miércoles, agosto 03, 2005

Necaxa


Necaxatl, de los vocablos Nemi -gente o habitantes-, caxitl -cajete o concavidad- y atl -agua-. Necaxa o como sea. Esta sería una de las postales recomendables del sitio donde viví por 18 años. La prepa no estaba lejos de la presa. El pueblo apenas cumplió 100 años en el 2004 y fue fundado en un principio por totonacos y nahuas en donde ahora está la presa, años más tarde vendría la Comañía de Luz y Fuerza con sus máquinas y tarscabos para crear la zona hidroeléctrica que alimentaría por primera vez a la capital de la república. Lo sigue haciendo. El Distrito Federal, Pachuca, parte de Hidalgo y toda la sierra norte de Puebla es electrificada por Luz y Fuerza. Mi padre trabajó en esto por 35 años. Mi hermano va para allá, yo escapé de eso. Creo que mi padre aún no me perdona por no seguir la tradición.

Pie de foto

Una de esas incómodas fotografías familiares. Circa 1985. Un servidor es el menor de cinco hermanos y apenas entiende porqué sus padres se casan por la iglesia. A ver hagamos cuentas.
De izquierda a derecha: Blanca, mi hermana mayor, ahora con dos hijos y treintaytantos años. Si supiera que hago pública esta foto me ahorcaría de inmediato, odia como se ve aquí. Le sigue mi madre. La novia. Como ya muchos saben me dejó un quince de octubre del 2001, todavía alcanzó a ver el ataque a las Torres Gemelas. El chaparrito que sigue es Alfonso, mi hermano. Ahora tiene 28 años y trabaja para la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, y tiene una hija. Detrás de él sigue Claudia, aún usaba lentes de botella en ese entonces. Ahora tiene dos hijos y 32 años. Luego sigo yo. El más pequeño de todos. ¿No era un encanto? Luego mi padre. Mi señor padre se volvió a casar luego de la muerte de mamá. Ahora se aventuró con los borregos y le va bien en eso de la engorda de aquellos animalitos apestosos. En la gráfica mi padre sostiene a Miriam, tiene 28 años y está a punto d evolverse a casar, tiene un hijo. Han cambiado bastante las cosas desde que fue tomada esa fotografía. Siempre es así. Las cosas suelen cambiar.

lunes, agosto 01, 2005

Mabe Molko canta así

Y me habló el horno y se puso a cantar.
Casualmente se sabía Where is my mind. Cantaba igualito que Brian Molko, primero me hizo los coros pero después se adueñó de la cocina y entonó a sus anchas.

Uh uh uuuuh
Uh uh uuuuh

El horno empotrado en la cocina abría su tapa, le salían falsetes idénticos a los del vocalista de Placebo. Las hornillas se ponían a bailar, quedaban como sombreros retumbando al ritmo de la canción.

Me le adelanté en la rola, yo empecé:

With your feet on the air and your head in the ground
Try this trick and spin it, yeah
Your head will collapse if there's nothing in it
And you'll ask yourself...
Where is my mind?
Where is my mind?
Where is my mind?

Y él horno se siguió derecho con la rola, no soportó ser un simple corista.
Con su voz aguda me quitó el micrófono virtual, abrió y cerró su boca. Sonaba bien, sonaba real, sonaba por mi espalda, en los costados y de frente. Como si fuera dolby soround.
Esta noche no hubo caleidoscopios, ni fuegos artificiales. Se desplegó el sonido inexistente salido de mi cabeza, parido por el malviaje.
Selene se moría a carcajadas, Tocho se ponía rojo, Xu se cuidaba del gato que apareció a la media noche y el Yorch... él nomás veía.
Ah... extrañaba esos éxodos mentales.

Dedicatoria

Me dedicaron Ojalá que te mueras.
Pensé que algún día alguien lo haría.
No pensé que fuera a ser ella quien lo hiciera.

domingo, julio 31, 2005

¿Y qué?

Soy una nuez mala, una de esas podridas.
Soy un niño, un inmaduro. Tengo 22, estoy en mi derecho de serlo.
Soy un conformista que intenta redimirse. Tengo miedo de no lograrlo.
Soy pobre, no tengo dinero ni nada que dar, diría el puto de Juanga
Soy un ojete, a veces lo disfruto.
Soy un mal hijo, un mal hermano, un mal amigo. Me da miedo que ser más descarado.
Soy un mal crítico de cine, me dejo llevar por las emociones, salto y me asusto.
Soy claustrofóbico. Sudo frío cuando me siento más de cinco metros bajo tierra.
Soy un inestable. Si no me creen pregúntenle a Selene, a Zeus, a Josué o a Marco.
Soy un recuento de dudas, un manojo de nervios y me como las uñas.

Debo dinero, por eso no saco tarjeta de crédito; me encanta la mota, y la extraño un chingo; me atraganto de tacos, pero como a deshoras; me ahogo en tequila, en vodka y chela también; curioseo en exceso, soy mirón y morboso; no pregunto, interrogo; me defino ególatra, no me da pena; me miro mucho en el espejo, me excedo en la vanidad; resumiendo cuentas, tengo broncas. ¿Y qué?

lunes, julio 25, 2005

Limpieza de fin de semana

With your feet on the air...
...and your head y the ground.

Where is my mind-The Pixies

Lupita me confesó sus dos abortos. Ocurrieron poco tiempo después de que naciera la primera de sus hijas, aquella que tuvo cuando apenas era una adolescente y tenía 15 años. Mientras hablaba a detalle de los métodos y el pedazo de alma que huyó hecho despojos de fetos, su cara remitió inmediato dolor, algo de culpa, mucho arrepentimiento.
A Lupita la conozco desde hace seis meses que llegó a limpiar el departamento de la Juárez. Ahora cada semana la tengo consintiéndonos a Selene, a Tocho y a mi. Siempre nos encuentra crudos, madreados por las pachangas o muertos de sueño por la semana difícil que tocó vivir. Este fin de semana me encontró solo y divagante, muerto de melancolía por el cielo nublado que irremediablemente me recuerda a Necaxa y mis wonder yaers. Sólo faltó "With a little help from friends" como música de fondo en este fin de semana.

***

Detesto trabajar en domingo. Me levanté tarde después del jueves, viernes y sábado que me tocaron como dosis de vida diaria. Ayudé a Lupita a distinguir entre las calcetas mías y las de Selene. Puse Where is my mind y resultó que Lupita le agrada la voz de Brian Molko en las letras de los Pixies. Quién lo diría... Nos hemos convertido en buenos amigos. Ella es la encargada de los chilaquiles cada que amanezco con la piel reseca por el tabaco en exceso y los riñones indignados de tanto alcohol. Hoy domingo ya escuchó toda la letanía de mis juergas.

***

Es sábado y el Kike estrena. De hecho lleva ya unas semanas con nueva piel. Nuevos ojos, nueva piel, nuevas las manos... diría Ely Guerra. El Kike dejó a Ricardo luego de tres años de relación. Ahora se aventura con un chavo nuevo que se ve emocionado. Como todos al comienzo. Kike no tiene miedo. Tiene una agradable sonrisa cuando habla de sus esperanzas. Se siente independiente. Siente que es lo mejor que le ha podido pasar por el momento. Es sábado y me pide que lo acompañe a un paseo con la mejor amiga de su hermana Karina. Tres chelas en la botica, y otro noche con alcohol encima.

***

Mal antro de viernes. Estados inconvenientes. Se esperaban sombrerazos, marejadas en bordes de cristal. No hubo tales. No hubo tal. De cinco conocidos cuatro fueron indeseables y uno decepcionante. Curtido en alcohol el último, como cada vez que lo veo. “Estoy bien pedo”, dice el adicto al bacacho acercándose a mi oído. Yo prefiero dejar la conversación en un “hola”. El lugar malo. Incluso mejor se veía cuando fue el Crazy Bull. Sin alma y el show pésimo. Muy parecido a todo lo que existe por acá.

***

Termino hasta mi madre en jueves. Tequila y mal humor. Evite mezclarse. Botana para terminar el exceso y rostros nuevos que intentaron romper el hielo. Panistas contra CAMBIO. El saldo no lo recuerdo, no recuerdo si los albiazules terminaron peor que nosotros pero las gargantas de Selene y Zeus salieron al quite ante mi mariconería de irme a dormir a las tres treinta de la madrugada. Salud.

***

Despertaré el viernes escuchando a Placebo. El sábado admirando a la Belucci. El domingo con esperanzas para la noche y el lunes despertaré con sueño, pero con una sonrisa imborrable. Esperemos dure una semana.

miércoles, julio 13, 2005

Que descanses


Dry your eyes
Soulmate dry your eyes
Couse' soulmates never die

Es más de media noche. Quiero dormir pero el café me alteró los nervios.
Pensé la última vez que el miedo me derrotó.

***

Una mañana. Un 16 de octubre. No sabía que el entierro sería al filo de las cuatro de la tarde. Regresaba del auto hotel Necaxa cuando dejé instalados a Xu, Paula Selene y José Luis. Nunca me preocupé por si dormirían bien. Fue más bien acomodarlos y regresar inmediatamente a casa. Eran las siete de la mañana y ya clareaba el día, iba caminando con los chamacos de la secundaria que se dirigían al fondo de la colonia Azteca, a unas 10 casas después de la mía. Yo me dirigía donde el luto se amarraba al quicio de una puerta en forma de moño.

En la casa mi tía Luisa hacía envueltos con el último mole que sazonó mi madre. Alcanzó bien para dos refractarios que se retacaron de tortilla, pasta, queso, pollo y cebolla. Mi tía Dora seguía sentada cerca del féretro. Atónita mirándolo. Mi padre atendía al gentío que llegaba para el primer rezo del día. Poco faltaba para el entierro.
Café, malos diálogos fingidos entre nosotros. Mis hermano pasaban de largo entre cacerolas con atole o tamales. ¿Un velorio será para mantener ocupados a los dolientes? Siempre me pregunté eso. Aquellos vestidos de luto tienen poco tiempo para escaparse a llorar en su rincón favorito. Yo me perdí en una alcoba que encontré vacía derramé la lágrima número ene y terminé dormido sobre la almohada mojada.

Horas después Miriam entró a despertarme. Habían llegado por la caja. Había el triple de gente que la primera noche. Montaban el ataúd de cedro sobre la lúgubre carroza. Se llevaban su cuerpo. Mis tías tomaban gladiolas entre sus manos. El cortejo había comenzado. Mi Padre caminaba detrás del automóvil agarrado del brazo izquierdo por Blanca y del derecho por Miriam. Claudia seguía detrás de ellos abrazada por mi. Alfonso nos alcanzaba tomando a Suhail, su esposa. Esa era la escena. El pueblo se detenía con ojos morbosos, lo cruzamos con dolor hasta llegar al panteón.

Dentro del camposanto todos pasaban para despedirse del cuerpo. Recuerdo que fuí el último en pasar. Los gritos se me ahogaban sobre la tumba que comenzaba a ser tapada. Mi mano alcanzó un montón de tierra que por el clima más bien era barro. Apenas y pude tomarla con fuerza pero arrojé lo que pude sobre el féretro. Al voltear pude escuchar el grito de Karla que aún lloraba por su abuela.

Una semana después del entierro papá y yo nos quedábamos solos frente a la puerta del zaguán que sirvió para los funerales. Fue el último día del novenario. El aroma a flores seguía impregnado en el ambiente. Miriam regresó a México, mi hermano regresó a su trabajo, Blanca volvió con su marido y Claudia a cuidar de sus niños, a convencerlos de que su abuela Emma no volvería.

Mi padre y yo nos volteaos a ver cuando el zaguán quedó cerrado. El último de los picaportes de acero quedó sellado y yo simplemente musite tres palabras:

-Buenas noches pa.
-Buenas noches Edmundo. Que descanses.

Siguió un fuerte abrazo. El durmió solo en la recamara que compartió por casi 25 años con Emma Vargas. Yo recorrí el pasillo hasta el fondo de la casa. Tomé la última pijama que mi madre me confecciono. Me la medí, aún me quedaba. La usé esa noche y apagué las luces...

—Buenas noches mami. Ahora sí, que descanses.

martes, julio 12, 2005

Buenas y solas noches

Traigo una prisa enorme por vaciar esta silla. Creo que se acabará el límite de llegada. ¿Estará aún abierta tu puerta? ¿Podré dormir abrazado por ti? Espero el vw de Andrade no se descomponga sobre el bulevar Valsequillo y termine la noche regresando a casa. Muerto de cansancio.

***

Mi padre podrá decir que sólo le hablo en quincena. Pero hoy lo extrañé. Debo admitir que odié cada vez que revisaba mi saldo y veía la misma imagen:

SALDO: $ 44.00 PESOS

Maldito cajero, maldito bolsillo vacío, maldito hábito de gastar mucho. Selene dice que me he vuelto avaro. Más de lo que ya era. ¿Será?

***
Son más de las once de la noche y a la portada no le veo hora para que el Grinch la termine. Creo que hoy duermo solo. Tengo sueño.

***
Hoy recordé la última vez que terminé con los bolsillo vacíos. Fue por una mujer. Eran las ocho de la mañana de algún diciembre de 1998. Se llamaba Ana y fue lo más cercano que estuve a caer enamorado de una hembra.
Ana tenía bellos senos, dos años más que yo y por ella tuve grandes problemas con mi amigo Beno. Él quería con ella. Ella conmigo. Ni modo. Las cosas se dieron y no pude echarme a correr. Estaba emocionado.
Esa mañana de diciembre Ana tenía que regresar a Pachuca. La niña no tenía para su camión. Salí como héroe a su rescate. Le pagué el boleto, la fui a dejar.

Un boleto para Huauchinango— había pedido yo. Me revisé el pantalón y me quedé en ceros. Corrí al cajero y mi tarjeta estaba peor de muerta.

SALDO: $ 00.00 PESOS

El incidente se solucionó con una llamada a mi casa, dos gritos de mi padre y un rápido depósito de mi madre. No volví a salir corriendo con lo que tuviera en la bolsa. No he vuelto a entusiasmarme tanto por una mujer.

***
Son las 11:20 pm. Hoy dormiré sin compañía. Ahora suena “La llorona” en la redacción y siguen revisando la ortografía a la portada. Buenas y solas noches. ¿Será cierto eso del té de calzón?

miércoles, junio 29, 2005

Hagamos cuentas

Hace meses que no sentía.
Hace un mes no tenía la misma mente dentro de este cuerpo.
Fueron casi tres horas de viaje, un ADO, una cajetilla de cigarros y el conteo sería completo solo con varias anécdotas...

1
A mi cuñada Suhail la encontré hecha pedazos, danzando detrás de su hija que bailó en el carnaval de salida del preescolar Carmen Serdán. Su madre ahora es un guiñapo al que los médicos le dan dos meses de vida.

-¿Te suena conocido?- me dijo mi cuñada. Yo no pude articilar palabra. Ella acompañó decorosamente a mi hermano durante la agonía de nuestra madre. Hoy Suhail es madre de familia y le quita a su niña el disfraz de baile hawaiano. Me cuenta que mi hermano Alfonso lleva tres días desaparecido. "De seguro ahogado en alcohol" me dice. Y le creo, mi hermano me manda mensajes al celular contando lo mal que se siente, la maldición que le parece la vida desde la muerte de mamá y sus dolores matrimoniales. Suhail termina de vestir a Blanquita. La toma en brazos y sale corriendo. Afuera la espera su hermano para irse a la capital donde es atendida doña Jobita. Ese día le administrarán la quimioterapia. Sí, no cabe duda. Me suena conocido.

2
En la misma salida de preescolar sale corriendo una niña. Ya con formas de mujer me abraza. Me grita con la voz cortada: "¡Tío Mundo! ¡Tío Mundo!". Es Karla. Tendrá dos centímetros más de altura desde la última vez que la vi. Ahora me presume su examen extraordinario de matemáticas, me presume su novio dos años mayor que ella, me presume que está muy contenta por ser popular en la secundaria. Trece años tiene ahora la niña, olvidé que le llevo diez. Claudia, mi hermana se sienta a dos metros de nosotros. Me saluda a lo lejos y le brota una lágrima. Luego señala con su índice para que vea en el estrado al Javo, mi sobrino hace su aparición en la tarima para que le den sus papeles que le acreditan como graduado del preescolar.
No creí que Javier se acordara de mi. "Hola tío Mundo" me dice cuando llega quit´ndose los guantes blancos que acompletan la gala de sus uniforme. No soporto y las lágrimas ruedan por mis mejillas. Seis meses tenía de no verlos.

3
Bochornoso es el ambiente en Necaxa. Llevo una hora esperando a Jéssica y Josué. Platico con doña Margarita, madre de Jéssica. La señora está preocupada por ellos. Le gustaría más estabilidad entre ellos. Le gustarían tantas cosas para sus hija. Pero prefiere contarme los sortilegios que una bruja ha hecho entre su familia

-A Nelida le dijo que la tenían amarrada, que la querían ver muerta- me dice doña Margarita.

A la hermana de Jéssica una bruja le fue a bajar 350 pesos. Entre dos límpias y una lectura de cartas Doña Felicitas es ahora la sensación entre la familia Castro. A mi me dio curiosidad.
Jéssica y Josué llegaron luego de unos minutos más de espera. Yo saludé a ambos pero Mejía se fue algo enojado, llegó enojado y a Castro le valió sombrilla. Luego me contó los pormenores de sus últimas peleas.

4
Á mi padre lo vi como siempre. Con la misma neurosis que nos caracteriza a ambos. Lo primero que hizo fue preusmirme sus ciruelos cargados de fruta, los casi doce borregos que habitan su fortaleza de hierba, me regaló un microndas, me dijo que si daría 5 mil pesos para el viaje a Cuba, me dijo que le preocupa Miriam y su encanto por el tipo en turno. Peleamos para o variar cuando fue a dejarme a la terminal del autobus. Lo que más lamento de la pelea es que dejé "X & Y" de Coldplay en su camioneta.

5
Miriam y Rodrigo ahí la llevan. Madre e hijo se la pasan bien. Él está siendo educado y ella está siendo reeducada. Desde enero está con Juan, un tipo que ya piensa en el anillo de bodas. Ella estaría pensando en su tercer matrimonio. Debería pensarlo bien. Debería pensar en Rodrigo. Ahora piensa en un cruso de verano que le ocupe todos sus dones de paciencia como maestra de preescolar.

6
A Denisse no la encontre. Fui a buscarle en dos ocasiones. La veré en dos semanas.

7
Mi hermana Blanca habló por teléfono. Se comunicó con papá. Me mandó decir que cuando vaya siquiera le heche un pedo. Ella está bien. Eso lo se. Ella no me preocupa.

Del conteo recuerdo ahora una bolsa de ciruelas rojas y amarillas, con dos peras que llevé a cuestas en el viaje, además de un dolor de espalda por el colchón de la cama que no acostumbro y un amor por el lodo, la lluvia y el bochorno de mi preciosa sierra norte.

jueves, mayo 19, 2005

2 Velázquez, demasiado

Son las más de las once de la noche. Son días ensaldados de un poco de tensión. El mes fue de retos. La semana de esperanzas. El día de hoy fue opacado por una tarde de mal humor. Salió lo Velázquez y no fue malo, fue correcto, fue preciso. Salió lo Velázquez y cada vez me encuentro más con el caracter fuerte que llevo por nacimiento. Con el que por herencia traigo, con el que mi madre peleó, con el que fue compatible, con el que se unió.
Mañana será que ee remonte a mi apellido. Lo Velázquez me sale seguido cuando a menos de dos metros de mi padre estoy. Dos Velázquez son demasiado. Mañana compruebo la tesis después de surcar la recién inaugurada Taxco-Tejocotal.
Mañana invado de nuevo su fortaleza de hierba sin previa autorización. Tengo alrdedor de 48 horas para descubrir cómo será que quiero decir todo lo que debo lo que tengo guardado. Incluso es probable que los planes le cuente, que le diga mis sueños. Será cuestión de respirar hondo, exhalar, contar hasta 10, y empezar de nuevo. Como siempre pasa con papá.

jueves, mayo 12, 2005

IMPOSIBLE

No puedo postear.
¿Alguien sabe qué hacer?
Cuando intento poner más de 10 líneas esta cosa falla.
HELP!!

martes, abril 26, 2005

Se ignora realidad

Lunes 25 de abril. Puebla, Puebla. Una marcha más en el bulevar 5 de mayo. La típica faramalla, el grito sonoro de un grupo quejumbroso. Un dío después de las elecciones en las Juntas Auxiliares fue
que a un puñado de gente importada desde Canoa hacía bulla y estorbaba el tráfico. La primera manifestación molesta en el tiempo de Doger. Tan molesta fue que a punta de tolete, balas de goma, yelmos y escudos de plástico la disolvieron.
El consejo editorial lo ordenó y no se dijo nada del tema. Dos boletines para llevar; uno del DIF, de la primera dama entre más damas, otro de la esposa del tipo de SEDURBECOP entregando juguetes a los niños. En Puebla no pasó nada. En Puebla la ley atropelló a unos cuantos y de paso a mi integridad.
Eran las once de la noche y apenas se decidía si el tema era delicado, si la reportera debía escribirlo, si las fotos se iban a reservar. Después de dar vueltas la orden expresa fue llenar la plana sin la nota correcta sin la foto indicada. Ni contraportada a los rostros bapuleados ni un recuadro tímido en la esquina de la portada. Nada. No pasó nada. Esa fue la orden. Eso se hizo. Hoy soy un día más viejo y mi alma es unos gramos más corrupta (EVV).

miércoles, abril 20, 2005

Envidio a tus sábanas

No estás aquí.
No estoy ahí.
El contacto son vagas tipografías que se mueven en renglones.
Vil interfaz gráfica de la red.

No quiero eso.
Deberías estar aquí y cumplir una vil fantasía.
Deberías estar aquí para cumplir mi capricho.
Deberías estar a mi lado y no respondiendo con monosílabos.
Y yo debería hacer tanto, tanto que no hago, tanto que se quedó en el tintero.

Me voy solo esta noche.
Hoy duermo sin tú compañía.
No te tuve ayer en la noche, no te tuve esta mañana, no se qué pase este viernes, no sé qué carajos puede cambiar el panorama.

A veces siento algo de piedra dentro de la caja torácica.
A veces creo que no existe una mano donde el latir de mi pecho pueda resonar.
A veces prefiero pasar la noche en vela con fantasmas ajenos, con aullidos recién adquiridos.

Pero, hoy... hoy envidio tus sábanas, que te acompañan, que te cubren, que en las noches calurosas no te estorban.
Quisiera ser ellas, fetiche de algodón de estampados florales o de rombos ilógicos. Sin pensamiento, sin sensación, sin dolor, sin pena, sin preocupaciones, pero aderezadas por tu cuerpo, por tu compañía, por tus suspiros, por tus gemidos nocturnos, por tu saliva escapando de tu boca.

lunes, abril 18, 2005

0ctubre quince

A la dueña de todas las aves del paraíso

Intro

Se que es la una de la mañana. Que debería estar en mi casa. Que debería dormir. ¿0Será que se me ha contagiado el insomnio? Hoy entre tantas inconsistencias propias, entre tanta exigencia mía y a mi entorno, entre tanto complejo pienso en un día del que dolor es sinónimo, en el que la pena tuvo nicho y en el que no olvidare.

Disculpas para quienes conozcan la historia. Es la una de la mañana y algo me dice que no puedo dormir sin escribir lo siguiente...

1
Erase una vez un pobre tipo. Se desconocía por completo, se atemorizaba por todo. Le dolía el andar, se quejada de la vida que no le tocaba, aparentaba el cien por ciento del tiempo que el mundo podía acabarse por cualquier error suyo. La verdad es que para ese entonces pocos errores había cometido, uno fue regresar a Puebla un domingo para volver en lunes a Necaxa.

Sonaba desde el plateado reproductor de discos compactos una tonada conocida. El ánimo pesado de mi mano dejó caer un dedo sobre la función repeat sin quererlo. Cuatro horas escuché el mismo ritmo de una voz triste, bofa, sorda a mi dolor.

Everybody's here with me, got no camera to see. Don't think I'm not all in this
world.The camera won't let me go and the verdict doesn't love our soul. The
digital won't let me go
Yeah yeah yeah. I'll pay, yeah yeah yeah., when
tomorrow. Tomorrow comes today.

Sonaba un disco que poco antes compre. Tomorrow comes today, de Gorillaz. Mi madre había muerto unas horas antes. Por imprudencia y estupidez no estuve con ella.

2
Llegué con mi hermano a la casa. El zaguán estaba abierto de par en par y se veían flores por todos lados. Eran las once de la noche y muchas caras tenían morbo. Yo miraba al fondo donde el cedro era la funda del cuerpo de mi madre. Sentí palmadas al hombro. Nunca identifiqué esas manos. Seguí el paso sin prisa y fui interceptado por mis primos. Llanto y pésames por kilo fue lo que brotó entre nosotros. Pero al siguiente pasillo vino lo peor.
Mi padre llego a abrazarme y se tiró a mis piernas. Nunca le vi así de lastimado. Por primera vez se veía la derrota del hombre que con temple de hierro vivió a su lado. Sólo escuchaba que decía mi nombre, que se disculpaba por no haber podido ayudarle a vivir. Mi padre estaba derrotado, a mi me derrotó el verlo en el suelo rogando perdón por el dolor de todos. Mis hermanos lo levantaron, me abrazaron uno a otro. Y caminamos cinco pasos. Los hermanos de mi madre estaban por todos lados. Vacíos como siempre daban condolencias, intentaban cambiar el tema o hacían como si lideraran el descontrol del funeral.

3
Una imprudencia.
—¿Quieres verla?— dijo Blanca.
—No—, dije yo.
No quería verla dentro de ese cajón. Preferí que se cerrara el féretro. Que las aves de paraíso no fueran quitadas del ataúd, que siguieran perfumando la pena.
Me senté frente a la caja. El aroma a madera de cedro ahora me da náuseas. Con la muerte de mi madre, Doña Emma dirían muchos, nació un nuevo rostro en mi. Desperté a la vida y recordé que no todo es dolor. El verdadero dolor es aquello que rompe tus columnas centrales. Que te desquebraja el piso. El dolor es miedo a no quedarte hecho pedazos.

***

Vaga conjetura

Tengo miedo y no es porque estoy solo en la redacción. Tengo miedo y no es porque paso más tiempo frente a una máquina que junto a los que quiero. Tengo miedo y es por llegar a ser víctima de la decepción. Tengo miedo porque una vez más me encuentro remando a contracorriente.

Sueño y divago, beso y no pienso, siento y me duele.

Son esos labios los que me confunden y me apresan a cada momento. Son esos labios que endulzan en poco tiempo lo que llamo "vida". Son esos labios que me dan miedo, que ocultan sus coincidencias, que resaltan nuestras diferencias. ¿Son labios llenos de miedo? ¿O es mi boca la que tiene miedo de seguir besándolos?

Colofón
Llace aquí, entre viejos ordenadores el peor de los despojos humanos. Tiene como tumba una vieja oficina que de polvo subsana sus pulmones, donde de alguna gripa simple se revuelve por las escobas del conserje. El ataúd es su propio miedo, y su propio dolor. Se avisora una tempestad de tierra en los ojos, de agua clorada inundando retinas, se avisora un soplo al corazón. Se predestina dolor. Pronto. No sabemos cuándo, pero pronto.

lunes, abril 11, 2005

Boda

Con ramo y arroz

Al Pollo lo vi muy contento. A su pareja, siendo sincero, ni lo conocía, pero lo vi feliz. Ambos uniformados en saco largo negro, parecían casi chambelanes. Pero no, no eran los acompañantes de una cursi quinceañera forrada de color rosa en un vestido de pastel, que bailaría con un fondo musical al estilo de Celine Dion entonando "My heart will go on". Eran más bien... el novio y el novio.
Fue una fresca noche de inicios de marzo de este año. Todo el día hizo un calor horroroso, Josué estaba de visita por Puebla. El clima bajó después de la hora cero y en la casa de Jossie, el ex novio del Pollo, se armó una sencilla ceremonia totalment donde contraería matrimonio con su más reciente galán, Enrique. Por la emoción de ambos no pude cruzar palabra con ninguno, bueno al Pollo lo felicité, le di su abrazo, le di el pésame y lo vi andar de un lado para otro. Pero a Jossie, que más que anfitrión parecía la madre de la novia, se le veía contento y orgulloso de cómo lucía el patio de su casa todo adornado para la party.
La recepción consistió en el sencillo juego de velas blancas con su fatua luz, pétalos esparcidos por el suelo, flores extravagantes en jarrones esféricos de vidrio y telas enredadas por los recovecos del patio para dar otro aire a la minúscula plancha de la Casa del Pavoreal.
La mayoría de los invitados iba decentemente vestidos. Yo ni sabía que era de gala el asunto. Debí haber llegado de traje para no desentonar. Pero la mayoría estaban más interesados en cómo se verían los novios, así que no me preocupé más. Me fui a sentar con Marco, Lia, Juan Carlos, Nadia y Josué y desde una esquina entre pétalos y flores fue que vi el sencillo show preparado para la noche. En una esquina había una mesa vacía que yo supuse para aquello de las viandas.
Había mucha expectación en los invitados. Entre ellos se armaba el sondeo de cómo sería el casorio, en qué términos legales quedarían, si habría algo distinto, incluso hubo quien supuso que se cometía un delito. Eso sí, todos los hombres ahí, bueno la mayoría, hacían un gesto de barrido a los nuevos especimenes que encontraban en el jolgorio. A mi me barrieron con la mirada más de dos veces, cosa que no me incomodó. Al que si vi algo consternado por cómo lo miraban era a Josué, mi mejor amigo del D.F. que me acompañaba. Eso del ambiente no se le da. Al baño no quiso ir sólo. “No lo fueran a ligar” decía.
Como en todos los casorios ocurre, la ceremonia empezó tarde. Los invitados continuaban llegando cuando el Pollo corría por una de sus amigas, creo que su nombre era Janet, que haría la cuestión “oficial”. Corrieron los interesados, los invitados nos sentamos, no faltó quien comenzó a viborear a la pareja, ambos uniformados, cosa que no se veía mal, creo que fue la mejor elección, llegué a preocuparme pensando que vería a uno de ellos en despliegue de sensualidad tipo Madonna en “Like a virgen”. Pero no, muy bien vestiditos, buen mozos los dos, con una mano del Pollo en la espalda de Enrique. Algo nerviosa Janet, comenzó, siempre dejando en claro que la cosa era simbólica. Siguió un sí acepto, de los novios, seguido por un jocoso “ni modo” de Jorge —como realmente se llama el Pollo—. Siguió el aplauso de los presentes. Y una banda detrás de los novios comenzó a tocar el “Ave maría” en versión rock gótico, la voz de la soprano a la que acompañaba la batería subía y bajaba en los tonos conocidos de la melodía. Mientras tanto, el primer beso como casados se daba entre Jorge y Enrique.
Yo pensé que cargarían al novio, o algo así, o que se haría la víbora de la mar, o ya de plano como le hacen en el norte, el baile del dólar, donde se pasa a pagar en efectivo por un echar el dancin’ con los recién casados. Pero no, aquí nomás hubo dos ramos aventados a los invitados, o bien la bola de hombres que les urge pareja formal.
De la boda además recuerdo que todo mundo corrió hacia el brunch que las amigas del Pollo organizaron, a diferencia de él, recuerdo más detalles. Recién que hable con el Pollo me contó que estaba tan preocupado con los detalles de la pachanga que ni cuenta se dio de quién llegó y quién no.
También me platicó que se hizo del modo más simbólico posible por el hecho de que aún, en nuestro país, y en nuestros estado, no se reconoce como tal la convivencia de dos hombres o dos mujeres en pareja. La ley de convivencias que el gobierno del Distrito Federal impulsó pues apenas y da resultados, según me cuenta Jorge, sólo en la capital, en los días 14 de febrero es que a veces se hacen esos trámites que a la luz pública no son bien vistos ni manejados como se debería.
Pero a mi mente, ya después de tres semanas del casorio, es que recordé un artículo de Enrique Serna —escritor de libros como Señorita México, El miedo a los animales y El seductor de la Patria— en la revista Nexos de febrero. En “Puritanismo en Sodoma”, el escritor iniciaba con una frase de Dolly Parton, aquella actriz y cantante norteamericana que decía: “Estoy a favor del matrimonio gay porque todos los seres humanos, cualquiera que sea su preferencia sexual, tienen derecho a ser miserables y desgraciados”.
En ese sentido, Serna explica las contradicciones del matrimonio gay. El necesitar de un patrón etiquetado impuesto por la misma sociedad en la que los homosexuales no confían por intolerante. Argumento muy válido.
No cuestiono al Pollo por casarse. Ni cuestiono a los que podrían señalar el acto como indigno de ser reconocido socialmente para dejar las actas y ceremonias simbólicas. Y no me cuestiono porque al fin y al cabo, el paso de vivir en pareja, de darlo a conocer públicamente, de llegar al cliché de vivieron felices ever after, es bronca de quien lo decide. Feliciades Pollo y mucha suerte. Por cierto, casi lloro en la boda.

domingo, abril 10, 2005


Por fin aprendí a subir fotos, ja. Para aquellos que no me
conoscan, pues este soy yo, no tenía otra foto así que no se quejen. En cuanto
pueda la cambio. Fue tomada en un día de depresión, no soy
fotogénico. Se nota.
Posted by Hello

domingo, abril 03, 2005

Taxi

Ya de noche fue que los pies no me respondieron. Se me acumuló la fiaca, se me fundió el cerebelo. No quería dar otro paso. El hambre me llamó dentro de esa medianoche hace el tufo de un taco árabe bañado en salsa roja. Ese aroma me hizo caminar una cuadra más detrás del asilo de ancianos. Moví la mirada. La dirigí a un taxi de donde salía la estela de olor. El chofer engullía con sendas mordidas el contenido desde su envoltorio de fino papel aluminio.

—Buenas joven, ¿a dónde va?—
—A la 35 poniente, entre 27 y 29 sur por favor.—


Proferí un “buenas noches, buen provecho”. El chofer agradeció mientras guardaba el envoltorio. Bien atinaba unos 60 años. Los hombros le engullían el cuello y su nariz parecía que fue mal dibujada por el maestro Magú. Me miró de reojo y me ofreció suplicante el resto de su lunch nocturno. El hambre era tal que no me salió corazón para dejar su cena intacta, tuve que acompañarlo con la mitad del último taco árabe.
Gudelio dijo llamarse. Apenas le hice plática se destarabilló. Los diez minutos que se lleva el camino a casa fueron el estrellado del taxista en su historia de temeraria valentía.

—No joven, es que usted me dirá, pero uno que no es estudiado, uno que es
jodido, uno que se sale y parte el lomo a tan alta hora de la noche no puede
darse el lujo de dejarse sobejar por los demás... por los que dicen se
ingenieros, arquitectos... ¿Usted qué es?—
—Reportero.—
—Ah, ta
bien, pues le decía, si viene usted y me dice que estoy mal, que soy pendejo, ya
ve tanto chamaco que a uno se le deja ir nomás porque lo ve viejo, nomás porque
cree que uno ya no la hace, y es que esa no es calidad humana, un individuo
vale, y debe quererse y debe valorarse, y usted, como le decía, que es joven, no
puede venir y decirme que soy yo un pendejo, que ya no la hago, porque en ese
mismo momento yo le meto un balazo, y es que eso me ha pasado, usted creé? Sí,
ahí donde me ve, me veo pendejo y viejo y cagado y aburrido y lento, pero no...
yo todavía puedo. Así me pasó una vez, un viernes que unos chamacos me la
quisieron hacer de frijoles, que me vieron pendejo, no pus no verdad. Pues que
nos hacemos de palabra, que se bajan que los bajo, que me querían pegar, pero
nomás porque no quiero broncas, porque no me quiero meter en líos pero de que
tenía los huevos, los tenía. De verás. No me vea así. Pero en fin... Que en qué
quedó lo de los chamaquitos... Ah, pues cuando ya se habían bajado todos, cuando
ya me querían partir mi madre, me trepé a mi unidad, metí el freno y saque mi
fusca, que siempre la cargo, les tiré tres balazos al aire, y que se tiran al
piso los pinchis putos, lo bueno es que los dejé en una calle reteoscura... al
fin estaban bien pinchi alcohólicos.
—Se le pasó una calle señor.—
—Que
era la 35 verdad. Chin... Ah... pues le decía joven...—
—Doble en ésta calle
porfa.—
—Pues que se tiran al suelo... y yo con la fusca que...—
—Ahora
aquí a la derecha.—
—Ah... está bien,.. y pues que espejeo para ver donde
andaban los cabrones...—
—Ahí en el zaguán café por favor. ¿Cuánto le
debo?—
—Y entonces... 30 pesos... que no veo nada...
—Buenas
noches.—
—...eh. Sí, buenas noches joven.—

No cabe duda que caminando por las noches, en esta Puebla de los Demonios se encuentra gente a la que le falta mucho amor.

lunes, marzo 28, 2005

Fortaleza de hierba


Viento fresco. Hierba en fulgor de verdes oleajes. Aroma de campo. Sonidos de cliché natural. Es el andar de la gallina, es el revolotear de los insectos, el casco de caballo que resuena contra la roca, es el aire que choca con las hojas del ciruelo. Es lo que no soy. Es la fortaleza de mi padre. Un lugar bien lejano de sus sentimientos, de sus culpas, de sus miedos. Un lugar donde sólo los insolentes le molestamos.

Por cinco días habité la fortaleza de hierba, aquella estratégicamente colocada a dos horas de distancia, a 25 kilómetros de cualquier dolor o pena, a tres horas y media de mi vida. Donde no entra el molesto teléfono, donde no conocen los conocidos. Donde los vecinos nos son amenaza y el gallo canta a las seis de la mañana y en punto del mediodía.

La mayor incomodidad es un piquete de abeja, el mejor de los pasatiempos es cortar el pasto. El mayor enemigo es una víbora escondida entre arrayanes, el rótulo más explícito a la entrada del lugar debería ser: “Aquí se reconstruye una vida. Disculpe usted las molestias”.

Una casa de ladrillo aparente, paredes de tablaroca, acabados prefabricados. Esa la nueva casa de papá. Aquí inició el año. Lleva tres meses, casi cuatro, adorando la tela de alambre que tiene como cerca, felicitándose a sí mismo por alejarse de la realidad, gozando la lejanía del mundo que le lastima. Así que continúe, así él es feliz.

Llegué lunes, me voy sábado. Ambos ya anhelamos mi partida. A él le incomoda mi inutilidad en su mundo. A mí me incomoda su crítica infundada. Yo quiero serle sincero, pero él no es sincero consigo mismo. Mi sarpullido se triplica en sus paredes y él triplica la producción de bilis. Ambos nos juzgamos fuerte. Ambos somos intolerantes el uno con el otro.


Debo confesar que me iré conforme. Tuve una semana para esperar demasiado esta visita. Tuve una semana para saber qué esperar. Atiné varias tesis, pero nunca dejé de multiplicar expectativas, constante error en mí. El mundo que me conoce le es indiferente en ocasiones, poco entendible en su mayoría. Si lo conociera totalmente quizá le aborrecería. Yo en él incluido.

Lunes y martes intenté hablarle de mi trabajo, mi gente, mi tiempo, mi vida. Lunes y martes me cambió el tema. Miércoles nos molestamos. Miércoles me corrigió. Miércoles le corregí. Jueves fue que intentó callarme. Miércoles intenté callarme. Ambos fallamos ese día. Alcé la voz. Mi furia la volví palabras, vomitamos uno al otro argumentos hirientes. No hablamos el resto de día. Hoy viernes amenazó como sabe, con quitar lo que siempre pone. Sábado veremos. Sábado me voy. No sé si regrese. No sé cuándo volveré a pisar su fortaleza de hierba. Donde no hay más dolor que el que sienten los ciruelos al ser azotados por el viento.

miércoles, marzo 02, 2005

Aire, brisa, vapor

Ayer la traquea se colmó de mierda.
Hoy murió el día invadido de confusión.
Espero el aire caliente que infla atmóferas alternas descienda de su mundo, que conosca fresca brisa, o que muera como vapor en las el quicio de las montañas.