sábado, marzo 29, 2008

Como la abuela Columba

Apenas y recupero el aliento.
Quizá, como siempre, exagero.
Pero hoy ya me puedo morir.
Aplicaré la filosofía de la abuela Columba.
Para ella había sueños inalcanzables, metas que sentía lejanas y pensaba que con cumplirlas podía ya entregar su cuerpo a la tierra y su alma a Dios. Morirse pues.
Ese pensamiento se lo heredé a doña Columba.
Ella siempre quiso conocer Acapulco.
Y sentada en Caleta, cuando mi madre aún me cargaba en el vientre en el mes cuatro de su embarazo la abuela Columba le dijo: “Mi'ja, ya me puedo morir”.
Y así pasó.
Llamó al destino cuando ya había visto realizado su sueño.
Y murió en un accidente.
El camión en que viajaba de Huauchinango a Necaxa terminó en el fondo de la presa.
Muchos muertos hubo aquella vez, fue una verdadera tragedia. Imagino que habría sido una muy buena nota para los reporteros de aquellos tiempos.
Mi abuela murió automáticamente cuando se golpeó en la cabeza. No sufrió tanto.
Por casualidad mis padres pasaban por la carretera México-Tuxpan cuando vieron el accidente. El pensamiento negativo vino inmediatamente. Papá llevó a casa a mi madre para evitar que se le adelantara el parto por el puro susto y él regresó a ayudar a sacar a los cadáveres. El cuerpo de doña Columba estaba maltrecho, pero no tanto, solamente el pie derecho se le sostenía al tobillo y a su pierna gracias a la argolla de su zapatilla.
Pero aún así la abuela había muerto tranquila, porque ya conocía Acapulco.
Aplicaré entonces el pensamiento de la abuela.
Yo me puedo morir ya tranquilo.
Ya conocí a Mario Bellatín.
Y me firmó mis ‘Flores’.
Y me tomé una chela con él y con Lalo Montagner.
Y nos fuimos al Francos, conoció a Cucusa.
Y estuvo contento, maravillado con el personaje que es Ismael.
Y ahora yo regreso, aún con la euforia, con mucha emoción.
Con un pensamiento digno de la abuela Columna.
Hoy me voy a dormir con una sonrisa que bien podría durarme de aquí a la muerte.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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dulcedehigo dijo...

Que chido mundito!!!
A mi me falta, pero si se me presenta la muerte un dia de estos he de abrazarla con gusto seguramente esa es la experiencia que me falta. Besos