lunes, julio 31, 2006

jueves, julio 27, 2006

Dos mujeres y un Capote

Por una mujer volví a pensar en Truman Capote.
Fue culpa de la procuradora Villeda, mientras esperaba para verla a sazón de una entrevista. Truman volvió hecho un reportaje. Un reportaje en las páginas de Proceso, sobre cómo reencarnó en Seymour Hoffman para la movie “Capote”.
En el escrito -que ya unos buenos meses tiene de publicado- leí cómo Truman llegaba al tuétano de sus entrevistados, cómo casi establecía esa conexión al puro estilo del síndrome de Estocolmo con aquellos que estaban a merced de su mente manipuladora.
Mientras leía me sentí observado por un horroroso retrato. La fingida sonrisa de Mario Marín, enmarcada por esos labios con un carmín casi de puta, me daba pánico, me asqueó la hora y cacho que estuve esperando.
No tuve más remedio que sumirme en la historia de Truman hecho Seymour, Seymour hecho Truman.
***
Por otra mujer conocí a Truman Capote.
Y mi memoria, retornó una vez más a ‘A sangre fría’.
Recordé lo mucho que me marcó la historia de Perry, aquél amante, ladrón, asesino, protagonista de uno de los crímenes que causaron el mayor de los revueltos en los 60’s en Estados Unidos.
Aquél que terminó enrolado con Truman.
Aquél que conocí por Lilia Vélez.
***
Alguna vez en la universidad, cuando Lilia era mi profesora de Géneros Periodísticos, terminó dando una de esas lecturas sicarias, por encargo, teníamos que chutarnos equis o ye lectura.
Una de ellas fue ‘A sangre fría’.
Si mal no recuerdo fue la primera de varias en el semestre.
Lilia me llevó a Truman.
Truman me llevó a lo que hoy practico —o intento practicar— a diario.
Truman Capote, reconocido por crear la novela de “No Ficción”, por volver periodística la literatura, por lo menos, oficialmente.
“Soy un drogadicto. Soy un maniático. Soy un alcohólico. Soy un genio”, dicen que reza uno de los diálogos de Seymour Hoffman a nombre de Truman Capote
***
En estos días me reencontré con dos personas básicas para llegar a mi oficio.
A Lilia tenía unas dos semanas de no verla.
Le saludé en la Upaep, cuando su vida aún no tenía la pena que hoy carga.
A Truman tenía más de dos años de recordar. De leerle.
A Lilia le di ayer el pésame por su padre, don Alfonso Vélez Pliego. Hombre que conocí por opiniones de terceras personas. Hombre al que yo no le tenía mayor estima.
Ayer tenía que darle un abrazo.
Por lo que sembró en mi con pequeñas prácticas de lo que se convertiría en mi oficio.
Por el dolor de su luto, luto que entiendo.
A Truman lo releeré pronto.
Me alojaré con él este fin de semana. Visitaré aquél submundo, tan tibio, tan acogedor para un padawan-reportero.

domingo, julio 23, 2006

¿Qué decir?

¡Señor, señora, señorita! ¡Pásele, pásele! Olvídese usted de consolar o consolarse por algún plantón no oficial en su agenda. InMundo Animal Home&health products tiene para asteé un cómodo y útil, superpráctico y muy conveniente...

Manual para dejar de sentirse mierda
(¡Formado por 5 sencillos pasos!)

1.Si no va a llegar, cancele.
2. Duerma lo suficiente, pero no exagere.
3. El valemadrismo elimínelo de la agenda.
4. Si planea un fin de semana de ensueño, jure que no sucederá.
5. Mejor no haga planes.


Este manual es perfecto para tardes moteleras, fines de semana lluviosos, sábados de cruda moral y física, así como domingos de Sony Entertainmet Television o de redacción vacía. ¡Disfrute ahora de la eternidad de sus tardes vacías en completa soledad! Y recuerde, ¡las disculpas de poco sirven!

sábado, julio 22, 2006

"Ay Mundo... ¡¿dónde has estado en toda tu vida?!", me dijeron mientras rolaban el divino paquetito.
"¿Dónde he estado, a dónde voy?", me preguntaba yo mientras corría al baño del Garotos.
Le raspé a la bolsita. No fue complicado.
Vía respiratoria me llegó la serenidad tras tremendo berrinche.
Un segundo bastó para sentir dormida la lengua, para eliminar el cansancio en los ojos e incluso para recobrar ánimos y tomar otras dos cervezas cortesía de Dario.
Amanecí tibio. Amanecí acompañado, un poco ido, pensando si mi vida se ira con probaditas exóticas de lo prohibido.

jueves, julio 20, 2006




Si las musas no me acompañan

1. Pajareo en el chat
2. Me pongo disperso
3. Pienso en masturbarme
4. Divago
5. Armo mil cofradías en mi contra


Si ando inspirado... no escribo este tipo de listas estúpidas.
Ingenio, ojalá despierte pronto.

lunes, julio 17, 2006

Paranoia

One last thing before I shuffle off the planet,
I will be the one to make you crawl,
So I came down to wish you and unhappy birthday.
Someone call the ambulance…
There's gonna be an accident!


Infra-red de Placebo comenzó a sonar en mi vacía casa.
Esperé que el agua estuviera como para hervir pollos, el resfriado ya había colapsado mi nariz y el cuerpo cortado atacaba mis articulaciones.
A casa había llegado como sopa, apenas eran las tres de la tarde y en el Centro Histérico me había topado con tremendo chubasco, signo de que el corto verano sería interrumpido por la temporada de lluvias en Puebla.
No sé porqué, pero me sentí observado. Toda la mañana, mientras estuve en el Centro…
¿Sería paranoia?
Cuando saludaba a doña Mago, cuando estaba en el café con Selene y Armando, cuando caminaba solo a casa de mi hermana, sonaba una parte de la canción que fue el soundtrack de mi día.

I'm coming up on infrared,
There is no running that can hide you...
Coz I can see in the dark.
I'm coming up on infrared,
forget your running, I will find you.

Mientras que caminaba por aquellas calles pares me atacó la enfermedad, mal que desde las elecciones impedí que se apoderara de mi cuerpo. Primero es lo primero, por una gripe no dejaría de reportear el 2 de julio.
La verdad es que ahora la enfermedad ya me importa poco.
Y se nota.
Ya está en todo mi cuerpo.

One more thing before we start the final face-off,
I will be the one to watch you fall,
So I came down to crash and burn your bagger's banquet.

Espero no caer en cama.

Someone call the ambulance.
There's gonna be an accident!

Espero dejar de sentirme vigilado.

I'm coming up on infrared,
There is no running that can hide you.
Coz I can see in the dark.
I'm coming up on infrared,
forget your running, I will find you...

Así termina la canción...
Y para explicarme cito una de tantas conversaciones de Msn:
“... es cómodo ser expectador, que no sepan nada de uno... vigilar a los demás y hundirse en el anonimato...”
La verdad es que quizá, con gripe, atrapado por el catarro, es que no me gusta ser vigilado.


viernes, julio 14, 2006

Tarea

Edmundo Velázquez Vargas
MORFOSINTAXIS
Curso de actualización de Ciencias de la Comunicación
TAREA 2.

Ejercicio de redacción
Redactar brevemente una respuesta a la siguiente pregunta:

¿Cómo cambiar al mundo?

Alguna vez una amiga, que se puso a filosofar vía chat, me dijo:
“Tenemos que hacer algo por el planeta, se está muriendo y nosotros tan campantes no hacemos nada, ni le ponemos remedio”.
Yo, asombrado por el comentario de mi amiga le respondí recordando a uno de mis cartonistas favoritos:
“Decía RIUS en su último libro, ‘La poca lipsis que nos viene’, que la mayor plaga del planeta somos los seres humanos. Coincido con él. Si me dices que te proponga algo a favor del planeta yo te recomiendo que implementes un genocidio y después de cumplirlo te suicides”.

Con este comentario la conversación terminó cuando mi amiga me pidió no volver a hacerme el simpático con ella y que la tomara más en serio, pero conservo la graciosa anécdota porque me recuerda que no puedo cambiar al mundo, simplemente puedo vivir en él con cinismo, inocencia e ironía.

El cinismo para ser tolerante con gente que busca alevosamente escalar sobre los demás en esa moderna visión de la ley de la jungla; inocencia, para mantener frescura e interés en aquellos eventos poco prometedores, y la ironía, para disfrutar incluso las lecciones difíciles de la vida. Los cambios al mundo vendrán, los cambios a “mi mundo” llegarán preparándome más, aprendiendo más.

miércoles, julio 12, 2006

Pulpo en su tinta

Creo que comienzo a quedarme ciego.
Confundo a personas y necesito una letra más grande para leer.
También necesito mejorar mi caligrafía. Escribo cada vez peor. Mi letra está espantosa.

Y sin embargo he notado que la inspiración regresa.
El aliento vuelve.
El pulso cerebral se controla.
La sangre… la sangre se agolpa en otras partes.
Creo que también necesito de duchas frías.

Cambia quizá mi vista, cambia quizá mi letra.
Pero parece que yo me mantengo tan básico.
Tan despistado como siempre, tan yo.
Tan necesitado de unos cursos de semántica, dice Tuza.
Tan urgido de abrazos de fin de semana.

Hoy me descubrí sonrojado por un halago vía telefónica.
Hoy me descubrí dando los primeros pasos.
Hoy me retome.
Y encontré como pulpo en mi tinta.

lunes, julio 10, 2006

Inocente palomita

Dijo Marco que tengo cara de inocente.
Coincidí con él.
Después razonó que más bien mi cara era de lujuria.
Lo negué rotundamente.
Yo no soy lujurioso. Ni soy libidinoso. Ni un ser extremadamente sexual.
Digamos que inocente, puro y casto.
Y la verdad es que hoy tengo mucho sueño y pocas ganas de postear.

Mala memoria

Ah qué memoria la mía.
"¡Te pasas!", me dijo la Susana vía chat.
Resulta que el viernes pasado me salí yo muy campante de Profética.
Con mi copia de "Tan lejos, tan cerca" de Meneses bajo el brazo, con dos drinks y una chela encima, me dipuse correr a mi casa para después trasladarme con doña Selene a casa de Margarita Argüelles.
Y olvidé pagar mi cuenta. Lo juro, lo olvidé.
Dos horas más tarde, Machado me hablaba para preguntarme por quién pagaría el bagel de verduras marinadas que me tragué. Ante la penosa ocasión, él fue el elegido.
Así que con esa reputación que me queda, como deudor y comecuandohay, no me queda más que citar a los clásicos: "¡Qué oso wey!".
Hasta a la pobre Susana hice correr al cajero para pagar mi cuenta que a todos mis conocidos les cobraron allá.

sábado, julio 08, 2006

Cerraron el Gigante

Zaz. No lo había visto cerrado.
Aquí compré por primera vez cuando llegué a Puebla.
Triste, no mucho, pero triste.

jueves, julio 06, 2006

Cruda política

Con la resaca de una semana dificil es que termino este jueves.
Con una llamada infortunada y un leve dolor de cabeza.
Con nuevo presidente, a menos de que los tribunales electorales funcionen.

El viernes toca comida con la Magocha, a la que tengo miedo de asistir si de política se habla. En la tarde, presentación de un libro de Menéses.
El sábado va el primer día de curso en la Upaep, el regreso pues a la escuela.
Al mediodía la Susana me tienta con invitarme a comer. Además esa noche es el cumpleaños de Miguel, en el Antro, ese lugar me gusta, me trae buenos recuerdos aunque no sé si iré.

Tengo cosas por hacer, y lo peor es que la única cosa que hoy quería hacer (dormir con compañía) se frustró con un berrinche compartido.
Antes de irme de la oficina hablaré más leperadas con la Tuss (en la foto) y me liberaré un poco, otra vez, de la presión que fue no dormir bien una semana.
Por cierto, así como luzco de aturdido en la foto, es como me siento.
Pero la presión es menos, pero la cruda política comienza.

lunes, julio 03, 2006

Menos de un puntito porcentual

Son las dos y veinte de la madrugada.
Después de un día de comidas apuradas, carreras de una casilla a otra y más de siete tazas de café que resultaron ser laxantes, menos de un punto porcentual decidirán qué pasará con este país.
Y es que… de veritas, yo no era pejista y tengo miedo, —en dado caso que gane AMLO— es de terminar como los miles de votantes que en el 2000 confiaron en Fox, frustrados y en terapia.
Yo no era pejista. Me volví, lo decidí. Dice. Sí. ¿porqué chigaos no?
Y zaz.
Minutos después tenía el crayón en mis manos y daba de vueltas al interior de la tiendita esa de campaña donde te metes para que nadie te vea votar.
Y aunque a esta hora ya se me borró la tinta indeleble, el nerviosismo de mi voto no se me quitará… de aquí al miércoles… y después cargaré con él seis años.
Como pecado o como virtud.
Ya veremos.
Aún así, AMLO aún no gana.
Aún así, FeCal aún no gana.
Aún así, mi patriotismo, mi interés por el país, por el verdadero espíritu de cambio y demás cuestiones que me definen como ciudadano se ven reflejadas tan poquito, pero tan poquito, que son mucho menos que la milésima parte de un punto porcentual.
“A este punto... pos ya me vale madre el que gane”, dijo el Zeus.
A este punto... pienso igual.
Ah. La foto es del chingón de Ulises Ruiz.

domingo, julio 02, 2006

Me la hicieron cardiaca.
A mí y a todo México.
Pero...
Peje el toro no ha muerto.