Un mar de confusos policias se apostabn sobre Cartier. Cristales rotos, gente en shock y tres mirones completaron la escena. ¿Pues va la nota no? dijo Selene. Yo no respondí y saque pluma y libreta, incluso violé los dos hilos de tranquilidad que el quedaban a la testigo frontal. "Tranquilo. Se porfesional", me dijeron a regañadientes Selene y Zeus. Estaba yo invadido por adrenalina, se me salieron 30 gramos de psicosis, me puse a juntar datos. La ese y la zeta se fueron por la reacción de los compradores. Mientras dentro de Cartier podías ver montones de cristal roto en el suelo. El símbolo de la casa estaba tirado entre el mostrador donde una nerviosa señorita intentaba explicar lo ocurrido:
"Llegó un tipo de aspecto descuidado, en pants y con una maleta, él gritó: 'Ahora sí se las cargò la chingada', sacò un mazo y una pistola, rompió los cristales, yo me tiré al suelo."
La escena del lugar era de película gringa, la otra señorita que atendìa en Cartier estaba menos completa que el vidrio en el suelo. Le daban primero auxilios, la hacìan entrar en reacción. Los policias comenzaron a acordonar, empezaron a checar las pruebas, las pistas, lo que fuera.
Media hora después Selene estaba en cuclillas sobre una gota de sangre. Yo no le habìa creído que alguien hubiera resultado herido, hasta que el perito lo comprobó y señalò las marcas sobre el mosaico de la plaza. "¿Me crees ahora?", me decìa en la màs honda indignación Selene. Habìa desconfiado de ella. Nunca hagas eso.
Luego llegaron otros reporteros, más mirones, gente nice que tomaba fotos del atraco con la tecnología de su celular. Un juguito del 100% Natural pa' bajar el susto, sin azucar para no provocarnos la diabetes.
El ambiente era de episodio de CSI. Me sentì en serie gringa pro un dìa, al Zeus se le saliò el bajòn de adrenalina con un poquito de llanto, a mi me doliò la cabeza. Selene sigue chingàndome con que soy un pendejo por acercarme a los cristales luego de la balacera. Yo sólo pienso que en efecto, fue insano el exitarme con eso. Pero recuerdo el primer dìa que sentí un temblor bajo mis piernas y el sentimiento es parecido. Emociòn rara, adrenalina. Estúpida adrenalina.
Todo normal, todo común. Sin novedad en el frente, niñas fresas de la mano de niños fresas, gente bien caminando, gente nice comprando y haciendo como que compraban. Zeus de adelantó a Scappino con su grácil andar de oso panda, Selene y yo nos desvivimos un momento por el escaprate en LOB. Iba a darme una vuelta por el MixUp, pero Selene me mostró una gorra de ferrocarrilero con precio de 122 pesos que, de haberlos tenido en la bolsa, la cachucha ya estaría en mi cabeza. Dos pasos y nos internamos entre los pantalones y descuentos cuando dos disparos se escucharon y un grito colectivo inundó la plaza comercial.
No pensé. Volté a ver a Selene, Selene volteó hacía mí. El par de ilógicos tuvieron un orgasmo por la adrenalina mientras los asistentes a la tienda se tiraban al suelo y el tiempo se hacía nada. No pensé de nuevo. Me abalacé a las galerías, quería ver. Selene me pendejeaba a lo lejos, ahora que lo pienso, yo mismo me intulto. No pensé en los disparos, me valió madres todos, fuí irracional, quería ver. Mi condición de metiche se menguó un poco cuando se escucharon los otros dos balazos. Corrí de nuevo al aparador. El guardia me ordenaba que fuera hacia atràs. Selene seguìa maldiciendo mi estùpida temeridad. La gente corrìa afuera. Se arrastraban, una niña lloraba de la mano de su papá, ambos corrían hacia el estacionamiento. Pasaba la gente y la incertidumbre no nos dejaba. Selene y yo pedimos salir. "Somos prensa, debemos estar afuera", decía ella, el policía no creía. Después de ver que Zeus estaba bien, encerrado en Scappino me alivié un poco del nerviosismo previo que tuve al intentar buscarlo por el celular.
Zeus no estuvo del todo bien. La curiosisda se la calmó el balazo en la esquina superior de Scappino, al momento vio la manera en que las cajeras se tiraban, lloraban, morían de miedo.
Cuando se instauró el silencio los tres salimos de las prisiones de seguridad en que se habìan convertido las tiendas. Un mar de confusos policias se apostabn sobre Cartier. Cristales rotos, gente en shock y tres mirones completaron la escena. ¿Pues va la nota no? dijo Selene. Yo no respondí y saque pluma y libreta, incluso violé los dos hilos de tranquilidad que el quedaban a la testigo frontal. "Tranquilo. Se porfesional", me dijeron a regañadientes Selene y Zeus. Estaba yo invadido por adrenalina, se me salieron 30 gramos de psicosis, me puse a juntar datos. La ese y la zeta se fueron por la reacción de los compradores. Mientras dentro de Cartier podías ver montones de cristal roto en el suelo. El símbolo de la casa estaba tirado entre el mostrador donde una nerviosa señorita intentaba explicar lo ocurrido:
"Llegó un tipo de aspecto descuidado, en pants y con una maleta, él gritó: 'Ahora sí se las cargò la chingada', sacò un mazo y una pistola, rompió los cristales, yo me tiré al suelo."
La escena del lugar era de película gringa, la otra señorita que atendìa en Cartier estaba menos completa que el vidrio en el suelo. Le daban primero auxilios, la hacìan entrar en reacción. Los policias comenzaron a acordonar, empezaron a checar las pruebas, las pistas, lo que fuera.
Media hora después Selene estaba en cuclillas sobre una gota de sangre. Yo no le habìa creído que alguien hubiera resultado herido, hasta que el perito lo comprobó y señalò las marcas sobre el mosaico de la plaza. "¿Me crees ahora?", me decìa en la màs honda indignación Selene. Habìa desconfiado de ella. Nunca hagas eso.
Luego llegaron otros reporteros, más mirones, gente nice que tomaba fotos del atraco con la tecnología de su celular. Un juguito del 100% Natural pa' bajar el susto, sin azucar para no provocarnos la diabetes.
El ambiente era de episodio de CSI. Me sentì en serie gringa pro un dìa, al Zeus se le saliò el bajòn de adrenalina con un poquito de llanto, a mi me doliò la cabeza. Selene sigue chingàndome con que soy un pendejo por acercarme a los cristales luego de la balacera. Yo sólo pienso que en efecto, fue insano el exitarme con eso. Pero recuerdo el primer dìa que sentí un temblor bajo mis piernas y el sentimiento es parecido. Emociòn rara, adrenalina. Estúpida adrenalina.
jueves, enero 13, 2005
Borra, regresa.
¿Qué haces cuando una sonrisa ajena te mata? ¿Qué llevas a tu corazón cuando alguien tiene un precioso par de ojos y no deja de mirarte? Esa persona te sonríe, te ve, te agrada. Es gusto mutuo el conocerse.
Una noche fría de enero. El aire azota la iglesia de Nuestra Señora del Cielo. Su estilo arquitectónico barroco indígena no importa en el momento. Es una misa en memoria de alguien. Posteriormente a un funeral ya nadie quiere saber nada. Ya enterró a su muerto, ya intenta vivir con el dolor que le dejó aquél que se fue. Ya no llora, solo recuerda, sólo se le estremecen los músculos cardio vasculares, busca un alivio, traga el aliento mecánicamente, se encuentra en standby. Vive. Lo que le queda, vive. Así vi a Ramón. De unos 24 años, el hombre-niño con los ojos más destellantes que he visto se montaba en el dolor, en su pena. Lloraba por su ex novio. Por Toño.
A Ramón le supe sus mañas el día que lo vi en el "Mandragoras", un día que a Natalie, ex compañera de la universidad se le ocurrió presentarlo. Ahí, minutos más tarde llegó Toño, sería cuestión de días lo que llevaban separador. Visualmente crucé miradas de inmediato con Ramón. De facciones finas, andar cordial, sentidos agudos, lentes cubriendo sus brillantes ojos, con actitud de hombre, su imagen es la de un niño de 14 años. Frágil, de osamenta tierna. De delgados músculos. Concordamos en muchas cosas, en la música, en los comentarios, en degustar el ganado y dividirlo. A Toño le molestó tal complicidad, mal pensó mi amigo, mal pensó.
Y es que esa vez, en que Antonio Chamorro temió que su ex novio, el tierno Ramón se desayunara al Edmundo que en previas ocasiones no consiguió, fue la última vez que tanto Ramón, como yo, lo vimos con aliento, con vida, bailando a su modo la versión de California dreamin' de los Royal Gigolos. Fue la última vez que se zampó unas cervezas. El hombre andaba ocupado con su proyecto de organización no gubernamental. El chavo era movido, no sé porque nos dejó. No sé cuál habría sido su argumento, no sé si habría sido un buen argumento.
Hace como una semana exactamente fue que Don Mario Martel me arrancó a Toño enseñándome una esquela publicada por La Jornada de Oriente, en ella, Juventud Alpha, grupo que había fundado cuando se enteró de su condición seropositiva, se despedía haciéndole todos los honores que no pudieron recordar cuando lo exhiliaron de él, de su creación.
Un día que se me ocurrió tener la autoestima al doble de elevada fue que en el sedan blanco de la mamá de Zeus nos fue comunicada la mala nueva. Incredulidad fue lo que tuve los siguientes diez minutos que el señor Zeus manejó hacía el zócalo de Puebla para encontrar el diario donde Martel vio del terrible desaguisado. Selene lo confirmó cuando se bajó del carro, pagó los 10 pesos que el diario vale acompañado de la edición nacional, lo llevó al bocho y lo escudriñamos entre todos. Ahí estaba, ahí estaba su nombre. Todo concordaba. El amigo de Nata. El ex de Ramón. Un buen amigo mío en potencia. ¿Qué demonios pasó? No sabíamos. Suicido fue lo que confirmó Natali, destrozada como la describió Selene, como la escuchó al teléfono. Fue duro, me dio un madrazo, me regreso a la tierra como aquella sabia lección de mi madre.
Así fue que pasó uno de los momento más incómodos en mi vida. Cuando asistimos a la iglesia de Nuestra Señora del Cielo, ni Selene, ni Paulina sabíamos qué encontraríamos, no sabíamos si veríamos una familia deshecha, a los amigos desparpajados por toda la capilla.
El retablo dorado, salpicado de ángeles, en un baño de oro, nos recibió con el padre encaramado al púlpito, dando la misa de despedida. Ramón llegó tarde. Cuando Selene fue a recordar a qué sabía la hostia el hombre-niño apareció entre las bancas. Derrotado, aplastado, sumergido en su limbo. Metido en su mente. Tuve que dejar sola a Paulina, la abandoné en la fría banca de madera, di cuatro pasos, vi hacia la cúpula, las tres bóvedas del edifico parecían empotradas, lucían dormidas siendo testigo del dolor en toda esa gente.
Llegué a Ramón, le acerqué mi mano por su hombro. Volteó, me miró, sonrió. Aún con su sentir, con su alma llena de luto, con el pesar de sus párpados, lo violáceo de sus ojeras, aún así pude ver ese destello en sus ojos. Noté lo increíble de un alma fuerte en esa mirada. No creo volver a ver una mirada así. En el continuar de la misa, este guiñapo de hombre que me precio en ser le acompañó en silencio. Pude omitir la estupidez de mi verbo y acompañe callado. Creo que esa noche, cuando el viento azotaba a Nuestra Señora del Cielo, cuando miraba el retablo bañado en oro, salpicado de ángeles, es noche fue que aprendí a callar.
Desde esa fecha es que mi mente no para de cantar "Erase, rewind", canción de The Cardigans que nada tiene que ver con la anécdota pero que resume los sentimientos que esa noche nacieron en mi.
"Hey...what did you ear me said. You know the diference it makes. I said it's fine before. But I don't think so no more. I said it's fine before...", así rezaría la rubia que es vocal de la banda, lo mismo he rezado cada noche en mi cuarto, cuando apago las luces y mi ciclo de música barroca termina.
Ahora, cuando pongo GRAN TURISMO, disco de The Cardigans nace en mí la sensación de que en la vida todos podemos ser una pieza del cassete que se borra y regresa. Con esa canción muero en la noche. Con esa sensación me despido a la vida en caso de no despertar nuevamente. "I've change my mind... I've take it best... erase and rewind."
Una noche fría de enero. El aire azota la iglesia de Nuestra Señora del Cielo. Su estilo arquitectónico barroco indígena no importa en el momento. Es una misa en memoria de alguien. Posteriormente a un funeral ya nadie quiere saber nada. Ya enterró a su muerto, ya intenta vivir con el dolor que le dejó aquél que se fue. Ya no llora, solo recuerda, sólo se le estremecen los músculos cardio vasculares, busca un alivio, traga el aliento mecánicamente, se encuentra en standby. Vive. Lo que le queda, vive. Así vi a Ramón. De unos 24 años, el hombre-niño con los ojos más destellantes que he visto se montaba en el dolor, en su pena. Lloraba por su ex novio. Por Toño.
A Ramón le supe sus mañas el día que lo vi en el "Mandragoras", un día que a Natalie, ex compañera de la universidad se le ocurrió presentarlo. Ahí, minutos más tarde llegó Toño, sería cuestión de días lo que llevaban separador. Visualmente crucé miradas de inmediato con Ramón. De facciones finas, andar cordial, sentidos agudos, lentes cubriendo sus brillantes ojos, con actitud de hombre, su imagen es la de un niño de 14 años. Frágil, de osamenta tierna. De delgados músculos. Concordamos en muchas cosas, en la música, en los comentarios, en degustar el ganado y dividirlo. A Toño le molestó tal complicidad, mal pensó mi amigo, mal pensó.
Y es que esa vez, en que Antonio Chamorro temió que su ex novio, el tierno Ramón se desayunara al Edmundo que en previas ocasiones no consiguió, fue la última vez que tanto Ramón, como yo, lo vimos con aliento, con vida, bailando a su modo la versión de California dreamin' de los Royal Gigolos. Fue la última vez que se zampó unas cervezas. El hombre andaba ocupado con su proyecto de organización no gubernamental. El chavo era movido, no sé porque nos dejó. No sé cuál habría sido su argumento, no sé si habría sido un buen argumento.
Hace como una semana exactamente fue que Don Mario Martel me arrancó a Toño enseñándome una esquela publicada por La Jornada de Oriente, en ella, Juventud Alpha, grupo que había fundado cuando se enteró de su condición seropositiva, se despedía haciéndole todos los honores que no pudieron recordar cuando lo exhiliaron de él, de su creación.
Un día que se me ocurrió tener la autoestima al doble de elevada fue que en el sedan blanco de la mamá de Zeus nos fue comunicada la mala nueva. Incredulidad fue lo que tuve los siguientes diez minutos que el señor Zeus manejó hacía el zócalo de Puebla para encontrar el diario donde Martel vio del terrible desaguisado. Selene lo confirmó cuando se bajó del carro, pagó los 10 pesos que el diario vale acompañado de la edición nacional, lo llevó al bocho y lo escudriñamos entre todos. Ahí estaba, ahí estaba su nombre. Todo concordaba. El amigo de Nata. El ex de Ramón. Un buen amigo mío en potencia. ¿Qué demonios pasó? No sabíamos. Suicido fue lo que confirmó Natali, destrozada como la describió Selene, como la escuchó al teléfono. Fue duro, me dio un madrazo, me regreso a la tierra como aquella sabia lección de mi madre.
Así fue que pasó uno de los momento más incómodos en mi vida. Cuando asistimos a la iglesia de Nuestra Señora del Cielo, ni Selene, ni Paulina sabíamos qué encontraríamos, no sabíamos si veríamos una familia deshecha, a los amigos desparpajados por toda la capilla.
El retablo dorado, salpicado de ángeles, en un baño de oro, nos recibió con el padre encaramado al púlpito, dando la misa de despedida. Ramón llegó tarde. Cuando Selene fue a recordar a qué sabía la hostia el hombre-niño apareció entre las bancas. Derrotado, aplastado, sumergido en su limbo. Metido en su mente. Tuve que dejar sola a Paulina, la abandoné en la fría banca de madera, di cuatro pasos, vi hacia la cúpula, las tres bóvedas del edifico parecían empotradas, lucían dormidas siendo testigo del dolor en toda esa gente.
Llegué a Ramón, le acerqué mi mano por su hombro. Volteó, me miró, sonrió. Aún con su sentir, con su alma llena de luto, con el pesar de sus párpados, lo violáceo de sus ojeras, aún así pude ver ese destello en sus ojos. Noté lo increíble de un alma fuerte en esa mirada. No creo volver a ver una mirada así. En el continuar de la misa, este guiñapo de hombre que me precio en ser le acompañó en silencio. Pude omitir la estupidez de mi verbo y acompañe callado. Creo que esa noche, cuando el viento azotaba a Nuestra Señora del Cielo, cuando miraba el retablo bañado en oro, salpicado de ángeles, es noche fue que aprendí a callar.
Desde esa fecha es que mi mente no para de cantar "Erase, rewind", canción de The Cardigans que nada tiene que ver con la anécdota pero que resume los sentimientos que esa noche nacieron en mi.
"Hey...what did you ear me said. You know the diference it makes. I said it's fine before. But I don't think so no more. I said it's fine before...", así rezaría la rubia que es vocal de la banda, lo mismo he rezado cada noche en mi cuarto, cuando apago las luces y mi ciclo de música barroca termina.
Ahora, cuando pongo GRAN TURISMO, disco de The Cardigans nace en mí la sensación de que en la vida todos podemos ser una pieza del cassete que se borra y regresa. Con esa canción muero en la noche. Con esa sensación me despido a la vida en caso de no despertar nuevamente. "I've change my mind... I've take it best... erase and rewind."
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martes, enero 04, 2005
Que la boca se me haga chicharrón
A mi padre toda la colonia Azteca lo ha conocido como “El Chicharrón”.
Cuando se casó por tercera vez y todos sus hijos estuvimos bien creciditos, el pueblo le cambió el sobrenombre.
Ahora es conoció como “Don Chicharrón”. Vaya cambio.
Tal mote se lo debe al bisabuelo Chantré que un buen día le dio un cesto lleno de mazorca al tierno Ildefonso, con la orden de llevárselo a su puerco predilecto.
El bisabuelo Chantré tenía un orgullo en su chiquero.
Su semental.
Al barraco le apodó “El Chicharrón” desde que creyó que el futuro del animal no pasaría del cazo de las carnitas, las cubetas de manteca o su cabeza hecha taquitos.
Pero el destino lo cambió de pensar cuando el cerdo se apoderó de tres tetas de su nana.
“Salió cabrón el marrano”, seguramente dijo el bisabuelo Chantré.
Fue tal la alevosía, que “El Chicharrón” mató de hambre a cuatro de sus hermanos. Así el bisabuelo lo separó de la camada, prefirió criarlo él mismo; le cobró los cuatro consanguíneos cruzándolo con cuanta puerca se le ponía enfrente.
Para cuando mi abuela parió a mi padre el barraco ya había logrado preñar a siete puercas.
Para cuando “El Chicharrón” se conocía como el mejor semental del pueblo mi padre se quedó sin madre.
La abuela lo abandonó.
Ella prefirió los rumbos del buen dinero proveniente de los tamales y, al parecer, también de la putería.
Perdón, no es que yo le diga puta a mi abuela, que en santa paz debe estar. No, yo no lo digo. Lo decía todo el pueblo.
Cuando le dolió la cara de tal fama, la abuela salió corriendo del pueblo. Leonor pidió a Don Chantré que criara a su hijo.
Así, mi padre no vivió tan de cerca esa mala fama de su madre.
Tuvo la suerte de no ser señalado como sus otros tres hermanos mayores, quienes a pulso llevaron eso de "ser hijos de puta".
Y no cualquier puta... una puta que vendía tamales. Muy buenos, por cierto. Y eso, también se lo reconocía todo el pueblo.
Así que a sus siete años, el pequeño Ildelfonso tenía bien definidas sus tareas: Dar de comer a los caballos. Recoger los huevos de las gallinas. Recorrer el rancho de Chincontla. Limpiar la mierda del borrego. Podar los arrayanes del jardín.
Todo lo hacía por un taco que su madre le negó y que el abuelo le cobraba con trabajo.
El niño comía lo que había.
La esposa de Don Chantré lo odiaba por ser hijo de la bastarda de Leonor.
Doña Maruja nunca perdonó a su marido por dejar que esa niña creciera con ellos, menos le gustó que le dejara arrumbado a su cuarto hijo.
Así el pobre chamaco arrimado era el hijo de la bastarda, era hijo de puta y era hijo de una muy famosa tamalera. Todo en uno. Maravilla de muchachito.
A pesar del poco cariño que Maruja le profesaba, los frijoles bien guisados no le faltaron a Ildelfonso. La señora podría ser muy cabrona, una arpía de primer, pero en ese hogar se comía bien, era de esos donde no hace falta el sabor del cilantro ni los caldos se pasan de sal. Donde hay tortilla hecha a mano, guacamole y chiltepín. Las mujeres serranas además de cabronas, cocinan de maravilla. Pregunte usted nomas.
En fin. Un día la Maruja desgranó el maíz.
Antes de que los granos se fueran al metate echó toda la mazorca en un chiquigüite y se lo pasó a Don Chantré.
Acto seguido el abuelo llamó a su entenado, mi padre.
Ildelfonso venía con siete huevos de totola en las manos.
Se desocupó y atendió a mi bisabuelo. La orden fue llevarle la mazorca a su orgullo: “El Chicharrón”.
Mi padre perdió la costumbre de acercarse al chiquero cuando uno de los peones fue mordido por aquél monstruo de tocino.
Sin miedo, el niño de siete años buscó la trompa del barraco.
Rodeó el chiquero y vigiló al puerco, aguantando todo el aroma a majada que desprendía.
El Chicharrón llevaba dos días sin comer, quién sabe por qué.
Cuando olió la mazorca fresca se abalanzó contra el pobre chamaco.
El chiquero, el chiquihuite, el pobre de Ildefonso y las mazorcas salieron volando por tremendo toponazo del semental.
El saldo fue un gallinero enloquecido por el ruido, dos borregos escapados, un barraco en fuga y la nariz rota del pobre niño. Un mar de sangre en su cara sucia entre lodo y majada.
De “El Chicharrón” ya nada se supo.
Algunos cuentan que por los llanos cercanos a la colonia intentó violar a una anciana.
Bromeando, el abuelo intentó calmar torpemente las lágrimas de Ildefonso. Y zaz, él fue el nuevo Chicharrón.
Así se le quedó para toda su vida.
De esa infancia llena de trabajo mi padre guarda, además de la anécdota de su mote, el deseo de no saber de su madre.
Deseo que llevó a cabo hasta el día de la muerte de aquella señora.
En el funeral, Ildefonso se enteró que fue el cuarto hermano de una familia de 14 hijos en total.
La abuela era incontenible.
Y así, a sus treinta y tantos, dolido aún por el abandono, por el frentazo que le dio el barraco, por su infancia perdida, se reencontró con su madre, quien yacía en un féretro barato.
Velada por todos sus hijos.
Incluso por Ildefonso, “El Chicharrón”, como lo conocía la colonia entera.
Cuando se casó por tercera vez y todos sus hijos estuvimos bien creciditos, el pueblo le cambió el sobrenombre.
Ahora es conoció como “Don Chicharrón”. Vaya cambio.
Tal mote se lo debe al bisabuelo Chantré que un buen día le dio un cesto lleno de mazorca al tierno Ildefonso, con la orden de llevárselo a su puerco predilecto.
El bisabuelo Chantré tenía un orgullo en su chiquero.
Su semental.
Al barraco le apodó “El Chicharrón” desde que creyó que el futuro del animal no pasaría del cazo de las carnitas, las cubetas de manteca o su cabeza hecha taquitos.
Pero el destino lo cambió de pensar cuando el cerdo se apoderó de tres tetas de su nana.
“Salió cabrón el marrano”, seguramente dijo el bisabuelo Chantré.
Fue tal la alevosía, que “El Chicharrón” mató de hambre a cuatro de sus hermanos. Así el bisabuelo lo separó de la camada, prefirió criarlo él mismo; le cobró los cuatro consanguíneos cruzándolo con cuanta puerca se le ponía enfrente.
Para cuando mi abuela parió a mi padre el barraco ya había logrado preñar a siete puercas.
Para cuando “El Chicharrón” se conocía como el mejor semental del pueblo mi padre se quedó sin madre.
La abuela lo abandonó.
Ella prefirió los rumbos del buen dinero proveniente de los tamales y, al parecer, también de la putería.
Perdón, no es que yo le diga puta a mi abuela, que en santa paz debe estar. No, yo no lo digo. Lo decía todo el pueblo.
Cuando le dolió la cara de tal fama, la abuela salió corriendo del pueblo. Leonor pidió a Don Chantré que criara a su hijo.
Así, mi padre no vivió tan de cerca esa mala fama de su madre.
Tuvo la suerte de no ser señalado como sus otros tres hermanos mayores, quienes a pulso llevaron eso de "ser hijos de puta".
Y no cualquier puta... una puta que vendía tamales. Muy buenos, por cierto. Y eso, también se lo reconocía todo el pueblo.
Así que a sus siete años, el pequeño Ildelfonso tenía bien definidas sus tareas: Dar de comer a los caballos. Recoger los huevos de las gallinas. Recorrer el rancho de Chincontla. Limpiar la mierda del borrego. Podar los arrayanes del jardín.
Todo lo hacía por un taco que su madre le negó y que el abuelo le cobraba con trabajo.
El niño comía lo que había.
La esposa de Don Chantré lo odiaba por ser hijo de la bastarda de Leonor.
Doña Maruja nunca perdonó a su marido por dejar que esa niña creciera con ellos, menos le gustó que le dejara arrumbado a su cuarto hijo.
Así el pobre chamaco arrimado era el hijo de la bastarda, era hijo de puta y era hijo de una muy famosa tamalera. Todo en uno. Maravilla de muchachito.
A pesar del poco cariño que Maruja le profesaba, los frijoles bien guisados no le faltaron a Ildelfonso. La señora podría ser muy cabrona, una arpía de primer, pero en ese hogar se comía bien, era de esos donde no hace falta el sabor del cilantro ni los caldos se pasan de sal. Donde hay tortilla hecha a mano, guacamole y chiltepín. Las mujeres serranas además de cabronas, cocinan de maravilla. Pregunte usted nomas.
En fin. Un día la Maruja desgranó el maíz.
Antes de que los granos se fueran al metate echó toda la mazorca en un chiquigüite y se lo pasó a Don Chantré.
Acto seguido el abuelo llamó a su entenado, mi padre.
Ildelfonso venía con siete huevos de totola en las manos.
Se desocupó y atendió a mi bisabuelo. La orden fue llevarle la mazorca a su orgullo: “El Chicharrón”.
Mi padre perdió la costumbre de acercarse al chiquero cuando uno de los peones fue mordido por aquél monstruo de tocino.
Sin miedo, el niño de siete años buscó la trompa del barraco.
Rodeó el chiquero y vigiló al puerco, aguantando todo el aroma a majada que desprendía.
El Chicharrón llevaba dos días sin comer, quién sabe por qué.
Cuando olió la mazorca fresca se abalanzó contra el pobre chamaco.
El chiquero, el chiquihuite, el pobre de Ildefonso y las mazorcas salieron volando por tremendo toponazo del semental.
El saldo fue un gallinero enloquecido por el ruido, dos borregos escapados, un barraco en fuga y la nariz rota del pobre niño. Un mar de sangre en su cara sucia entre lodo y majada.
De “El Chicharrón” ya nada se supo.
Algunos cuentan que por los llanos cercanos a la colonia intentó violar a una anciana.
Bromeando, el abuelo intentó calmar torpemente las lágrimas de Ildefonso. Y zaz, él fue el nuevo Chicharrón.
Así se le quedó para toda su vida.
De esa infancia llena de trabajo mi padre guarda, además de la anécdota de su mote, el deseo de no saber de su madre.
Deseo que llevó a cabo hasta el día de la muerte de aquella señora.
En el funeral, Ildefonso se enteró que fue el cuarto hermano de una familia de 14 hijos en total.
La abuela era incontenible.
Y así, a sus treinta y tantos, dolido aún por el abandono, por el frentazo que le dio el barraco, por su infancia perdida, se reencontró con su madre, quien yacía en un féretro barato.
Velada por todos sus hijos.
Incluso por Ildefonso, “El Chicharrón”, como lo conocía la colonia entera.
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